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Fichaje

Justin Cobbs, un fan de los videojuegos, las series y cocinar, que probó el fútbol americano y el béisbol antes del básket

El nuevo base del Unicaja, fichado a raíz de la lesión de Alberto Díaz, debutó este martes contra el Elan Chalon, tras llevar solo 48 horas en Málaga

Justin Cobbs, en su presentación con el Unicaja.

Justin Cobbs, en su presentación con el Unicaja. / Unicajab/Photopress-Mariano Pozo

Emilio Fernández

Emilio Fernández

Justin Cobbs llegó a Málaga con una maleta pequeña (solo ha firmado hasta el 30 de junio), pero con una misión muy grande: ayudar al equipo a ser más competitivo mientras esté Alberto Díaz lesionado y también cuando el capitán regrese a las pistas, dentro de dos o tres semanas.

El de Cobbs no es el típico fichaje que se presenta con fuegos artificiales, ni el nombre que obliga a mirar dos veces el móvil para ver si es una noticia real o fake. Pero en el club están contentos con su incorporación en un momento en el que el mercado ofrece muy ocas soluciones a los equipos necesitados de un refuerzo.

Una vida marcada por el deporte

En su vida, el baloncesto no fue una elección romántica. Fue algo más simple y, por eso mismo, más auténtico. “Empecé a jugar con cinco años”, cuenta como quien recuerda una costumbre familiar. En su casa había deporte por todas partes: su padre jugó al baloncesto; su madre, al softbol. "En Estados Unidos, crecer relacionado con el deporte es casi como aprender un idioma: lo haces desde pequeño y lo entiendes como algo normal, sin darte cuenta".

Cobbs probó otros deportes como el fútbol americano y el béisbol. Pero como él mismo ha dicho en alguna que otra entrevista: "yo no elegí el baloncesto; el baloncesto me eligió a mí, porque era donde mejor me movía".

El 11 del Unicaja

En su presentación habló de que quería el número 1 en su camiseta, pero no pudo por tenerlo Audige. Entonces, pidió el 10, pero ese número ha sido, es y será siempre el de Carlitos Cabezas... y tampoco lo pudo escoger. En esa tesitura, se decidió por el 11. "Empecé con el 3, porque mi jugador favorito era Allen Iverson, pero acabé quedándome la mayor parte de mi carrera con el 1. “Es el número que siempre he tenido. Mi padre me entrenaba y yo, como hijo del entrenador, era el primero, el base, el que tenía que hablar cuando todos callaban", explicaba en su etapa en el baloncesto francés.

Juanma Rodríguez posa con Justin Cobbs en la presentación del estadounidense.

Juanma Rodríguez posa con Justin Cobbs en la presentación del estadounidense. / Unicajabfotopress/M.Pozo

Nómada del baloncesto

Málaga es su primera ver en España después de dar vueltas por media Europa y medio mundo. Y es que su vida deportiva ha estado ligada a aeropuertos, idiomas, vestuarios nuevos y adaptaciones rápidas. Justo lo que se le pide ahora en Málaga: aterrizar en una ciudad nueva, conocer un grupo, entender un sistema y ganarse su sitio… con el reloj corriendo porque el equipo le necesita ya.

Videojuegos, series, y cocina para el tiempo libre

Fuera de la pista, Cobbs se define con gustos sencillos: videojuegos, series y cocinar cuando puede. "Pequeñas rutinas para que el mundo no se desordene del todo cuando uno cambia de país y de vida.

Debut en la BCL

Debutó este martes, contra el Chalon, en la BCL. Sin entrenar y casi sin conocer a sus compañeros, cumplió con creces lo que se le pidió en su estreno de verde y morado. Porque Cobbs no viene a Málaga a ser “el primo de” ni a pasar una página más de su trayectoria profesional. Viene a ocupar un vacío delicado por la lesión de Alberto Díaz y a hacerse un sitio en un club al que él mismo alabó en sus redes sociales hace un par de temporadas.

BCL | Imágenes del partido entre el Unicaja y el Elan Chalon

Cobbs jugó el martes su rimer partido con el Unicaja. / Álex Zea / LMA

En el fondo, este fichaje se entiende mejor si se mira a través de su historia personal, más que lo puramente deportivo. Un chico que empezó a botar con cinco años. Que probó caminos. Que se quedó con el que le salía natural. Que aprendió a liderar siendo el hijo del entrenador y que llega a Málaga con el número 11 a la espalda y la tranquilidad de quien sabe que lo importante no es si genera más o menos expectativas de los de alrededor, lo que realmente cuenta es cumplir con la misión por la que el Unicaja ha confiado en él.

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