Sol y sombra

Muerte en directo

13.05.2016 | 05:00

Los suicidios han sido, salvo en casos de especial relevancia pública, un asunto sancionado en los libros de estilo de los periódicos. El hecho de no contar con este tipo de información en las páginas de sucesos se debe a la idea bastante extendida de que lo contrario acarrearía riesgos de contagio. Concretamente la pulsión peligrosa de imitar al suicida. Con la proliferación de estos sucesos se pudo comprobar, en algún momento que desconozco, un repunte de los casos de personas que decidieron quitarse la vida. Sucede lo mismo, al parecer, con los malos tratos domésticos. Sin embargo no se ha estudiado el asunto con igual determinación. Se trata, por un lado, de calibrar convenientemente lo destructivo que puede llegar a ser para algunos el acicate de la notoriedad. Por otro, el dolor que suele embargar a los familiares y otros seres queridos del suicida. Finalmente, pararse a pensar cuáles son los límites racionales de la noticia en cuestión y su supuesto interés. Esto último, en medio de la selva digital, ya no actúa como un baremo, ya que, por lo general, interesan sucesos que a simple vista no parecen lo suficientemente trascendentes como para atraer la atención de nadie juicioso. El reciente caso de la joven francesa de 19 años que retransmitió su suicidio por Periscope es la constatación de cómo pueden estar cambiando las pautas de comportamiento en relación a este tipo de asuntos. La víctima justificó la muerte en directo no por la intención de hacer ruido sino para provocar reacciones (?) y «abrir las mentes» de los demás. El tono de la tragedia sube por momentos.

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