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Pretemporada

Las cinco primeras claves del nuevo Unicaja de Txus Vidorreta

El estreno en Melilla del nuevo proyecto verde dejó una primera fotografía incompleta, pero sugerente: ritmo alto, protagonismo de los fichajes, mucha producción exterior y la sensación de que se quiere mantener la esencia competitiva de los últimos años

El Unicaja ganó el III Memorial Javier Imbroda en Melilla.

El Unicaja ganó el III Memorial Javier Imbroda en Melilla. / Unicaja

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Emilio Fernández

Emilio Fernández

El primer Unicaja de Txus Vidorreta ya tiene una imagen inicial. Todavía borrosa, necesariamente provisional y condicionada por el nivel del rival, las ausencias internacionales y la falta de rodaje propia de finales de agosto, pero suficiente para empezar a tomar notas. El 67-105 ante el Melilla Ciudad del Deporte en el III Memorial Javier Imbroda no sirve para sacar conclusiones definitivas, pero sí para detectar por dónde quiere caminar el nuevo proyecto cajista.

Sin Alberto Díaz, Melwin Pantzar, Willy Hernangómez, Amine Noua ni Tyler Kalinoski, y todavía con un pívot por llegar, el Unicaja se presentó en Melilla con una estructura muy limitada de primer equipo. Aun así, el estreno dejó señales reconocibles: correr, defender, compartir responsabilidades y dar peso a varios generadores. Vidorreta hereda un listón altísimo y una identidad muy marcada, pero su primera prueba enseñó algunos matices propios.

1. Un equipo que quiere correr

La primera gran duda quedó resuelta en pocos minutos. El Unicaja de Vidorreta también quiere correr, una de las señas de identidad que han hecho a este equipo campeón las últimas cuatro temporadas, con Ibon Navarro en el banquillo. La primera pista fue el ritmo. El Unicaja no especuló ni jugó a medio gas pese a tratarse del primer amistoso de la pretemporada. Desde el inicio, con Kendrick Perry al mando, los malagueños buscaron ataques rápidos, ventajas tempranas y situaciones de campo abierto. El equipo corrió cada vez que pudo y castigó al Melilla cuando encontró espacios. Esa voluntad de acelerar fue una de las grandes constantes del partido. No solo en transición pura, también en la manera de mover el balón y de atacar antes de que la defensa rival estuviera totalmente colocada. Vidorreta quiere un equipo reconocible por su energía, pero también por su capacidad para jugar con muchos focos de creación.

2. La pareja lituana pide paso

El estreno tuvo acento lituano. Simonas Lukosius e Ignas Brazdeikis fueron dos de las grandes noticias del primer amistoso. El primero acabó como máximo anotador con 21 puntos y dejó ver una amenaza exterior muy interesante, con capacidad para abrir el campo, lanzar tras recepción y también poner el balón en el suelo en momentos puntuales. Brazdeikis, por su parte, ofreció una carta de presentación muy completa: 20 puntos, sin fallo en el tiro, seis rebotes y tres asistencias. Más allá de la estadística, dejó la sensación de ser un jugador con recursos para atacar de cara, generar desde el bote y sumar en diferentes posiciones. Puede jugar como alero, pero también dar minutos como falso cuatro en quintetos más abiertos. Esa versatilidad puede ser una de las claves del nuevo Unicaja.

Lukosius y Brazdeikis, el día de su presentación.

Lukosius y Brazdeikis, el día de su presentación. / Unicajab/Photopress-Mariano Pozo

3. Perry sigue siendo el termómetro

Es verdad que faltaban los otros dos bases del equipo, Alberto Díaz y Melwin Pantzar, concentrados con sus selecciones, pero no se puede negar que Kendrick Perry recordó que continúa siendo una pieza central. El base montenegrino fue el jugador más valorado del partido, con 19 puntos y 9 asistencias, y ejerció de brújula en un contexto de muchas ausencias en la dirección. Perry marcó el tono competitivo desde el arranque. Aceleró, encontró continuaciones interiores, alimentó a los tiradores y eligió bien cuándo asumir. Para Vidorreta, que en Tenerife ya acostumbró a jugar con varios manejadores juntos, su papel puede seguir siendo determinante, aunque ahora tendrá más competencia y más compañía en la creación.

Fotos del primer partido de la pretemporada del Unicaja ante el Melilla Baloncesto

Imagen del primer partido de la pretemporada del Unicaja ante el Melilla Baloncesto / Unicaja

4. Hunt como generador complementario

Cameron Hunt también tuvo minutos importantes en su debut. No fue el nombre más llamativo en la anotación, pero sí dejó una pista relevante: puede ayudar en la generación. Con la plantilla todavía incompleta y con solo Perry como base puro disponible en Melilla, el escolta estadounidense asumió tramos de dirección y dio descanso al juego del equipo. Esa función puede ser muy valiosa durante la temporada. El Unicaja necesita exteriores capaces de botar, atacar ventajas y no depender siempre del base para iniciar. Hunt llega con perfil de jugador en crecimiento y el primer amistoso permitió comprobar que Vidorreta puede utilizarlo como pieza flexible en el perímetro, tanto para anotar como para ordenar posesiones.

5. Buenas sensaciones, pero con cautela

El quinto apunte, y quizás el más importante, es la prudencia. El Unicaja fue muy superior, dominó desde el inicio, superó los 100 puntos y dejó el partido prácticamente resuelto antes del descanso. Pero el rival juega dos categorías por debajo y el equipo malagueño está todavía lejos de su versión real. Faltan internacionales, falta Kalinoski, falta por encajar a piezas importantes y falta completar la plantilla interior. Además, la lesión de Yannick Nzosa fue la peor noticia del estreno. El canterano arrancó con buenos minutos, aprovechando continuaciones cerca del aro, pero tuvo que abandonar el partido por un problema en el pie izquierdo. En una pretemporada con el juego interior bajo mínimos, cualquier contratiempo en esa posición pesa más.

Primer examen positivo

Con todo, el primer examen fue positivo. El Unicaja mostró ritmo, puntos, energía defensiva y una buena integración inicial de sus fichajes. No fue una prueba definitiva, pero sí un primer boceto esperanzador. El equipo de Vidorreta empezó a parecerse pronto a lo que quiere ser: agresivo, coral, rápido y con muchos jugadores capaces de sumar. Melilla solo fue el primer apunte, pero dejó señales suficientes para empezar a mirar con interés el nacimiento de una nueva etapa

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