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Entrenador

Esto es lo que se encontrará Ibon Navarro... si se confirma su fichaje por el Estrella Roja de Belgrado

El técnico que ha cambiado la historia reciente del Unicaja apunta a ser el nuevo entrenador de un equipo herido, con un vestuario complicado, sometido a una presión enorme y obligado a volver a ser competitivo

Ibon Navarro apunta a entrenador del Estrella Roja.

Ibon Navarro apunta a entrenador del Estrella Roja. / La Opinión

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Emilio Fernández

Emilio Fernández

Todavía no es oficial que Ibon Navarro no cumplirá el año de contrato que tiene firmado en el Unicaja, hasta junio de 2027, pero la prensa serbia ha contado ya con todo lujo de detalles que el vasco será, a partir de este verano, el nuevo entrenador del Estrella Roja de Belgrado.

La verdad es que Ibon Navarro no se encamina hacia un banquillo "normal". Cualquiera que haya estado alguna vez en Belgrado y haya tenido la suerte de ver en directo un partido del Estrella Roja en el Beodradska Arena, sabe que eso es "otro rollo". Por eso, si se confirma su llegada al equipo rojiblanco de Belgrado, el entrenador vitoriano aterrizará en uno de los clubes clásicos del baloncesto europeo, en una entidad de Euroliga con una masa social gigantesca, con una rivalidad volcánica con el Partizan y con una exigencia que no se parece en nada de lo que ha vivido hasta ahora.

Algo más que un equipo de baloncesto

El Crvena Zvezda, como se dice en serbio, o Red Star, como se le conoce internacionalmente, no es solo un equipo de baloncesto. Es una cuestión de pertenencia. Un club que vive pegado a la calle, al ruido, al orgullo y a una obligación permanente: ganar, ganar y ganar. Y a poder ser, humillando a su gran rival de la capital balcánica. Quedar por delante del Partizan es casi como un título para ellos. Ese es el nuevo mundo que espera a Ibon en Belgrado.

Mala temporada de los rojiblancos

El Estrella Roja viene de una temporada especialmente dura. Una campaña construida con ambición, nombres importantes y una inversión considerable, pero que terminó dejando más frustración que alegrías. El equipo fue eliminado por el Barça en el ‘play-in’ de la Euroliga, cayó después ante el Partizan en las semifinales de la Liga Adriática y cerró el curso con otro golpe doloroso: derrota ante el Spartak Subotica en las semifinales de la liga serbia. Demasiadas heridas para un club que no entiende la paciencia como una virtud deportiva.

Sasa Obradovic, exentrenador del Estrella Roja.

Sasa Obradovic, exentrenador del Estrella Roja. / Eurohoops

La consecuencia fue inmediata: Sasa Obradovic dejó de ser entrenador del equipo. Había regresado al club en octubre, como figura de la casa, después de la destitución de Ioannis Sfairopoulos, tras un inicio muy malo de temporada. Entre medias, Tomislav Tomovic ejerció como interino. Más tarde, tras la salida de Obradovic, Milan Tomic quedó al frente de forma provisional. Es decir, una temporada con demasiadas voces en el banquillo, demasiados volantazos y la sensación de que el proyecto nunca encontró una dirección firme.

Ibon Navarro necesita poner orden

Y ahí es donde aparece la figura de Ibon Navarro. Que llegará, por cierto, de la mano de un novato en los despachos, pero con mucho glamour baloncestístico: Milos Teodosic, confirmado este mismo miércoles como nuevo director deportivo del cuadro de Belgrado. El caso es que el vitoriano ha llamado la atención de los rectores del Zvezda por implantar una cultura reconocible en Málaga: el colectivo por encima de las individualidades, la rotación como arma, la defensa como punto de partida y una plantilla en la que cada jugador entendía su papel. El Unicaja fue grande porque todos parecían empujar en la misma dirección. En Belgrado, esa será probablemente su primera misión, porque ese vestuario no tiene nada que ver con el verde y morado. Y es que el Estrella Roja ha tenido esta temporada una plantilla con talento, pero no siempre con apariencia de bloque. Muchos nombres, mucho potencial, muchos focos individuales y también ruido. La sensación en distintos momentos del curso fue la de un equipo confeccionado para competir arriba, pero incapaz de sostener una identidad estable. Ese diagnóstico choca de lleno con la filosofía de Ibon, que siempre ha defendido un baloncesto coral, comprometido y sin estrellas por encima del plan.

