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86-87: Victoria de coraje en Santiago de un Unicaja que quiere jugar la Copa

El equipo malagueño, en un partido muy mejorable en ataque, venció al Monbus Obradoiro en los últimos minutos de un encuentro que llegó a estar vivo hasta la última décima

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El Monbus Obradoiro - Unicaja, en imágenes EFE

Qué victoria tan sufrida, pero tan importante. El Unicaja ganó con sangre, sudor y lágrimas a un Monbus Obradoiro que plantó guerra hasta la última décima (86-87). En un día gris en ataque y negro desde el triple, los malagueños fueron capaces de construir una victoria con unos últimos cinco minutos magistrales en defensa y sin el martillo de Dragan Bender. El típico triunfo del que te acuerdas cuando has conseguido la clasificación para la Copa del Rey.

La gran duda ers ver el estado de forma y sí, se notó el "parón FIBA". Mucho. Nada tuvo que ver lo visto este sábado con lo que se había disfrutado en las últimas semanas. Eso sí, en la forma de juego solo, porque el resultado fue de nuevo a favor. Las victorias, por más bonitas o más feas que sean, tiene el mismo valor. Y eso, en una liga tan competida, es lo más importante. Ya habrá semana para seguir trabajando y mejorando.

La Copa del Rey es el primer gran objetivo de la temporada y el Unicaja quiere estar en Badalona el próximo mes de febrero. Este equipo ha demostrado que puede ganar en muchos escenarios y también hacerlo lejos del Martín Carpena y de la "Marea Verde". Este 5-3 en la clasificación le hace dar un paso muy importante con respecto a sus rivales. 

El inicio no fue lo más esperanzador. El Unicaja recibió en cuestión de dos minutos un parcial de 8-0 en contra. Esa defensa y esa actitud de gala estaban desaparecidas en Santiago. El Obradoiro hizo daño con cuatro triples en sus primeras acciones, pero los malagueños se asentaron y comenzaron a presionar, a meter manos y a ser físicos (14-14, min. 7). Toda esa agresividad se trasladó al ataque y, con seis tiros libres consecutivos, los cajistas lograron llegaron al final del primer cuarto con un marcador igualado a 20. 

Nadie se distanció en el marcador, nadie logró grandes ventajas. Sin embargo, ese Unicaja que brilló en otros partidos atrás no se estaba viendo. Dragan Bender, muchas veces liberado para tirar, fue un martillo destructor. Solo Perry -con molestias y el mejor en anotación- pudo hacerle competencia (30-29, min. 14). No obstante, donde iba a sufrir verdaderamente el Unicaja era en la defensa del triple. El Obradoiro cerró el cuarto (45-44) con un 9/13 en el tiro exterior. Los cajistas tenían un 1/8. Los tiros libres y los tiros de 3 estaban mantenido a los de Los Guindos en el partido. En carácter aún había mucho trabajo que hacer.

Un detalle curioso es que el Unicaja, de esos 15 minutos que dura el descanso, solo estuvo en la pista un par de ellos para hacer la rueda de calentamiento. La charla con Ibon Navarro en el vestuario había sido larga y tendida. No estaba jugando mal el Unicaja. La actitud, los ajustes y la garra en defensa estaban siendo los principales problemas. Quizás era el día en el que estaban dejando más espacios. Así que el técnico cajista quiso ponerle solución.

¿Tuvo efecto? De inicio no. Frenar a Bender estaba siendo un auténtico tormento. Los continuos cambios defensivos estaban dejando siempre al croata con un pequeño y ahí con un jugador de 2.13... complicado. A 15 minutos del final (60-55) ya llevaba 23 puntos. Si a eso se une el poco movimiento de balón y la lucha perdida en los rebotes, pues difícil. El Obradoiro llegó a liderar por +7 (62-55).

El último cuarto fue definitivo. El primer intento de dar un golpe fue por parte del Obradoiro (78-70, min. 33). No obstante, la mejor noticia fue la quinta falta de Bender a 4:38 del final, forzada de manera muy inteligente por Nihad Djedovic. El Unicaja había perdido de vista a su gran "quebradero" de cabeza. Ahora era cuestión de reducir a los otros.

Con el 82-82 la vida ya era otra y con Alberto aún más. Varias recuperaciones dieron un aire que fue un soplo de aire fresco que llegó casi con agonía. El último minuto del partido se acercó casi a los cinco minutos del reloj. Con 85-87, el excajista Rubén Guerrero tuvo dos tiros libres para llevar el partido a la prórroga. El marbellí solo anotó uno... y sin tiempo para más, la victoria fue de color verde.

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