06 de julio de 2017
06.07.2017
Sanidad

Científicos de Granada y Sevilla investigan las células asesinas de embriones

Inician un proyecto para investigar por qué el sistema inmunológico se rebela a veces contra los embriones y causa infertilidad

06.07.2017 | 17:03
El objetivo es desarrollar terapias que faciliten la fertilidad en casos que ahora no tienen alternativa.

Un equipo de investigadores y científicos de la Universidad de Granada y de la Clínica MARGen de esta ciudad, con la colaboración de la empresa BioAvan I+D+i de Sevilla, han iniciado un proyecto de investigación para detectar las células que atacan embriones en la cavidad uterina y causan infertilidad.

Las células asesinas naturales, "natural killer cells" en inglés, son células del sistema inmunitario del tipo de linfocito, que son componentes importantes en la defensa inmunológica. Estas células son particularmente útiles para la destrucción de células infectadas, irreversiblemente dañadas y tumorales, de manera que, a pesar de su nombre, pueden salvar la vida humana.

Según el doctor Jan Tesarik, uno de los directores de la investigación, "las células asesinas naturales están también presentes en el útero y participan en la reestructuración de los tejidos uterinos durante la anidación del embrión. Sin embargo, hay situaciones en las que estas ´células asesinas´ cambian y atacan los mismos embriones al lugar de facilitar su anidación".

El proyecto, explica Tesarik, tiene como objetivo conocer "por qué las células amigas de embriones, que preparan el útero para su acogida, se pueden convertir de pronto en enemigas que destruyen los mismos embriones". Según los investigadores, la clave está en las moléculas reguladoras llamadas citosinas, "bajo el efecto de ciertos tipos de citocinas, las células asesinas de tumores cambian de diana y actúan como asesinas de embriones. Nuestro proyecto tiene como objetivo desarrollar métodos para identificar la expresión de las citocinas responsables de esta transformación".

Según Tesarik, las células asesinas pueden ser responsables de la mayoría de fracasos de implantación embrionaria en programas de donación de óvulos, cuando no se detectan anomalías ni en los espermatozoides del marido ni en la morfología de la cavidad uterina. En caso de confirmar esta hipótesis, el siguiente paso será la puesta a punto de métodos terapéuticos adecuados para las pacientes.

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