En España casi la mitad de los niños y niñas padecen sobrepeso. Este problema tiene su origen, casi siempre, en factores externos que son especialmente determinantes en los primeros tres años de vida, donde se adquieren los hábitos alimentarios y de actividad física.

La programación de revisiones de salud en la edad pediátrica establece diez consultas desde el nacimiento hasta los dos años de edad. Es en este periodo cuando el pediatra lleva a cabo un seguimiento de todos los aspectos importantes, incluido el crecimiento.

En el último año, las Dras. Vanesa Alonso, Patricia Sierra y Esther Rojas, pediatras de HLA El Ángel, han advertido una disminución en la asistencia a consulta para las revisiones programadas que ha propiciado, entre otros riesgos, la falta de detección de casos de sobrepeso en niños menores de tres años.

“En muchas ocasiones los padres y abuelos de los niños no diferencian el crecimiento del sobrepeso. Notan que la ropa les queda pequeña y siempre se achaca a un crecimiento normal, pero puede ser el comienzo de un problema de sobrepeso que, cuando llega la pubertad, puede derivar en alteraciones en el desarrollo y ser el comienzo de otras enfermedades como la diabetes tipo 2”, explicó la Dra. Patricia Sierra, pediatra en HLA El Ángel.

Otro de los efectos asociados a la obesidad infantil es la pubertad temprana. Esto consiste en un desarrollo anticipado de los órganos sexuales. El exceso de grasa provoca que la hipófisis libere más cantidad de hormonas de desarrollo sexual (LH y FSH) que de hormonas de crecimiento, provocando desajustes y estableciendo un círculo vicioso que hace que la obesidad persista junto a sus problemas derivados.

En HLA recuerdan la importancia de la figura del pediatra en el desarrollo de los niños, no solamente cuando están enfermos, ya que su acompañamiento es clave para anticiparse a problemas de salud, como aquellos que provienen del sobrepeso infantil.