
A. J. González
Lucía Medina, madre del bebé de una cirugía fetal pionera
Manuel ya está en casa. Recibió el alta el pasado Lunes Santo, el mismo día en que debía nacer. Había llegado al mundo casi dos meses antes, el 9 de febrero, tras un embarazo marcado por una intervención fetal pionera para corregir una grave malformación: espina bífida en su forma más severa. Hoy descansa en su cuna, en la casa familiar, rodeado de sus padres y sus hermanos.
La rutina no es la de cualquier familia con un recién nacido. Cada cuatro días hay citas médicas. No hay paseos al parque, sino terapias, revisiones y seguimiento constante. Por las noches, cólicos. Por el día, adaptación. "Estamos bien, dentro de lo que cabe", resume su madre, Lucía Medina, de 31 años, mientras lo sostiene y lo mira con una mezcla de alivio y cansancio. Más información



