Músico

"Nunca fui un artista sencillo pero siempre he sido interesante"

Andrés Calamaro se define como "un outsider de la industria" y dice vivir "indiferente a la falsedad que nos rodea"

13.06.2016 | 00:22
"Nunca fui un artista sencillo pero siempre he sido interesante"

Calamaro está de gira con la guitarra desenchufada pero la actitud inmutable de rockero: «Ya viví dos veces los malditos 27 años».

Dicen que en esta gira está el «Calamaro más puro». ¿Exageran o se siente usted especialmente desnudo en esta gira?
Se puede ser ser puro sin estar desnudo. Pero tampoco presumo de pureza, ¡ni de desnudos! No sé si me corresponde involucrarme con el respetable concepto de pureza musical. No tengo un material sensible de ser puro o impuro, ¡creo que me da exactamente igual! Espero que sea un cumplido, yo busco buenas sensaciones en el escenario.

¿Cuando uno desenchufa la eléctrica es para siempre?
Lo dudo un poco. Nosotros tenemos programado enchufarnos un par de veces este año. Los buenos artistas de rock tienen que demostrar que desenchufados también suenan. Si quieren.

¿Hay muchos Calamaro o solo es uno con muchas máscaras?
Eso me recuerda a Next stop, Greenwich Village, una película de Paul Mazursky. En el filme, acusaban a Christopher Walken de tener una máscara debajo de otra. Ahora estoy contestando con mi máscara de aficionado al cine. Tengo otra de Ronald Reagan.

¿La gira corresponde a lo que llaman un músico maduro?
Viajo con un trío de músicos maduros en el mejor sentido: músicos contrastados. Yo soy un cantante silvestre. La gira no respeta el sonido del disco, tiene su propio compás. Creo que vamos a sorprender gratamente.

Romaphonic Sessions se grabó preparando un concierto con Dylan y fue bendecido por Trueba. ¿Eso libera a uno de las reacciones que vienen después?
Estoy liberado de los discos que grabé porque nunca más los escucho. Siguiendo con el álbum, la reacción que me genera es de cierto vértigo. Reacciones como opiniones, cada uno tiene una. O varias. Cantar sin repetir, ni corregir€ Caramba. Hay cincuenta maneras de grabar un disco y elegí la mas rápida.

¿Alguna vez le han preocupado esas reacciones?
De mi padre aprendí a no contestar nunca una crítica. De las reacciones me quedo con las buenas: el respeto de los músicos y el amor del pueblo. Si hubiera que pagar por opinar viviríamos en un interesante mundo reflexivo.

Da la sensación de que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana. ¿Su relación con la industria qué tal?
Siempre fue buena. Nunca fui un artista sencillo pero siempre fui interesante. Ahora casi no existe la motivación principal de vender ejemplares y mi área de influencia se reparte entre varios países. Pero mi relación sigue intacta. En la industria soy un outsider.

¿Es un superviviente?
La vida es un campo de batalla, pero en mi familia tenemos tendencia genética a vivir muchos años. De momento estoy sobreviviendo a mi mismo€ Ya viví dos veces los malditos 27 años.

Se resalta de usted que dice lo que quiere. ¿Tanta falsedad hay en el negocio como para subrayar esa virtud?
Mucha gente quiere escuchar únicamente aquellas ideas con las que cree que está de acuerdo; muy poco ejercicio en la fricción de conceptos desemboca en una intolerancia general. «La mayoría de la gente que opina ama más la autoridad que la inteligencia»€ En el colectivo hay una cierta tendencia al tardoprogresismo. Vivo indiferente a la falsedad que nos rodea. No me entero.

Como protaurino que es usted, ¿qué le parecen los decretos que prohíben la lidia en varias ciudades?
Reivindico la tauromaquia: es víctima de una yihad de corrección política entre comillas, una intolerancia infame que no contempla realidad alguna: una moda nefasta.

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