Quienes conocen a Stella del Carmen Banderas Griffith siempre han destacado que estaba interesada por el mundo de sus famosos padres pero que lo de la fama, el glamour y los flashes no era del todo lo suyo. Ahora parece que la hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith ha encontrado la fórmula perfecta para adentrarse en la creatividad pero desde su propio ángulo, desde bambalinas, en el backstage. La joven, de 24 años, se incorporará a la nómina del Teatro del Soho CaixaBank, la aventura escénica del actor y empresario, como una de las responsables de producción de Company, el segundo musical que levantará el malagueño desde su propio espacio.

De la mano de su padre y sus colaboradores, la joven, nacida en Marbella, aprenderá desde abajo para formarse y encontrar su propio camino. «Mi hija tiene una opinión de las cosas que a mí me interesa. Tiene opinión y personalidad», ha dicho Banderas, quien resalta que ella está encantada con este nuevo reto: «Le gusta mucho Málaga, tiene aquí a sus primos. Llevamos un año y medio sin vernos. Mucho Zoom».

Será una nueva entrada en el variopinto currículum de Stella del Carmen, una joven, dicen los que la conocen, madura, reflexiva e inteligente que, al parecer, ha heredado de su padre la curiosidad eterna por las cosas: ha sido bloguera para Vanity Fair, modelo, estudiante de Arte Dramático, licenciada en Estudios Narrativos y, más recientemente, creadora de su propio perfume, Lightbound, una fragancia unisex, ecológico y cruelty free con el que rinde homenaje a las dos ciudades de su vida, Málaga y Los Ángeles. Ahora, con la inmejorable compañía de su padre, la hija de Melanie Griffith hará su particular master escénico.

Banderas, con su novia y su hermana, Stella del Carmen y su pareja, Eli Meyer. | LA OPINIÓN

Pero para Stella del Carmen instalarse en Málaga no sólo supondrá una importante aventura en lo profesional. «No pasar el suficiente tiempo en España implicaba que no estaba desarrollando el mismo nivel de competencia en castellano que el que tengo con el inglés. Y en los años en los que casi cesaron los viajes familiares al sur del país, mi conexión con esa parte de mí misma empezó a desvanecerse», escribió hace unos meses en un artículo para la citada revista. En el texto rememora cuando hace unos años entró en una perfumería de Los Ángeles y un olor le recordó a «una iglesia vagamente iluminada por velas, cera, pétalos de rosa diseminados, humo, Málaga, Semana Santa»: «Me sobrepasó. [...] Fue como si todos los recuerdos de la infancia de Semana Santa se hubieran condensado y destilado en una preciosa botellita. Ahí estaba un trozo de mi corazón».

Stella del Carmen tiene mucho trabajo por delante, porque Banderas es su padre, pero también un jefe exigente. Y en Company se juega mucho. Se trata del segundo musical propio de su Teatro del Soho CaixaBank, Company, pieza maestra del quizás el autor del género más celebrado de todos, Stephen Sondheim. Es uno de los primeros musicales que llevaron a Broadway asuntos hondos, personales, maduros, lejos de espectacularidades y evasiones. Famosa es la frase de Sondheim antes del estreno: «Broadway ha sido apoyado durante muchos años por personas de clase media alta con problemas de clase media alta; personas que de verdad quieren escapar de ese mundo cuando van al teatro... Y aquí con Company estamos de traérselo de vuelta y ponérselo a la cara».