La inflación está asfixiando a muchas familias, pero desde que empezó 2023, hay varias noticias que dan un respiro a los consumidores: por un lado, las medidas contra la escalada de precios que bajan el IVA y conceden una ayuda de 200€ a las familias con menos de 27.000€ anuales de renta; por otro, la respuesta contundente del Gobierno a una de las cuestiones más polémicas de la hostelería en España.

Desde que, en abril de 2022, entró en vigor la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular (que ha comenzado a aplicarse en enero de 2023) los establecimientos hosteleros están obligados a proporcionar a sus clientes, de forma gratuita y siempre que lo soliciten, un producto básico: el agua.

El objetivo de esta norma es reducir la generación de plásticos de un solo uso (como las botellas de agua) y hacer una gestión más eficiente de los que ya están en circulación. Otra de las medidas en esta dirección es implementar un impuesto a los envases no reutilizables y a la incineración de residuos en vertederos.

Pero más allá del impacto ambiental que pueda tener esta decisión, la obligatoriedad de dar agua gratis a los clientes tiene una repercusión directa en nuestros bolsillos. No solo contaminaremos menos, sino que ahorraremos más en ese gasto extra que hacíamos cuando visitábamos un bar o un restaurante.

A partir de ahora, ya no habrá discusión cuando alguien pida a los camareros un vaso de agua: por ley, estarán obligados a darnos todos los que queramos.