Con los congresos provinciales está concluyendo la renovación iniciada tras las primarias de junio, ¿ha resultado complicado pacificar el PSOE andaluz?

Esa es una de las conclusiones más positivas de este proceso, después de unas primarias tan complejas como las que vivimos en la primavera de este mismo año. La respuesta posterior ha sido ejemplar. Se pensaba que un cambio en la dirección política iba a suponer una fractura completa que afectaría a las provincias y estamos cerrando los congresos provinciales con unas mayorías altísimas de respaldo a las ejecutivas. Hemos conseguido superar ese proceso de elección que siempre divide a las compañeros entre unas opciones u otras y convertirlos en equipos fuertes y homogéneos. Quizás ha sido la renovación más profunda en la historia del PSOE de Andalucía y el respaldo final está siendo muy alto.

¿Ha pensado alguna vez desde la primavera que no debería haberse metido en el lío de dirigir el PSOE de Andalucía?

Es evidente que es un reto personal. No oculto que ha habido momentos en los que he pensado que la responsabilidad era muy grande y que el momento era muy complejo. Desde el punto de vista político a nivel nacional o porque hay una cierta sensación de que la moderación de este Gobierno del PP podía darle continuidad en una próxima legislatura. Desde que soy secretario general, me he dedicado a explicar y a demostrar con datos o hechos políticos que la moderación de ese Gobierno de la derecha no es tal. Y que el presidente Moreno Bonilla no tiene un balance político de su Gobierno más allá de la gestión de la pandemia. Ahí están las decisiones que ha tomado para que Andalucía no tenga presupuesto, eligiendo una estrategia electoralista. Hubiéramos podido llegar a dos o tres acuerdos básicos. Por ejemplo, para la mejora del presupuesto en Sanidad para que no tenga la presión que tiene la Atención Primaria o sobre las listas de espera. O a acuerdos sobre la financiación de proyectos para la juventud y la FP. Creo que he desenmascarado a un líder de la derecha moderada que prepara un pacto de Gobierno con la extrema derecha. Sin que parezca, sin que se note pero todo conduce a una propuesta de coalición de Gobierno que es el mayor retroceso histórico que puede tener esta tierra. Voy a luchar para convencer a los andaluces de que necesitamos lo contrario: progreso, ambición y volver a ver a Andalucía como una gran oportunidad de futuro.

¿Ha sentido que le ponen más zancadillas desde que es líder andaluz del PSOE que cuando ‘solo’ era alcalde de Sevilla?

Sin lugar a dudas. Desde el día siguiente en el que me convertí en secretario general del PSOE de Andalucía. Como alcalde de Sevilla, he notado cierto respaldo de un electorado de centro o incluso en ciertos votantes del PP como persona que llega a acuerdos y tiene una visión de futuro. Pero, en cuestión de días, determinados sectores volvieron a la estrategia de la confrontación: «al PSOE ni agua», a quien ahora lo lidera «ni el pan ni la sal». Eso demuestra que la política está inmersa en algo que los ciudadanos denostan cada vez más. En el insulto o la difamación como argumento. Hay una enorme falta de respeto por parte de dirigentes de la extrema derecha. O también del PP. El PP se anima cuando ve los insultos de la extrema derecha. Es un error enorme. Yo no voy a entrar por ahí.

Todos los martes tras la reunión del Consejo de Gobierno, el portavoz de la Junta, Elías Bendodo, dice que el PSOE y Vox aún no han explicado la pinza de los presupuestos, ¿hay algo que explicar?

El problema no es de explicación por nuestra parte. Es de sordera o de no quererse enterar por parte de Elías Bendodo. Él sabe perfectamente que el PSOE fijó unos elementos de posibilidad de diálogo para el acuerdo porque quería hacer algo histórico. La propuesta fue del PSOE. No fue del PP. Aunque no lo reconozca nunca, eso le cambió a Bendodo el esquema respecto a cómo finalizar esta legislatura. Después lo volvimos a escuchar en vivo y en directo de boca de Marín, que es como si fuera Elías Bendodo pero en la versión B del disco. Creo que, por eso, Bendodo está molesto. Intenta hacer ver que nosotros no hemos querido aprobar el presupuesto pero toda Andalucía sabe que la herramienta la tenían ellos y han preferido comerse los presupuestos y prorrogarlos. Esa soberbia le está haciendo daño a Andalucía.

¿Le duele que el PP meta al PSOE en el mismo saco que al partido de Santiago Abascal?

