Entrevista

"Un refugiado no es lo mismo que un saharaui que viene a pasar el verano"

Manuel Pineda es un activista malagueño que ha sido escudo humano en Gaza

10.09.2015 | 11:11
El activista Manu Pineda.

Desde 2011 se ha puesto entre el ejército de Israel y los campesinos palestinos para evitar que los acribillen, una tarea que le ha valido para ver cómo han desaparecido familias enteras del registro civil y ver la hipocresía con la que los estados abordan la crisis de los refugiados.

El activista malagueño Manu Pineda, que ha sido escudo humano en Gaza, está presentando en varias ciudades de España la asociación UNADIKUM, de solidaridad internacional con Palestina.
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­¿Qué es un escudo humano y qué hace?
Somos personas que normalmente vivimos en la zona (yo lo hago desde septiembre de 2011) que protegemos a campesinos y pescadores palestinos de los disparos del ejército de Israel, que les ataca todos los días del año. Los soldados trabajan los sábados [día sagrado para el judaísmo], se lo garantizo. Lo que hacemos es ponernos delante de los campesinos mientras están recogiendo la oliva, así evitamos que los hieran y los maten. Estando nosotros ahí, siguen disparando, pero a los pies o al aire... Con los pescadores es más complicado porque no nos podemos meter delante de los barcos. Nos subimos con ellos, identificados con los chalecos amarillos con la bandera de nuestros países, para que se vea que somos internacionales. Eso es en el día a día. Luego están los periodos de operaciones militares importantes, lo que nosotros llamamos masacres. En la de este pasado julio, la más dura de la franja de Gaza, con 2.200 muertos y 11.000 heridos graves, estuvimos en el hospital Wafa, pues Israel avisó de que iba a bombardear y la dirección nos pidió ayuda. A las 20.45 de la tarde del 17 de julio anunciaron el bombardeo. Habíamos evacuado a 33 enfermos, pero había 10 en estado de coma que no podíamos sacar. A las 21 horas empezaron a atacar así que imagínese cómo tuvimos que sacar a los que quedaban. Dejaron el hospital como una alfombra de escombro. Nos metimos también en las ambulancias como escudos humanos. Ahí fue estéril nuestro trabajo. Lo que hacíamos es recoger cuerpos, la mayoría de niños con el cráneo reventado, familias enteras absolutamente destrozadas. Hay familias cuyo apellido ha desaparecido del registro civil. Es vergonzoso lo que hace Israel y que aquí, un pueblo solidario con los derechos humanos y la causa palestina, una universidad, la UCAM, conceda el honoris causa a Benjamin Netanyahu.

Usted que ha visto estas situaciones dramáticas, ¿qué piensa de la ola de solidaridad que se ha extendido por Europa con los refugiados sirios, cuando van ya 5 años de conflicto?
La hipocresía es mezquina y tremenda. Te pone negro. Todos defendieron los bombardeos, porque se creó la película de que, para protegerlos de los tiranos y llevarles la democracia, había que lanzarles bombas. Hoy algunos medios hacían un llamamiento a intensificar los bombardeos por la crisis de refugiados. ¿De qué han servido los bombardeos? Ahora en Siria el ISIS, que la mayoría de sus víctimas son musulmanes, está avanzando. Y sus armas no las fabrican por la noche, alguien se las facilita. Ahora tiene el 100% del petróleo de Siria, que si lo vende es porque alguien se lo compra. Arabia Saudí está armando al ISIS y cuando viene el jeque le ponen la alfombra roja.

Una imagen de un niño muerto ha sacudido la conciencia internacional. Para usted no es ninguna novedad, ¿verdad?
Le puedo decir que he recogido con mis manos a decenas de niños destrozados por las bombas de Israel. El padre de uno de los niños que mataron en la playa de Gaza mientras jugaban al fútbol, un suceso que también dio la vuelta al mundo, es amigo mío. Vivimos en un mundo de fantasía. Aparece un niño ahogado en la playa y nos olvidamos que hay miles de niños así. El hermano de ese niño también ha muerto.

¿Cómo articularía usted la ayuda a los refugiados sirios?
Debemos acogerlos porque son víctimas de las decisiones de Occidente. Pero no creo que la solución sea hacer un censo de familias dispuestas a acoger ya que un refugiado no es lo mismo que un niño saharaui que viene a pasar el verano. La gente tiene buena voluntad pero es una situación bastante más compleja, requiere de políticas de estado. No podemos andar con mezquindades, ni hablar de los refugiados como si fueran números. Nuestro Gobierno está haciendo un papel en estas negociaciones que nos debería avergonzar. Lo que hay que hacer es no bombardearlos, no querer cambiar a gobiernos porque no nos son afines, dejar que sean los pueblos los que se rebelen... Eso no se está haciendo y me temo que no se va a hacer. Cameron ya habla de incrementar los bombardeos sobre Siria. Los ciudadanos, además de solidaridad, deben tener una actitud crítica con sus gobernantes.

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