Lunes Santo | Cautivo

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A las cinco y cuarto, puntual, salió el cortejo nazareno de la cofradía del Cautivo en dirección a la casa hermandad en la calle Trinidad. El Lunes Santo se vestía de gala. El hermano mayor del Cautivo, Ignacio Castillo, tocó las grandes puertas verdes de la casa hermandad. Se abrieron y dejaron pasar la luz de la tarde al interior. El sol brillaba y el blanco de la túnica de Jesús Cautivo resplandecía. Pero no era lo único. Un techo de oro cubría a la Virgen de la Trinidad. El nuevo palio de la Virgen de la Trinidad era motivo de orgullo de los hermanos.