Eso es inaudito. No merece comentario. Ver a Elías Bendodo con una pinza cuando quién fabricó la pinza fue su compañero Javier Arenas. Fueron dos años en que cada iniciativa del Gobierno del PSOE era tumbada por una pinza entre IU y el PP. Si el señor Moreno Bonilla me hubiese llamado y hubiésemos discutido las partidas sentados en San Telmo, hubiéramos llegado a un acuerdo. Al PP no le interesaba. Por las explicaciones que hubiera tenido que dar en Génova. O porque, como decía Marín, no quería regalar al PSOE la posibilidad de demostrar que es un partido útil. Nosotros tenemos claro que con Vox no vamos ni a la puerta de la calle y el PP gobierna desde hace tres años con Vox. Ya dije que esto no era una pinza sino una tenaza de tres años de Gobierno débil y minoritario apoyado en los votos de Vox. Eso es una realidad patente. Lo otro es un invento del señor Bendodo para intentar hacerse el simpático.

¿Qué opinión le merece la posible confluencia electoral entre el PP y Ciudadanos?

Cs ha decidido liquidar su proyecto político. Dice que se va a presentar a unas elecciones autonómicas y hasta anuncia unas primarias exprés en un puente de la Inmaculada, pero dos días antes había dicho lo contrario. Que se plegaba a las listas conjuntas con el PP. Es un escenario de mucha confusión. Solo hay que ver lo que ha hecho el vicepresidente de la Diputación de Málaga o el concejal que pasó a no adscrito en Torremolinos y ahora va a darle la alcaldía al PP. Me da pena, por no decir vergüenza, lo que estarán pensando los votantes de Cs que le dieron 21 escaños nada más y nada menos que le han servido para gobernar con el PP. Y, sin embargo, no han sabido diferenciarse del PP, que ha terminado acercándose a Vox. A un partido que desprecia el estatuto de autonomía. ¿No le da vergüenza al señor Marín haber mirado para otro lado cuando han insultado a su consejera de Igualdad o cuando han retrocedido las políticas contra la violencia de género?

¿Le hace un flaco favor al PSOE que la izquierda se divida en tres papeletas más: Unidas Podemos, Adelante y Andaluces Levantaos?

Al PSOE, no. Le hace daño al votante de izquierda de esas fuerzas políticas que pueden quedarse fuera del Parlamento andaluz al dividir el apoyo. Es importante en estas elecciones aglutinar el voto de la izquierda para que se pueda gobernar en Andalucía. Con todo mi respeto a los votantes de estas otras opciones de izquierda que no son el PSOE, nos jugamos avanzar o retroceder. La izquierda debe afrontar este momento decisivo siendo capaz de dialogar y dando un mensaje de estabilidad al electorado que no quiere a la extrema derecha en el Gobierno andaluz, para que no se quede en casa y vaya a votar.

Juan Espadas, en otro momento de la entrevista. La Opinión

¿Se cree las encuestas que sitúan al PP al filo de los 50 escaños en las elecciones andaluzas?

No me creo ninguna encuesta porque no son más que estados de opinión de un momento o una coyuntura. Siempre aparece un porcentaje muy alto de gente que no dice lo que va a votar, un porcentaje muy alto que no está movilizado para el voto y otro porcentaje de personas que sí tienen un voto muy fidelizado. Nos dan una orientación del clima político pero de ahí a poder determinar el resultado final o quién gobierna, y no digamos ya el número de escaños, es más orientar el voto que lo que luego pase. ¿Quién le iba a decir a Moreno Bonilla que con los diputados que sacó sería el presidente? Iba para su casa y tuvo que volver a Sevilla porque la aritmética le daba para un acuerdo con la extrema derecha ¿Qué encuesta supo dar con esa alianza contra natura? No desprecio las encuestas pero creo que se van a equivocar absolutamente. A medida que vayamos llegando al momento de la decisión, los andaluces van a saber diferenciar entre progresar y retroceder años desde el punto de vista de la madurez política, el autogobierno y, sobre todo, de un proyecto político de futuro. No creo que ahí los andaluces, al final, le fallen a Andalucía con una decisión equivocada.

El 2 de diciembre de 2018, el PSOE fue la fuerza más votada en Andalucía ¿es posible repetir eso o, ahora mismo, si se es realista parece improbable?

Estoy convencido de que el PSOE va a volver a ser primera fuerza política. Uno no se presenta, y menos en el PSOE, a unas elecciones para aceptar que tu fuerza política adversaria, el PP, va a sacar más votos. Tenemos avales y elecciones suficientes a nuestras espaldas en Andalucía como para pensar que, si somos capaces de ilusionar, conectar de nuevo y dar confianza, vamos a recuperar a quienes en otras ocasiones nos votaron. Hemos cometido errores y hemos gobernado muchos años también con muchos aciertos. Ahora, la decisión del voto no solo debe mirar a un balance del pasado. Con la decisión se debe mirar que si lo que nos gobierna es mejor que el PSOE. Si los ciudadanos ven que no hay un proyecto y solo ven humo y propaganda marca Bendodo, no les bastará para ganar las elecciones andaluzas.

