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El último cuarto del Obradoiro-Unicaja duró 46 minutos y 47 segundos

Las continuas revisiones arbitrales, en un encuentro que comenzó a las seis de la tarde, provocaron que el partido se fuera hasta las 2 horas y 15 minutos

El partido entre Obradoiro y Unicaja duró 2 horas y 15 minutos. ACB

La ACB tenía un claro objetivo esta temporada: reducir la duración de los partidos. A pesar de que los entrenadores cuentan con un challenge más, el criterio durante gran parte del encuentro era evitar las constantes revisiones que lo habían ralentizado todo. Sin embargo, ha resultado ser todo lo contrario. Los partidos de baloncesto duran más que los de fútbol y un ejemplo, sangrante, es el que vivieron Obradoiro y Unicaja este sábado: 135 minutos de ¿baloncesto? en los que 46 minutos y 47 segundos se correspondieron solo con el último cuarto. Jordi Aliaga, Arnau Padrós y Vicente Martínez Silla no tendrán un buen recuerdo de esta jornada.

21 tiros libres, 18 faltas -una técnica al banquillo del Monbus Obradoiro y otra a Moncho Fernández- y 5 tiempos muertos, en un choque que estuvo muy apretado, fueron los actores secundarios para "dejar paso" a los verdaderos protagonistas: los árbitros y las constantes revisiones. Sin ritmo y sin continuidad, el pitido final llegó a las 20.15 horas después de que el partido hubiese empezado en el Multiusos Fontes do Sar a las 18.00 horas. 2 horas y cuarto de reloj para 40 minutos de juego. Y eso que querían hacer el baloncesto más ágil con normas como el saque rápido.

El tormento tuvo un foco claro: el último cuarto. El primer parón llegó a 7 minutos del final con el 73-70. El trío arbitral señaló falta antideportiva de Tyson Carter en un lance en el que se tiró a por el balón tras perderlo. Ibon Navarro pidió un challenge y los árbitros tardaron 70 segundos en decidir que iban a mantener ese primer juicio. A 4:49, con un 80-75, Moncho Fernández solicitó también su challenge para revisar quién había sido el último jugador que tocó el balón antes de salir. Una comprobación que tardó dos minutos.

Último minuto

A partir de ahí llegaron los grandes problemas. Los nueve minutos del período final se correspondieron con 32:09 minutos de reloj. Una cifra muy desproporcionada que todavía fue más sangrante durante el último minuto del partido, que duró algo más de 14 minutos. Aunque casi todos ellos estuvieron concentrados en los dos segundos finales. Aliaga, Padrós y Martínez Silla acudieron a la mesa para revisar el tiempo que quedaba con ese 85-87 después de una lucha. La revisión como tal duró 1 minuto. Sin embargo, a ese tiempo hay que añadirle dos tiempos muertos consecutivos que solicitó Ibon Navarro para definir el final del encuentro. 

Justo después de ese tercer parón, un jugador del Obradoiro sacó desde la línea de fondo y Nihad Djedovic, el defensor en ese momento, golpeó el balón con el pie para impedir que llegara a un gallego. El tiempo no corrió después de esa incidencia y los árbitros, por cuarta vez en el último cuarto, decidieron revisar el tiempo con el que tardaron casi otro minuto

Una vez tomada esa decisión, los de Moncho Fernández sacaron y señalaron una falta de Dylan Osetkowski a Rubén Guerrero. El malagueño anotó el primer tiro libre, pero el segundo no entró y el estadounidense palmeó el balón enviándolo fuera de pista. Ese error posibilitó que aún quedara tiempo por jugar. Por lo que el trío arbitral, por quinta vez, acudió a revisar el tiempo. ¡Cuatro minutos y medio tardaron en determinar cuántas décimas quedaban! ¡Cuatro minutos y medio! 

No es el primer partido del Unicaja que se va a más de dos horas. A este ritmo, tampoco será el último. El problema es claro. Los dos últimos minutos de los encuentros son susceptibles a tener más revisiones por la importancia del resultado, pero lo cierto es que el cuarto final se correspondió con 46 minutos y 47 segundos de reloj. Un hecho que, precisamente, no hace afición al baloncesto. Por el bien de este deporte, habrá que ponerle solución para que esto no se convierta en costumbre.

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