Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Botánica cofrade: flores y saetas

Flores, árboles y otros elementos del mundo vegetal han aparecido en las saetas para exaltar a Cristo y a la Virgen, por su carga simbólica

Virgen de la Amargura Coronada, la dolorosa que luce una flor.  | ARCHIVO DE LA  HERMANDAD

Virgen de la Amargura Coronada, la dolorosa que luce una flor. | ARCHIVO DE LA HERMANDAD

Miguel Ángel Vargas Jiménez y Ángel Enrique Salvo Tierra

Málaga

Corría el año 1971 cuando Francisco Bejarano Robles, o más conocido como Paco Percheles, escribía estas líneas dedicadas a la saeta en la desaparecida revista Bandolá:

La Virgen de la Salud, rosa de blanca pureza. | ARCHIVO DE LA COFRADÍA

La Virgen de la Salud, rosa de blanca pureza. | ARCHIVO DE LA COFRADÍA

«La nota más típica, más sentida y apasionada de la Semana Santa andaluza es, sin disputa, la saeta. Oración hecha copla, salmo doliente, himno religioso en cuatro versos cortos asonantados, canto grave que no necesita acompañamiento de música, expresión fiel de una liturgia espontánea y popular, que refleja en sus palabras y en sus notas los dolorosos y trágicos momentos de la Pasión y Muerte de Jesús. La saeta es cante, si no ‘jondo’, profundo, porque sale de las entretelas del corazón, hace vibrar la garganta con trémolos de amores y desgarros de penas, y sale disparada de los labios temblorosos hasta el corazón de las imágenes, para clavarse en él como una flecha de amor viva».

Ntra. Sra. de las Angustias de la Alhambra.

Ntra. Sra. de las Angustias de la Alhambra.

El fundador de la Peña Juan Breva, entidad malagueña que desde 1958 se dedica a poner en valor el flamenco, refleja de forma magistral lo que la saeta encierra como cante popular, que nace de lo más hondo al contemplar una imagen de Cristo o la Virgen en sus tronos y que atraviesa el aire, para tocar el corazón de todos los que la escuchan.

Botánica cofrade: flores y saetas

Botánica cofrade: flores y saetas

Mucha historia encierra tras de sí este palo flamenco de la Semana Santa y múltiples son las temáticas utilizadas en sus letras. Molina y Mairena en su obra ‘Mundo y formas del cante flamenco’, hacen una clasificación de los cantes en quince grupos temáticos, incluyendo en uno de ellos a los paisajes y criaturas naturales, realizando un interesante comentario al respecto: «El andaluz, con un profundo sentido espiritual, entrega a la naturaleza todo su tesoro íntimo con la completa seguridad de que será escuchado. […] No sólo la piedra, la tierra, el aire, las plantas, se humanizan o divinizan en el mundo de las coplas: también los astros y las aves centellean familiarmente».

Un interesante artículo de Carmen González-Amor Sánchez, profesora de Lengua y cantaora, titulado ‘El almendro y la amapola. La presencia del reino vegetal en las letras flamencas’, hace una aproximación a la presencia de plantas, flores, frutas o hierbas aromáticas en las letras utilizadas en diversos cantes flamencos:

Por un almendro he sabío

que las apariencias engañan

muy blancas daba las flores

y las almendras amargas

lo mismo que tus amores.

Carmen Linares interpreta esta letra por fandangos en el disco ‘Su cante’ (1984). Tangos, soleás, bulerías, tientos, fandangos, granaínas, cantiñas o saetas acuden al mundo vegetal para componer sus mensajes. Un mundo lleno de imágenes evocadoras, que sirven para generar preciosas figuras literarias en las composiciones, con un gusto exquisitamente flamenco. Y es en este último palo exclusivo de la Semana Santa, en el que nos adentramos para hacer un breve recorrido por algunas de ellas, en las que la flor sirve de elemento estético o simbólico.

Traemos una primera letra que sirve de colofón de una saeta por seguiriyas del malagueño Joaquín José Vargas Soto (1880-1940), El Cojo de Málaga. Esta letra de Adolfo Carrasco y conocida como la toná del Cristo, también era interpretada por otros cantaores de la época como Manuel Molina o Manuel Torre y muestra a Cristo como el tronco del que nace y sustenta a la Iglesia:

¡Oh pare de almas

y ministro de Cristo

tronco de nuestra madre santa Iglesia

y árbol del Paraíso!

El famoso cantaor sevillano Manuel Centeno (1885-1961) dedicó al Cristo de la Expiración de Sevilla esta saeta. En ella el clavel grana (la flor de Dios), a los pies de la imagen, son el símbolo de la muerte de Cristo en la cruz:

Sobre esos claveles grana

con sangre tuya hecha flor

vas, Cachorro de Triana,

Cristo de la Expiración

y el mundo entero te aclama.

Salvador González Anaya (1879-1955), escritor, periodista y político malagueño, recogía el ambiente de las procesiones malagueñas en las primeras décadas del siglo XX, en su obra ‘Al resplandor de los cirios’. En ella incluye esta letra de saeta, donde el clavel vuelve a ser protagonista:

¡Miradle por donde viene

cruzando las largas calles,

parece un clavel morado

lleno de gotas de sangre!

Miguel Rosales, poeta y hermano del también escritor Luis Rosales, escribió esta sencilla pero preciosa saeta dedicada muy probablemente a la Virgen de las Angustias, de la Iglesia de Santa María de la Alhambra. En ella identifica la pureza de María de forma inequívoca con las flores (azucenas, rosas, claveles, nardos, gladiolos, calas,… todas ellas de color blanco). En su libro ‘García Lorca, asesinado: toda la verdad’, proporciona José Luis Vila San-Juan un interesante dato relacionado con Miguel Rosales: Miguel […] tenía guardado, hasta hacía poco, el trono sobre el que reposa la imagen de la Virgen durante la procesión de Semana Santa. Como ya no hay peligro de que los anticlericalistas lo roben o lo destruyan, lo ha devuelto a donde debe estar, la iglesia de Santa María de la Alhambra:

Cuando bajas de la Alhambra

toda Granada te reza

por ser la Madre de Dios

y la flor de la pureza

Los anteriormente mencionados Molina y Mairena clasifican las saetas en función a su temática: saetas narrativas, saetas-plegarias, saetas exhortativas y saetas laudatorias. Mostramos un precioso ejemplo de estas últimas, donde la protagonista es la Virgen María como flor de las flores, cuya belleza mística y espiritual es superior a cualquiera de las más hermosas flores:

Es María más bonita

que la azucena en el campo,

que la rosa en el rosal

y la nieve en el barranco

Terminemos con una letra de uno de los maestros malagueños de la saeta, como fue Antonio Jiménez González, Antonio de Canillas (1929-2018); poderoso cantaor y renovador de la saeta malagueña. En Málaga hay una rosa, la rosa del Jueves Santo, que para los malagueños es la Virgen de Zamarrilla: Historia o romance/ pero en los altares la rosa quedó/ milagro triunfante de la dolorosa que luce una flor (Ignacio Román y Rafael Jaén):

Mare mía de la Amargura,

tienes tan hermoso llanto

que Málaga entera te adora,

la noche del Jueves Santo,

Ay, ay, rosa de Zamarrilla,

en tu pecho se clavó,

y como tú lo quisiste

en sangre se convirtió.

Dedicamos este artículo a la Peña Recreativa Trinitaria, por el 50 Aniversario del Concurso Nacional de Saetas ‘Ciudad de Málaga’, convirtiendo este evento cultural en un referente andaluz y nacional.

Tracking Pixel Contents