¿Hasta qué día exacto va a seguir siendo el alcalde de Sevilla?

Tengo muchas ganas de decirlo ya para que no se me pregunte en todas las entrevistas. Me he comprometido a decirlo este martes tras la aprobación del presupuesto municipal, que a diferencia del de la Junta de Andalucía sí se ha acordado y negociado con otras fuerzas políticas.

Se han iniciado los trámites para que usted sea senador ¿Qué finalidad tiene este paso provisional por la Cámara Alta?

En política hay que estar donde se toman las decisiones y se representa mejor a los ciudadanos. Considero importante que una de las tres personas que represente por Andalucía al PSOE en el Senado sea su secretario general. Es la cámara territorial en la que se va a decidir, entre otras cuestiones, el modelo de financiación autonómica y a lo mejor se decide antes de lo que podemos pensar. Más allá de denostar al Senado y de pensar que es una cámara transitoria -yo ya estuve en ella y no perdí el tiempo- creo que puedo aportar. Puedo aportar lo que mi partido a nivel federal me ha encargado: la búsqueda de acuerdos en torno a la financiación autonómica. Que yo tenga voz propia para defender los intereses de Andalucía, puede servir para alcanzar ese acuerdo. ¿Se imagina lo que puede suponer presentarme a unas elecciones en las que Moreno Bonilla no tenga que decirme qué he hecho yo para defender los intereses de Andalucía en el modelo de financiación autonómica? No estoy en el Gobierno, ni en el Parlamento ¿Dónde puedo colaborar y trabajar para hacerlo bien? En el Senado ¿Por qué cuesta tanto entenderlo y se piensa que es una cosa extraña que al dejar mi perfil institucional en el Ayuntamiento de Sevilla pueda optar a ese puesto? Mi prioridad al salir del Ayuntamiento no será otra que la candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía por el PSOE y la candidatura incluye defender los intereses de Andalucía en el Senado como representante del Parlamento de Andalucía.

Una de esas tres plazas de senadores autonómicos es de Susana Díaz, ¿coincidir allí es un guiño del destino o una broma macabra?

Ella también está defendiendo los intereses de Andalucía desde que se fue allí. Puede resultar curioso para los periodistas que, paradojas del destino, una expresidenta de la Junta o el secretario general del partido -estando en la oposición y no en el Gobierno- compartan escaño. La historia es así y no hay que justificarlo más. Cualquiera de los dos va a hacerlo bien. Porque la confianza de los andaluces se recupera trabajando. Ella y yo vamos a seguir haciendo cosas juntos allá donde estemos. Y ahora toca hacerlo en el Senado.

«Nuestro objetivo es recuperar la Diputación Provincial y eso pasa por la alcaldía de Málaga»

¿Ha sido Málaga una de las provincias más difíciles para poner orden en el partido?

La problemática estaba en quién debía ejercer el liderazgo en la provincia, en sobre qué compañero iba a pivotar el encuentro entre distintas sensibilidades. Y creo que Dani Pérez reunía todos los requisitos desde el punto de vista personal y también político para la estrategia que tenemos en Málaga.

¿Cuál es el principal objetivo que busca esa estrategia?

En esta provincia tenemos un objetivo muy claro: recuperar la Diputación en un futuro próximo. Y eso pasa por la alcaldía de la capital. Todo lo que fuese un respaldo claro y sin fisuras a nuestro candidato a la alcaldía de Málaga era una buena estrategia política para nuclear el entorno de los equipos de toda la provincia en torno a ese refuerzo del PSOE que, estoy convencido, dará sus frutos en las próximas elecciones autonómicas.

¿Quiénes han sido determinantes a la hora de alcanzar cierto consenso?

No se podría haber hecho sin la generosidad del anterior secretario general, José Luis Ruiz Espejo. Y no se podría haber hecho si los compañeros no hubieran confiado en que, en torno a la figura de este nuevo secretario general, cabían distintas sensibilidades y distintas opiniones dentro del partido.

¿Representa el comportamiento de Ruiz Espejo un ejemplo de ese PSOE sin etiquetas que usted reivindicó en la campaña de las primarias?

Lo estoy conociendo mucho más ahora y me parece una persona dialogante y constructiva. Es un responsable político que entiende la política desde la base de un proyecto compartido. Es muy parecido a Pepe Entrena, el presidente de la Diputación Provincial de Granada. José Luis es una persona muy respetada en el ámbito del PSOE de Málaga con la que hay que contar. Por eso le propuse que estuviera conmigo en la Ejecutiva Regional. Voy a seguir contando con él.