Ibon Navarro, entrenador del Unicaja, fue el protagonista este martes del programa Zona Verde de 101 Televisión, en el que pasó revista a la actualidad del equipo costasoleño, ahora que llega el parón de la «Ventana FIBA» de noviembre.

Navarro habló de temas personales y deportivos. «Estoy muy a gusto en Málaga. Mi familia y yo ya estamos adaptados. De Andorra a aquí son muchos cambios, pero los llevamos bien», aseguró sobre su adaptación a la Costa del Sol.

El entrenador vasco desveló sus coqueteos de niño con el fútbol. «Yo era portero de fútbol, de esos «taraos» de la cabeza. Mi tío es un entrenador de baloncesto de cantera muy conocido en Vitoria y empecé a entrenar con él algún verano y ya en edad cadete empecé a llevar equipos de chavales. Mi primer contacto con el básket profesional fue cuando acabé la carrera. Me fui a trabajar a Alemania. Allí hice alguna cosa de baloncesto y al volver entré en la cantera del Baskonia. Estuve 4 años y me llegó la opción de ir de asistente a Tenerife a Liga LEB. Era una aventura, mi familia me ayudó y me fui. Después fui 3 años asistente del Baskonia. Luego, Menorca, Valencia y volví a Baskonia. En 2014, tras Crespi, fui primer entrenador del Baskonia. Después Manresa, Murcia, Andorra y ahora Unicaja», recordó.

Navarro también rememoró cómo vivió algunos momentos claves de la historia cajista. «El no triple de Ansley lo vi en mi casa, sentado en el sillón con mi padre. Cuando tiró nos levantamos y cuando vimos que falló nos echamos las manos a la cabeza. Era como decir que era esa o ya no habría ninguna otra opción. El día del título del Unicaja en Vitoria estaba en el pabellón. No hubo mucha opción para el TAU. Aquel equipo con Jorge Garbajosa a la cabeza era inabordable. También viví en primera persona la Copa de Zaragoza de 2005 como aficionado».

El pasado verano fue muy intenso porque había que renovar la plantilla. El técnico cajista explicó que fueron semanas complicadas. «No hubo ni un solo día en el verano que haya hablado solo una vez con Juanma. Hablábamos muchas veces. Había que fichar 9 jugadores y la incógnita de saber si íbamos a jugar en Europa. Elegir los jugadores me hace sentir que este equipo es muy mío», apuntó.

«Tuve la sensación cuando hablaba con los jugadores que todos iban a acabar viniendo al Unicaja, incluso alguno de los que no han venido al final. El fichaje de Will Tomas costó porque tenía otras ofertas porque es un jugador muy contrastado. El de Carter tampoco fue fácil. Fueron los más complicados».

Respecto a cómo está viendo a su equipo, deja entrever que todavía este Unicaja tiene margen de mejora. «Hacer un equipo con 9 jugadores nuevos requiere un plan. Tenemos que explotar virtudes antes de arreglar carencias. Estamos en ello. Llevamos 69 entrenamientos, pero solo 30 de todo el grupo. Estamos fomentando nuestras fortalezas y tenemos ya que ir con más cosas», desveló.

«En Vitoria nos faltó madurez. El partido contra el Real Madrid y contra el Joventut trabajamos bien, pero nos faltó acierto. En Badalona, además, también faltó saber qué hacer, ser más maduros (como en Vitoria)», aseguró respecto a las tres derrotas de lo que va de Liga.

Respecto a si este parón FIBA de noviembre viene bien o mal, Ibon lo tiene claro: «Los resultados dirán si el parón ha ido bien o mal. Llega a todo el mundo. Lo importante es cómo vuelves. Los resultados nos juzgarán. Si ganamos, habrá venido bien. Y si perdemos, nos habrá cortado el ritmo. El equipo tiene carácter. Pero hay que verlo con exámenes mayores y jugando y ganando fuera de casa».

«Hemos querido construir un equipo físico que defienda y corra. No tengo quejas de ningún jugador, entrenan muy bien. Estoy muy contento con Jonathan Barreiro y también con Will Thomas, que tiene una edad y le puede costar más, pero que no jugando muchos minutos es clave en la química del equipo. Nos está ayudando muchísimo», explicó sobre los dos jugadores que cuentan con menos minutos en estos últimos partidos.

Respecto a Augusto Lima, sí contó un secreto. «Lima tiene una costilla rota y por eso no puede levantar bien el brazo, no puede hacer mates y por eso cada vez que juega y le tocan ahí se va al banco. A ver si podemos recuperarlo en estos días». También habló de los problemas del brasileño para meter tiros libres: «Lima hace series de 18 y 19 tiros libres anotados de 20 que intenta en los entrenamientos. Su mecánica es buena, pero varía a la hora de los partidos...».

El regreso del «Factor Carpena» ilusiona a Navarro. «Tenemos que estar muy contentos por ver este Carpena lleno. La gente está necesitada de ilusionarse con cosas y cuando les das algo, lo cogen. Es bueno que la gente debata, critique, tenga euforia... Eso es mejor que la dejadez o la indiferencia. Es bueno que se hable de baloncesto y se ilusione nuestra gente», finalizó.