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Pablo Iglesias no tiene el Mazinger Z

15.07.2015 | 00:55

Pablo Iglesias no es el piloto del Mazinger Z, aquel robot gigante tripulado que luchaba contra las fuerzas del mal, de la serie manga japonesa de los años 70 del pasado siglo, que tanto nos gustaba a los niños entonces, ni Podemos es el citado robot. Y aunque Iglesias tiene dos puños de armamento de gran poder: Errejón y Monedero, no puede emular el arma letal con la que Mazinger Z destruía a sus enemigos al grito de: ¡puños fuera! Ni Bescansa es la Afrodita A de las encuestas. Aún reconociendo la inteligencia de la estrategia de hegemonía de Podemos, ésta no tiene la potencia de los puños del robot.

La estrategia que Podemos ha diseñado para las elecciones generales puede resumirse así: concurre en solitario con su lista incorporando candidatos de otras procedencias, en las provincias del interior peninsular, que tienen en común ser las menos pobladas y tener una más baja atribución de escaños, circunstancias que hacen el sistema electoral más mayoritario en dichas provincias. Sin embargo, busca pactos en las provincias donde las confluencias o coaliciones de izquierda tuvieron un éxito significativo en las elecciones municipales: Madrid, Barcelona, A Coruña, Zaragoza, Valencia, que son las ciudades con mayor población y mayor asignación de escaños, con aquellas fuerzas emergentes.

Las pasadas elecciones municipales y autonómicas nos dan una pista. El discurso de Podemos no despierta simpatía suficiente en los ciudadanos. El 15% de los votos obtenidos en las pasadas elecciones resulta insuficiente para asaltar los cielos, como pretende Iglesias. En mi opinión Podemos se encuentra ante el límite de su estrategia. Y sólo con la tecnopolítica no ganará las elecciones generales. Esta insuficiencia se agudiza con la apuesta por una estrategia de confluencia que han manifestado los alcaldes de A Coruña y Barcelona.

Otros factores que también deben ser tenidos en cuenta en este análisis, son: En primer lugar, la pérdida de 11 puntos de estimación de voto que ha sufrido Podemos, desde que alcanzó su máximo en febrero de este año. En segundo lugar, cuando el PSOE ganó las elecciones en 2004 y 2008, la abstención se situó en el 28%, mientras que cuando ha ganado el PP la abstención fue mayor: el 34%. Comparando estas cifras con la abstención de las pasadas elecciones municipales vemos que ésta se incrementó, subiendo desde el 34 de 2011 al 38%. En tercer lugar, no puede obviarse la campaña de apoyo a la política económica del gobierno, que están realizando la Comisión Europea, FMI y OCDE, con la ratificación o el anuncio de ajustes al alza de las previsiones de crecimiento de nuestra economía para este año, que en este momento lo sitúan en el 3,5% del PIB, cifra que contrasta con el incremento del 0,7% del año pasado. Y en cuarto lugar, no podemos pasar por alto ni debemos descartar el efecto negativo que podría producir en los votos que finalmente obtenga Podemos, el rescate griego y la manera en que se ha producido. Por estas razones, y otras muchas más, la cúpula de Podemos no debería continuar rechazando las ofertas de confluencia que se le están haciendo tanto desde Equo, IU y las mareas gallegas, ni seguir haciendo oídos sordos a las bases. Podemos debía matizar su estrategia y reconfigurarla a una hegemonía en confluencia, es decir, a un sentimiento común de necesidad de cambio, que opera unido desde la diversidad. Nadie pone en duda el papel central que Podemos juega, pero ellos no se quieren enterar que no tienen el Mazinger Z. Y no hay peor sordo, que el que no quiere oír.

Pero para ser justos, también es necesario decir que si en las pasadas elecciones municipales no hubo más confluencia, fue porque IU frustró muchas candidaturas con una postura inamovible. De igual manera debe decirse que Equo fue la única fuerza política que apostó y mantuvo la confluencia, participando activa y generosamente, incluso en aquellos casos en que sus candidatos quedaron muy abajo en las listas y no obtuvieron representación institucional. Y aún así dicha cooperación se mantiene a día de hoy. Y Equo mantiene la apuesta por la confluencia para estas elecciones. Podemos debería aprender de la actitud generosa de Equo, única fuerza política que verdaderamente está cultivando la tan nombrada nueva política, de la que todos hablan y nadie practica. Estaría bien que todas las fuerzas políticas dejaran de pensar la política únicamente como una competición por el tesoro y pasaran a entenderla como una cooperativa política generosa, que pone los intereses de los ciudadanos por delante de los propios.

Termino diciendo que el lunes se celebró la primera reunión de Ahora en Común en Málaga (AC) con una asistencia muy alta, a pesar de los escasos días que habían transcurrido desde el lanzamiento de esta iniciativa. En dicha reunión quedó patente el sentimiento compartido de todos los asistentes de la necesidad de evitar la concurrencia de varias listas que dividieran y dispersaran el voto de los ecologistas y la izquierda. ¿Qué ocurrirá finalmente? Aún es pronto para decirlo, pero espero porque así lo requiere el momento histórico en que nos encontramos, que finalmente sólo concurra una lista de los ecologistas y la izquierda. Hasta el próximo miércoles.

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