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La libreta del Duque de chantada

Mehdy Ngouama, el Basquiat del baloncesto

Mehdy Ngouama, fichaje del Covirán Granada, ha jugado este curso en el ASVEL Villeurbanne.

Mehdy Ngouama, fichaje del Covirán Granada, ha jugado este curso en el ASVEL Villeurbanne. / Euroliga

Mel Otero

Mel Otero

Nació en Le Blanc-Mesnil, cerca de Paris, un lugar donde «muy pocos salen» y menos aún si tienen que transitar por su camino. El atletismo, el fútbol y los deportes de combate eran su entretenimiento a la salida del colegio hasta que con 9 años estuvo a punto de perder la vida. Padeció una meningitis viral que le tuvo cerca de la muerte. Según cuenta en bebasket.fr, «al salir del hospital no podía caminar, salí en una silla de ruedas. Tuve secuelas que aun padezco. Soy sordo del oído izquierdo. Uno aprende a vivir con ello». Volvió al colegio con relativa normalidad y un audífono en su oído que se quitó de inmediato ante las burlas de sus compañeros que le hacían sentir vergüenza.

Un día, su madre, de camino al trabajo, vio un cartel de un club de baloncesto y le llevó a las pruebas. Y resulto que el pequeño Mehdy tenía un talento innato para la pelota naranja. El trayecto de casa a su club era largo y, aunque su madre y su hermana solían acompañarle aun perdiendo horas de trabajo, había días que el pequeño de 9 o 10 años tenía que hacer solo el recorrido de 23 kilómetros en transporte público. «La seguridad no era mi prioridad. Seguí yendo porque me encantaba. Viví grandes aventuras. Un día me persiguieron unos Skinheads, nunca me atraparon. Me hizo ser quien soy», relata en Le Parisien.

Su instinto de progreso y supervivencia convirtió estos primeros años en el baloncesto en una sucesión de clubes hasta que llamó la atención de la selección de su país. Disputó el Eurobasket U18 de 2013 y se puso en el foco del baloncesto americano llegando a ver su nombre en los Mock draft de 2015. Pero el sueño americano acabó muy mal. Mal aconsejado y lejos de su familia cayó en la depresión por primera vez. «La padecí en USA, al volver a Francia y a lo largo de mi carrera profesional. Escuche a Kevin Love. Para él, fue en el deporte, para mí, fue en mi vida y resurgió en el deporte. Proviene de mi vida personal».

No disfrutaba del baloncesto, lo había dejado y se puso a trabajar en una cadena de tiendas de descuento en Francia cuando sonó el teléfono. Era Guershon Yabusele, que sin saber nada de su situación le llamó desde China, donde jugaba, para ver cómo se encontraba. Una llamada de amigo que se convirtió en su salvación. «Llamó a sus agentes y a su familia para que me ayudaran. Si no me hubiera llamado, no se que habría sido de mí». Una casualidad que le devolvió al deporte de la canasta.

La familia siempre en el centro. «Mi madre y mis 3 hermanos son todo para mí. Por eso llevaba el número 5. No soy sólo yo, somos 5. Ahora he creado mi propia familia y quiero tenerlos conmigo. Mi número ahora es el 0 porque a todos les va bien y es un nuevo comienzo para mí», decía hace 5 años.

Es la historia de un superviviente que ahora ha encontrado refugio en los brazos de la pintura. «En la pandemia, en el confinamiento, tenía que buscar algo para no volverme loco y pensar demasiado», una actividad para pasar un par de horas o largas noches de insomnio. «Me sirve para exteriorizar una emoción. Cada cuadro representa un momento de mi vida». Una vez que las termina, no vuelve a verlas, las guarda dentro de una lámina de plástico lejos de todas las miradas «por modestia o por miedo a que las vean los demás, tengo una relación especial con esas pinturas». Sus lienzos recuerdan al neoyorquino Jean Michel Basquiat. «Me inspira mucho, en 5º de primaria hice un proyecto sobre él», recuerda un Ngouama que en su brazo derecho lleva tatuada la famosa corona del artista estadounidense, esta vez rota, junto a la frase «Abraza el fracaso». Aunque su nombre Mehdy significa en árabe «el guía iluminado por Dios», el nuevo jugador del Granada ha tardado mucho en ver la luz.

La victoria en Valencia coloca de nuevo al equipo de Ibon Navarro en la lucha por ser cabeza de serie en laCopa, pero para ello debe ganar mañana al Granada en el Carpena. Si juega como en Lugo será imposible, aunque los nazaríes lleguen colista y en pleno proceso de reconstrucción. Carpe Diem…

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