La comodidad del horno microondas a la hora de calentar platos o cocinar está fuera de duda. Como contrapartida, se trata de un electrodoméstico que se ensucia por dentro la mayor parte de las veces que se usa.

Pero podemos hacer que quede limpio y reluciente sin necesidad de utilizar productos de limpieza de precio elevado. Solo hemos de usar algunos productos de uso doméstico que tenemos habitualmente en nuestro hogar.

1. Agua, vinagre y sal

Mezcla un cuarto de litro de vinagre y otro cuarto de litro de agua. Añade una cucharada de sal y remueve la mezcla hasta que esta se disuelva.

Coloca el recipiente, tapado con un film plástico agujereado, dentro del micro y enciende este a la máxima potencia durante un cuarto de hora.

A continuación, solo tienes que pasar una bayeta por el interior y tu microondas quedará como nuevo.

2. Bicarbonato sódico

Si quieres acortar el proceso de limpieza, espolvorea bicarbonato sobre una esponja mojada y limpia con esta el interior del horno.

Finaliza usando una bayeta humedecida para quitar los restos de bicarbonato.

3. Amoniaco diluido en agua

Y si tu microondas es de acero inoxidable, esta es tu mejor opción: diluye agua y amoniaco al 50% y pasa una bayeta impregnada en esa solución. No olvides usar guantes.

Después, elimina los restos de amoniaco con otra bayeta impregnada únicamente en agua y seca con un trapo limpio.

El amoniaco impide que queden cercos visibles sobre la superficie de acero inoxidable. Tu horno quedará brillante y reluciente.

¿Cansada de limpiar el microondas varias veces al día?

Si en tu casa todo el mundo usa el microondas, pero siempre te toca limpiarlo a ti, un consejo final: cómprate una tapa para microondas resistente al calor y haz que todos se acostumbren a colocarla encima de los platos o fuentes que van a calentar.

Así evitarás las molestas salpicaduras producidas por el borboteo y el calentamiento excesivo. Estas tapas especiales cuestan muy poco y son mucho más cómodas de limpiar que el interior del horno microondas.