Plantilla del equipo al arrancar esta temporada 2025/2026.

Plantilla del equipo al arrancar esta temporada 2025/2026. / Estrella Roja

Tyson Carter, una ayuda

En ese vestuario, al menos, se encontraría con una cara conocida: Tyson Carter. El escolta estadounidense fue uno de los jugadores que ayudaron a elevar al Unicaja en estas últimas temporadas y el pasado verano emprendió el camino hacia Belgrado. Su presencia puede ser importante para Ibon. No solo por lo que Carter ya conoce de sus métodos, sino por hacerle más sencilla la adaptación.

Tyson Carter, con la camiseta del Estrella Roja.

Tyson Carter, con la camiseta del Estrella Roja. / Euroleague.net

Reto complicado

El Estrella Roja juega sus partidos europeos en el Belgrado Arena, un escenario que convierte cada noche de Euroliga en un acontecimiento. Allí no se va solo a ver baloncesto. Se va a empujar, a presionar, a intimidar y a recordar al equipo que su camiseta pesa. La grada de Zvezda es una de las más intensas del continente y Belgrado es una ciudad donde el baloncesto se vive sin distancia. El entrenador no es una figura secundaria. Se le reconoce, se le discute, se le examina. La calle opina, la prensa aprieta y la afición exige.

Ambiente en el Belgrado Arena.

Ambiente en el Belgrado Arena. / Euroliga

Esa es una de las grandes diferencias que se encontrará respecto a Málaga. En el Carpena, Ibon Navarro ha vivido presión, pero también un entorno que creció con él, que le reconoció el mérito de reconstruir un proyecto y que acabó abrazando su manera de competir. En Belgrado no habrá tanto margen emocional. Allí la exigencia es inmediata. El recuerdo del mal año estará muy presente y el nuevo entrenador no será recibido como un técnico que necesita tiempo, sino como el responsable de devolver al club al sitio que sus aficionados creen que le corresponde.

La sombra del Partizan

La rivalidad entre Estrella Roja y Partizan es una de las grandes historias del baloncesto europeo y, probablemente, una de las más intensas del mundo. El derbi de Belgrado no es un partido más. Es una batalla de identidad, una frontera emocional que divide familias, barrios y generaciones. Ganar al Partizan no arregla una temporada, pero perder contra el Partizan puede destruirla. El último curso volvió a demostrarlo: la eliminación en las semifinales de la Liga Adriática ante el eterno rival terminó siendo uno de los golpes que precipitaron el final de Sasa Obradovic.

Imagen del derbi de Belgrado esta temporada.

Imagen del derbi de Belgrado esta temporada. / Euroliga

Ibon Navarro deberá entender eso desde el primer día. En el Estrella Roja no basta con jugar bien. Hay que competir contra todos, pero especialmente contra Partizan. Hay que estar preparado para partidos que se juegan con el balón, con la cabeza y con el corazón acelerado. Y hay que hacerlo en una ciudad que convierte el derbi en asunto de Estado deportivo, con el propio presidente del país, Aleksandar Vucic, como un fanático rojiblanco más.

Euroliga: oportunidad y reto

Ibon quiere entrenar un equipo de Euroliga y con el Estrella Roja lo podrá hacer. Pero tendrá muchos focos sobre él. Y es que el Estrella Roja no quiere vivir instalado en la zona media de la Euroliga ni conformarse con aparecer en el ‘play-in’. El club ha demostrado ambición en el mercado y quiere resultados acordes a esa apuesta. Ibon está ante un reto enorme. Quizá el más difícil de su carrera. También el que puede terminar de colocarlo en la primera línea de los banquillos europeos.

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