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Casa Mágica en Vacaciones

Vuelta al cole: anticipar no es adelantar el final de las vacaciones

Una pequeña guía para acercarnos al colegio poco a poco, sin ansiedad ni la estrategia de una operación militar

Niños de vuelta al cole

Niños de vuelta al cole / CHIPI

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Karenn Wallace

Karenn Wallace

Málaga

Volver a los horarios del colegio no necesita una operación retorno. Unos pequeños ajustes y algo de anticipación pueden hacer que el cambio resulte mucho más fácil para todos.

La vuelta al cole tiene una curiosa capacidad para empezar antes de que empiece. Todavía estamos de vacaciones y ya estamos pensando en madrugones, horarios, mochilas, ropa, extraescolares, comidas y en todas esas cosas que durante el verano hemos mandado, con bastante alegría, al cajón de «ya lo veremos en septiembre».

Y aquí podemos respirar un poco.

Nuestros hijos no necesitan que organicemos una operación militar para volver al colegio. De hecho, probablemente se adapten bastante mejor de lo que estamos imaginando. El problema es que los adultos tenemos una extraordinaria facilidad para convertir cualquier transición en una lista de cosas pendientes.

Lo que sí puede ayudarnos es anticipar el cambio.

Hablar de lo que va a cambiar

No hace falta sentarnos diez días antes a explicarles que dentro de exactamente dos semanas comenzará una nueva etapa ni convertir cada jornada en un ensayo general. Basta con ir introduciendo poco a poco aquello que sabemos que va a cambiar. Hablar de cuándo empieza el colegio, recordarles qué profesor tendrán, mirar juntos qué material necesitan, pensar qué les apetece reencontrar o empezar a recuperar algún horario que durante las vacaciones se haya desordenado bastante.

Con el sueño podemos hacer lo mismo. Si durante agosto nos hemos acostumbrado a desayunar a las once y acostarnos cuando ya canta el gallo, intentar recuperar de golpe el horario escolar la noche anterior no parece la mejor idea. Podemos adelantar progresivamente la hora de levantarnos y acostarnos durante los últimos días, sin obsesionarnos con que cada jornada salga perfecta.

También podemos ir recuperando pequeñas rutinas que desaparecen fácilmente durante las vacaciones: preparar la ropa, recoger nuestras cosas, organizar lo que necesitamos para el día siguiente o volver a tener un horario algo más reconocible para las comidas. No necesitamos recuperar todas las rutinas a la vez. Se trata de que el cambio no llegue de golpe.

Sin ansiedad, por favor

Y hay algo que también podemos hacer nosotros: dejar de transmitirles nuestra propia ansiedad por la vuelta. Si hablamos del colegio como si se avecinara una catástrofe logística, probablemente ellos terminen pensando que hay algo terrible esperándoles detrás de la puerta. Podemos contarles qué va a cambiar y qué esperamos encontrar allí, pero también recordarles todo lo que ya conocen y las cosas que les apetece recuperar.

Porque volver al colegio también tiene cosas buenas. Volver a ver a los amigos, estrenar material, recuperar actividades que les gustan, contar lo que han hecho durante el verano o volver a encontrarse con personas importantes para ellos.

No necesitamos que el último día de vacaciones parezca el primero de septiembre. Podemos seguir disfrutando de estos últimos días mientras vamos acercándonos poco a poco a los horarios que tendremos después. Una tarde de playa puede seguir siendo una tarde de playa aunque cenemos un poco antes. Y acostarnos media hora antes no significa que las vacaciones hayan terminado oficialmente.

La anticipación no consiste en adelantar el final de las vacaciones. Consiste en hacer que el cambio nos resulte familiar antes de que llegue.

Y quizá esto sea lo más importante: nuestros hijos no necesitan que les organicemos perfectamente la vuelta al cole. Necesitan que nosotros lleguemos a ella un poco menos desbordados.

Porque cuando dejamos de intentar tenerlo todo bajo control, descubrimos que muchas de las cosas que nos preocupaban tanto se resuelven bastante bien sobre la marcha.

Y para eso hemos preparado una pequeña guía: diez días para ir acercándonos al cole sin prisas, recuperar algunas rutinas y llegar al primer día con todo lo necesario... pero sin haber convertido las vacaciones en un entrenamiento para septiembre. Se puede descargar aquí.

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