Algunos de sus discos se titulan 13 verdades y Otras verdades y ahora presenta su libro Verdades a medias. ¿Hacen algunas verdades daño y por eso son a medias?

Hay algunas verdades que uno no está preparado para recibir en ese momento y a veces tratas de guardar algún elemento. Cuando estás preparado, cuentas la otra parte, y yo, que hago música, detrás de algunas canciones tengo historias bonitas que me han marcado de las que acaban naciendo estas. Fuera de las canciones, también tengo algunos momentos personales o reflexiones, historias de alrededor o paralelas o el simple hecho de ponerme a profundizar en mis recuerdos o imaginar, me ayudan a escribirlas.

En las primeras páginas reconoce que le daba un poco de miedo aventurarse a la escritura. Hay un capítulo al confinamiento. ¿Le ha ayudado ese tiempo de desconexión a la hora de escribirlo?

Este año que nos ha parado la vida ha hecho que esto surja mucho antes: me he puesto a escribir más veces, sin giras, sin viajes, sin ninguna prisa. Yo he tratado de sacar provecho de la situación, eso sí, cuando me desbloqueé, ya que los primeros meses era todo muy difícil, el miedo de no saber qué pasa, la gente, la televisión... era todo una locura. Cuando pasé ese paréntesis comencé a hacer cosas nuevas. Saqué La Saeta, saqué una canción dedicada a los farmacéuticos e hice varios directos desde casa para mis seguidores. A raíz de todo esto me senté a escribir, comencé a fluir de una manera alucinante... El hecho de escribir en prosa, para mí, que no estaba acostumbrada, me ha dado mucha libertad y comencé a recopilar cositas que tenía escritas desde hace ya tiempo, canciones a medias que tenía guardadas y así fue como empecé este libro. Respeto mucho la profesión del escritor, pero eso no me ha frenado para ser sincera conmigo misma y para todo aquel que me quiera conocer un poquito más.

«Solo hay una vida por vivir, que nadie nos la amargue, ni siquiera nosotros mismos», escribe justo tras un capitulo en el que habla de la toxicidad. ¿Han pasado muchas «personas marrones» (así llama ella a las personas tóxicas) por su vida? ¿Crees que en algún momento lo fue usted?

¡Muchísimas! Y claro, claro que he sido en algún momento una persona marrón. Al final, nosotros somos nuestro peor peligro, en realidad, no nos tenemos que dejar influenciar por los demás pero, a veces, esa energía se pega. Como yo digo, la mala energía se palpa en el ambiente y al final te acaba inundando. Está en uno mismo el permitir que eso no entre, incluso a veces creo que nuestra propia cabeza es el peor enemigo y busca el victimismo, el pensar en lo negativo antes que en lo positivo. Somos nosotros los que tenemos que hacer el trabajo de tirar todos esos pensamientos y quedarnos con todo lo bueno. Yo soy una persona muy pacífica que le ve siempre el lado bueno a las cosas pero claro, hay días en los que no estoy tan positiva y puedo llegar a convertirme en una persona tóxica o marrón.

Su familia está muy presente. Y sus raíces más. De hecho en el libro cuentas algunos de sus recuerdos con su madre en casa. ¿Qué piensa de aquellos que reniegan de sus origenes cuando estos son humildes?

No se van a encontrar a ellos mismos tan fácilmente. Es importante saber de dónde vienes, suena a tópico pero, si tú intentas ser lo que no eres o camuflar o esconder tus debilidades por el hecho de que no te juzguen, eres una mentira, eres una pose y al final eso puede desmoronar. Al final, hay cosas de mi pasado o de mis comienzos que no son tan bonitas pero son parte de mí. Estoy muy orgullosa de haber nacido en una familia tan humilde y que me hayan enseñado esos valores de superar esas cosas, hacerte fuerte y seguir creciendo.

Hay mucho feminismo en el libro e incluso una oda a la mujer. ¿Se ha visto alguna vez incómoda en el mundo de la música, sobre todo en sus principios, por el hecho de ser mujer?

He tenido mucha suerte porque siempre me he sentido muy bien protegida y tratada con mucho cariño. A mí me ha tocado un momento de avance y de lucha, sin embargo, otras generaciones incluso lo han pasado peor. Antes, el simple hecho de ser artista en el mundo de la música estaba hasta mal visto, eso sí que es un extremo que yo no he llegado a sentir. Tengo muy buenos compañeros que me han cuidado y me quieren mucho, y es recíproco pero, sí, de vez en cuando, te encuentras con alguna mirada diferente que por el hecho de ser mujer no te termina de dar la fuerza o el sitio que mereces por el trabajo que haces. A veces se nota a través de esto o a través de los micromachismos que se perciben día a día. No nos queda otra que seguir luchando, sin reivindicar nada tampoco ya que no quiero que esto sea una guerra. Como digo en la oda a la mujer del libro, nos hablamos entre nosotras, todas las mujeres dependiendo de la sociedad en la que están, el país, la etnia o la religión tienen un nivel de desarrollo mayor o menor. No significa que cada una sea peor o mejor sino que cada uno vive su evolución dentro de lo que le toca vivir. Con la oda quiero representar mi mensaje de impotencia ante esta situación. Tú eliges, nadie puede decirte que no puedes y tienes que saber lo lejos que puedes llegar siendo mujer. Que nadie nos engañe ni nos diga que no podemos ir a la escuela, que no podemos tener un trabajo digno cobrando lo mismo que un hombre…

La música está muy presente en el libro. ¿Cómo va esa adaptación a los conciertos de la era Covid?¿Echas de menos el contacto con tu tribu?

El contacto se echa mucho de menos, yo siempre digo que soy un osito: me encanta bajarme del escenario, agarrarle la mano a alguien y cantarle. Nos tenemos que privar de estas cosas ahora mismo y ojalá que llegue pronto la normalidad de antes, no la nueva. Pero me gusta el formato más pequeñito, con un único instrumento, como hacía muchas veces de más jovencita: se me escucha cantar, hablar, respirar, pensar, se escucha todo. Es muy bonito.

De hecho actúa en Málaga el 31 de julio.

Tengo muchas ganas. no me dio tiempo a pasar por allí con Palmeras ya que solo hice 8 o 9 conciertos. Solo pude venir a firmar y es una pena. ¡Con lo que me encanta Málaga! He pasado muchos finales de año allí ya mi hermana vive en Alhaurín. Almería es mi segunda tierra, Córdoba la primera y luego tengo a mi Málaga. En ese triángulo de las Bermudas ando moviéndome [Risas]

Más estrenos: acaba de salir No me basta con DVICIO. ¿Qué tal la acogida de los primeros días?

¡Ha sido una pasada la acogida! En un día hemos superado las 100.000 reproducciones, la gente compartiendo por redes sociales y todos muy sorprendidos y contentos con el videoclip que es prácticamente una película. No sé si ha llegado a verlo...

Sí. Le iba a preguntar por él. Desde que Ismael Vázquez, su pareja, está detrás de los videos estos se están convirtiendo en auténticos cortometrajes.

Siempre han sido colaboraciones, no siempre habíamos podido trabajar juntos al cien por cien. Lo tengo tan cerca y lo admiro tanto, sabe hacer tantas cosas originales que reconozco que no puedo privarme de esto. Tenemos dos mundos diferentes y ahora por fin hemos podido unir y ha sido explosivo, como se puede ver.