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Competición europea

Unicaja: NO rotundo a competir en la Eurocup 2026/2027 y SÍ a mantener la apuesta por la FIBA

El club cajista no se plantea volver al "universo Euroliga" la próxima temporada, aunque los resultados deportivos le tengan ahora contra las cuerdas en su lucha por buscar una plaza en la siguiente edición de la Basketball Champions League de la FIBA

El Unicaja seguirá jugando las compticiones FIBA y no regresará a la Eurocup-Euroliga

El Unicaja seguirá jugando las compticiones FIBA y no regresará a la Eurocup-Euroliga / Eurocup

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Emilio Fernández

Emilio Fernández

La Euroliga es la mejor competición de baloncesto jamás parida. Es una opinión personal, pero que bastantes aficionados al básket comparten conmigo. Lo que pasa que jugarla sin tener licencia es más un castigo económico que un privilegio deportivo. Por eso, el Unicaja tomó en el verano de 2021 una de las decisiones más importantes (y controvertidas) de su historia reciente. Después de dos décadas vinculado al universo de la Euroliga, con varios años en la máxima competición continental y otros en la Eurocup, el club de Los Guindos decidió cambiar de camino y aceptar la propuesta de FIBA para disputar la Basketball Champions League. Fue un giro de enorme calado, no solo por lo que suponía abandonar una estructura de mayor prestigio histórico, sino porque marcaba una nueva forma de entender el futuro de la entidad.

Declaración de intenciones

La decisión, que se empezó a ejecutar deportivamente en la temporada 2021/2022, no fue un simple cambio de competición. Fue una declaración de intenciones. El Unicaja entendió que el modelo Euroliga-Eurocup ya no se ajustaba a su realidad económica, deportiva ni estratégica. La entidad malagueña había vivido noches inolvidables en ese escaparate, con la Final Four de Atenas 2007 como cima de una época dorada, pero el escenario había cambiado. Los presupuestos de los grandes clubes crecían a una velocidad imposible de seguir y las opciones reales de acceder de forma estable a la Euroliga eran cada vez más reducidas.

Motivos económicos

El primer motivo fue económico. El Unicaja no podía ni quería entrar en una carrera presupuestaria que podía comprometer su equilibrio. La Euroliga exige una estructura de club y una inversión deportiva muy elevada. No basta con competir: hay que sostener plantillas largas, caras y preparadas para un calendario feroz. Para una entidad sin licencia fija, además, el riesgo era todavía mayor. El premio de jugar una competición de tanto nivel no compensaba siempre el esfuerzo económico necesario para estar a la altura.

La BCL, en cambio, ofrecía un marco más razonable. Menos partidos, premios económicos, una organización más accesible y una posición de mayor protagonismo para clubes como el Unicaja. No tiene el brillo mediático de la Euroliga, se puede decir que está a años luz en lo competitivo, pero sí permitía diseñar un proyecto sostenible. Y esa palabra, sostenibilidad, fue clave en la nueva hoja de ruta de Los Guindos.

Imagen de un sorteo de la BCL.

Imagen de un sorteo de la BCL. / BCL

Competitividad

También pesó mucho el componente deportivo. En la Eurocup, el Unicaja se encontraba en una competición larga, exigente y con un premio condicionado: ganar para intentar volver a una Euroliga en la que no tenía garantizada la continuidad. Era un camino lleno de desgaste, con muchos viajes, muchas semanas de doble esfuerzo y poca seguridad de futuro.

La BCL ofrecía otra cosa: una competición más corta, con más valor en cada partido y con opciones reales de pelear por el título desde el primer curso, al haber un nivel de equipos sensiblemente inferior. Ese punto fue decisivo. El Unicaja quería competir para ganar. Quería recuperar el pulso de los títulos. Quería sentirse importante en Europa otra vez. Y la BCL le ofrecía exactamente ese escenario: menos glamour, sí, pero más posibilidades reales de éxito.

Calendario

El calendario fue otro argumento de peso. La Euroliga obliga a disputar 34 jornadas solo en la fase regular. La Eurocup también suponía una carga considerable. Para un club que pretende ser competitivo en la Liga Endesa, cuidar el físico de sus jugadores y llegar vivo a los meses decisivos, ese desgaste era un problema. La BCL permitía proteger mejor la competición doméstica y construir una plantilla más equilibrada, sin necesidad de inflar el presupuesto para responder a un calendario casi inabarcable. Es verdad que esta temporada 2025/2026 no ha salido bien esa apuesta, pero las tres últimas temporadas el equipo ha sido semifinalista de la Liga Endesa y un equipo ganador en otras competiciones: Copa del Rey o Supercopa, además de Intercontinental.

Modelo deportivo

Hubo, además, una lectura política del baloncesto europeo. La Euroliga caminaba hacia un modelo cada vez más cerrado, dominado por los clubes propietarios y con menos espacio para proyectos sin licencia permanente. El Unicaja, que durante años fue parte importante de ese entorno, entendió que su sitio ya no estaba ahí. No por falta de ambición, sino por puro realismo. La ambición también consiste en saber elegir dónde se puede crecer.

La Basketball Champions League, competición que juega ahora el Unicaja.

La Basketball Champions League, competición que juega ahora el Unicaja. / BCL

Dudas iniciales, pero 2 títulos y 4 Final Four

Al principio, el movimiento generó dudas. Para buena parte de la afición, abandonar la Eurocup para jugar la BCL sonaba a pérdida de estatus. Era comprensible. La marca Euroliga pesa mucho en el imaginario del baloncesto europeo. Sin embargo, el paso del tiempo ha ido cambiando la percepción. El Unicaja dejó de mirar hacia una puerta cada vez más estrecha y empezó a construir un proyecto propio. Con Ibon Navarro en el banquillo, Juanma Rodríguez en la dirección deportiva y una plantilla diseñada con coherencia, el club volvió a reconocerse.

El resultado fue un cambio de ciclo. La BCL no fue solo una competición nueva, sino el escenario en el que el Unicaja recuperó hambre, identidad y capacidad de competir por títulos. La decisión, discutida en su momento, acabó teniendo sentido con los resultados en la mano. El club malagueño dejó atrás una ruta de prestigio, pero de difícil retorno, para abrazar otra más realista y ganadora.

Sin marcha atrás

Ahora, con el equipo en una situación liguera muy complicada y su plaza en la BCL 2026/2027 muy comprometida, no hay debate en los despachos de Los Guindos. No se va a abandonar la FIBA para regresar a la etapa anterior. Para muchos, incluso en este momento es más dura la BCL del Unicaja, Galatasaray, ALBA, Tenerife, Rytas, AEK... que la Eurocup del JL Bourg, Besiktas, Turk Telecom, Hapoel Jerusalem, Baxi Manresa...

Sea mejor una o la otra, en el seno del Unicaja la consigna es clara: la vuelta atrás hacia la Eurocup está descartada. Es un NO ROTUNDO. Si el Unicaja se clasifica para la BCL, jugará la BCL. Y si se clasifica para la FIBA Europe Cup, jugará para la FIBA Europe Cup. Pero no volverá al universo Euroliga-Eurocup. La decisión está tomada y es definitiva.

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