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Exjugador del Unicaja

Berni Rodríguez, exjugador del Unicaja, revive el oro de Japón 20 años después: "La sensación de familia era y es real"

El embajador del club de Los Guindos recuerda con EFE el Mundial de 2006, el título que inició la época dorada del baloncesto español y que convirtió a aquella generación en una de las más recordadas de la historia

Los campeones del mundial 2006 de Japón

Los campeones del mundial 2006 de Japón / FRANCK ROBICHON

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Álvaro Borrego

Álvaro Borrego

El 3 de septiembre de 2006 quedó marcado para siempre en la historia del baloncesto español. España conquistó en Saitama su primer Mundial y comenzó una época dorada que se prolongaría durante más de una década. Entre los protagonistas de aquella gesta estaba Berni Rodríguez, una de las grandes figuras históricas del Unicaja y actualmente embajador del club malagueño.

Veinte años después, el malagueño recuerda con EFE aquel campeonato desde la perspectiva que da el paso del tiempo. Y lo hace poniendo el foco en un aspecto que, para él, fue determinante por encima incluso del talento: la amistad que unía a aquel grupo. "No nos engañemos, teníamos un equipo buenísimo, mucho talento, diferentes físicos, pero la gran clave era ese hermanamiento, esa amistad entre nosotros", explica el excapitán cajista. "El grupo que teníamos era increíble".

La familia saltandao tras el triunfo en Japón.

La familia saltandao tras el triunfo en Japón. / FRANCK ROBICHON

Un oro que empezó una época dorada

España llegó a la final después de superar a Argentina en una semifinal agónica (75-74), en la que Andrés Nocioni tuvo en sus manos el triple que podía haber cambiado la historia. Además, la selección perdió para el partido decisivo a Pau Gasol, lesionado en el pie.

Nada de eso frenó al equipo dirigido por José Vicente 'Pepu' Hernández. España pasó por encima de Grecia (70-47) en una final que Berni recuerda desde el disfrute y la naturalidad. "Era nuestra manera de jugar", señala. La selección afrontó aquel partido con una motivación especial por Pau y terminó firmando una actuación histórica. "Fue una pasada, les pasamos por encima", recuerda el malagueño.

Las bandanas que acabaron haciendo historia

Uno de los recuerdos más icónicos de aquel Mundial llegó después del partido. Berni y varios compañeros habían comprado unos días antes unas bandanas japonesas que terminaron luciendo todos los jugadores durante la celebración sobre la pista del Saitama Super Arena.

Berni incluso reconoce que llegó a plantearse abandonar la pista antes del final para asegurarse una de ellas. "Ha sido el único partido en mi vida que quería salirme, no quería quedarme sin bandana", recuerda entre risas.

La anécdota no terminó ahí. Los jugadores llevaban las bandanas del revés y ni siquiera sabían exactamente qué significaban los caracteres japoneses. Con el tiempo descubrieron que hacían referencia a conceptos como fuerza, espíritu y trabajo, tres palabras que terminaron encajando a la perfección con aquella generación.

Pepu Hernández con el trofeo en la mano.

Pepu Hernández con el trofeo en la mano. / DAVID COLL

"Quiero disfrutarlo"

Berni reconoce que aquel día no era plenamente consciente de que estaba participando en un momento que cambiaría el baloncesto español. "Tenía una sensación muy fuerte de '¿qué estoy haciendo aquí? Quiero disfrutarlo?'", recuerda. Con los años, sin embargo, comprendió la dimensión de lo conseguido.

"Con el paso de los años me di cuenta de que lo hacíamos. Esa sensación de familia era y es real", afirma. Además, el malagueño se llevó otro recuerdo muy especial de aquella final: el balón del partido, con el que precisamente anotó el último punto del campeonato.

Cabezas, otro campeón con ADN Unicaja

Carlos Cabezas también fue protagonista de aquel oro y representa, junto a Berni, la conexión directa entre aquella selección y el Unicaja. Canterano del club, el base marbellí compartió generación con Rodríguez desde las categorías inferiores y formó parte de la selección campeona del mundo en Japón.

Cabezas tuvo un papel más secundario durante el torneo, pero aprovechó su oportunidad en la final ante Grecia. El base terminó disputando minutos ante Vassilis Spanoulis y ayudó a cerrar un campeonato que supondría uno de los mayores éxitos de su carrera.

Aquel 2006 fue especialmente memorable para él: además del Mundial, ganó la Liga ACB con el Unicaja, completando una temporada histórica para el baloncesto malagueño.

Dos décadas después, sigue ligado al Unicaja

Desde su retirada en 2016, Berni ha mantenido una estrecha relación con el baloncesto y especialmente con el Unicaja, donde actualmente ejerce como embajador y es una de las caras más reconocibles de la entidad, precisamente junto al propio Carlos Cabezas.

Su actividad profesional también se ha extendido a diferentes proyectos vinculados al deporte, como The Embassy, junto a José Manuel Calderón, y '675', una iniciativa social que busca generar espacios deportivos inclusivos.

Dos décadas después de aquel oro de Japón, Berni sigue recordando a aquella selección desde el mismo punto de partida: el talento fue importante, pero la unión fue lo que hizo especial a aquel equipo.

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