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Sandra Barneda Escritora y presentadora

«Los prejuicios responden un poco a la necesidad de encajar»

La escritora y periodista acudió ayer el Museo Carmen Thyssen para ofrecer su particular mirada a las relaciones entre la pintura y la literatura. Aprovechamos su conferencia para conversar con ella sobre Las olas del tiempo perdido (Planeta), su más reciente novela

La escritora y presentadora catalana, ayer en el Museo Carmen Thyssen. Álex Zea

La escritora y periodista ha elegido una obra de la colección del Museo Carmen Thyssen, Salida del baile de máscaras, de Raimundo de Madrazo y Garreta, para reflexionar sobre las identidades y las máscaras. En su opinión, el tradicional baile de máscaras se ha trasladado ahora al universo online: nuestra identidad digital, nuestro avatar, nuestro nick es ahora nuestra máscara. La propia Barneda tiene, digamos, dos identidades la de presentadora de televisión, de programas de puro entretenimiento como La isla de las tentaciones, y de escritora de best sellers con las emociones en primer plano.

Usted es escritora y presentadora. ¿Le ha supuesto eso enfrentarse con algún prejuicio?

La verdad es que siempre me he sentido muy bien tratada y respetada. Da igual el tipo de formato, lo importante es lo que transmites. Aquellos que cuestionan por cuestionar, siempre les digo: «Léeme». Tengo amigos cultísimos a los que les encanta La isla de las tentaciones. Los prejuicios responden un poco a la necesidad de encajar, pero cuanto más libre te sientes es cuando menos complejos tienes.

Pero, al final, los formatos y su modo de consumo son muy distintos.

Sí, pero en mi caso me va muy bien. Son como el yin y el yang, llevando el ego a la parte televisiva, mientras que la escritura es un trabajo artesanal, de soledad, de entrar en mí. Es completamente compatible. Hay quien medita, yo escribo.

En sus libros siempre introduce a los personajes LGTBIQ+ de forma natural, sin necesidad de forzarlo. ¿Es la mejor forma de superar los tabúes?

Tengo una responsabilidad social, empezando por mí y por gente mucho más joven que yo. La mejor forma es que en las historias estén presentes como lo están en la vida, como parte de la sociedad. En las nuevas generaciones, la de mis sobrinos, lo tienen absolutamente integrado. Recuerdo una anécdota de unos amigos que se separaron, y al tiempo el padre le contó a su hijo de 17 años que había encontrado pareja, y este le preguntó si era hombre o mujer. Eso es algo genial, no dar nada por sentado ni emitir juicios de valor. Lo hizo sin darle importancia.

Hablando de responsabilidad, Forbes la considera una de las mujeres más influyentes de España.

Que una revista como Forbes te incluya ahí te gusta, pero luego pienso en qué tipo de influencia puedo ejercer. Cuando eres un personaje público tienes una responsabilidad y debes ser coherente, pero si te concentras solo en ser un ejemplo pierdes tu propia naturalidad.

Una curiosidad: sus tres últimos títulos evocan al mar y al agua. ¿Se debe a algo en concreto?

Me he dado cuenta de que una de mis obsesiones como autora es el mundo de las emociones, y el agua crea una simbología clara, además de ser una metáfora de lo que siempre voy buscando. Debemos fluir como el agua, que siempre acaba encontrando la salida.

¿Cuándo surge la idea de escribir Las olas del tiempo perdido?

El germen de esta novela surge hace dos veranos, en un día de playa. Quería hacer una historia que rememore los veranos y la amistad.

¿Hay algo de autobiográfico o personal en esa elección?

Soy de las que tuve mi grupo de infancia y adolescencia. Recuerdo que un compañero me decía que él no había tenido pandilla y no lo había vivido, y en ese sentido yo sí he podido rememorar algunas cosas al escribirlo, aunque no hay nada de autobiográfico.

Otro tema que aparece muy ligado a la amistad es el de enfrentarse a un dolor compartido.

Claro. Hay una muerte accidental, en un coche, que sucede cuando el grupo de amigos era joven. Tarde o temprano tenían que hablarlo y, 21 años después, cada uno con su versión, se ven obligados a hablarlo, por lo que evidentemente hay muchas sorpresas.

¿En qué se ha inspirado para crear una historia así?

Tirando del hilo, necesitaba un grupo de amigos que lo son todo y se dejan de ver. Necesitaba un detonante, que es el accidente de coche en el que muere uno de ellos. Me informé y, cuando hay un suceso así, lo que suele pasar tanto en parejas como en familias o grupos de amigos es que terminen separándose porque les corroe la culpa y no pueden superarlo en grupo. Ahí pensé, ¿qué puede hacer que esas personas se reencuentren? Y se me ocurrió la bizarra promesa de celebrar el 40 cumpleaños de su amigo, la cual le hicieron a pie de tumba.

Se puede decir que es una especie de alegato para afrontar situaciones que afectan a nuestra salud mental.

Sí, va un poco de cuidarse y reconocerse, de intentar que la vida no te pase por delante. Somos dueños de nuestro propio destino y de cómo queremos vivir nuestra vida. Aunque a veces queramos dominar el olvido, hay que atravesar situaciones dolorosas para seguir adelante.

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