Juan José Millán, CEO de Idiliq: «El cliente no compra metros cuadrados. Compra una forma de vivir la Costa del Sol»
«Si no se actúa pronto en infraestructuras, llegará un punto en el que frene el crecimiento o empuje a parte de los clientes hacia otros destinos. Necesitamos inversión pública al mismo ritmo que la privada»
Juan José Millán, CEO de Idiliq / L.O
-Idiliq Group se ha consolidado como uno de los referentes del turismo residencial en la Costa del Sol. ¿Cómo definiría el momento actual que vive este segmento y cuáles son sus principales oportunidades de crecimiento?
-Yo diría que es un momento muy bueno, pero también más exigente que hace diez años. La demanda está ahí y es sólida, sobre todo la internacional, pero el cliente ya no compra solo metros cuadrados. Compra una forma de vivir la Costa del Sol. Ahí es donde vemos la oportunidad: en el producto con marca, bien gestionado, con servicios detrás, que le dé al propietario tranquilidad cuando está y cuando no está. El suelo bueno escasea y eso obliga a hacer menos cosas, pero mejor hechas.
-La Costa del Sol atraviesa un fuerte aumento de la demanda residencial vinculada al turismo, la segunda residencia y los compradores internacionales. ¿Qué perfiles de clientes están impulsando actualmente el mercado?
-Seguimos teniendo al comprador del norte de Europa de siempre, que conoce la costa desde hace años. Dentro de esto ha crecido mucho el cliente que viene a vivir parte del año, que teletrabaja o que tiene negocios en varios países y elige Málaga como base. También vemos más familias jóvenes, más compradores de Estados Unidos y de Latinoamérica, y un inversor que busca que la vivienda se rentabilice cuando no la usa. Son perfiles distintos, pero todos piden lo mismo: calidad, servicio y seguridad jurídica.
- ¿Qué factores hacen que destinos como Marbella, Mijas, Benahavís o la Costa del Sol Occidental sigan siendo atractivos para los inversores y residentes extranjeros frente a otros destinos mediterráneos?
-Hay cosas que no se pueden copiar, empezando por el clima. A eso se suma un aeropuerto internacional de primer nivel a media hora, una oferta de golf única en Europa, buena sanidad, colegios internacionales y una gastronomía que cada vez tiene más nivel. Y hay algo que a veces no valoramos lo suficiente: aquí el extranjero se siente en casa desde el primer día. Otros destinos mediterráneos tienen playas preciosas, pero no esta combinación de conectividad, servicios y una comunidad internacional asentada desde hace décadas. Eso pesa mucho cuando alguien decide dónde pasar buena parte de su vida.
-Idiliq Group apuesta por un modelo que combina alojamiento, servicios y experiencias. ¿Cómo ha evolucionado el concepto de turismo residencial en los últimos años?
-Ha cambiado muchísimo. Hace años el modelo era vender el apartamento y poco más. Hoy el comprador quiere despreocuparse: que alguien le mantenga la casa, se la alquile cuando no está y le resuelva el día a día cuando viene. Por eso, apostamos por residencias con marca hotelera, conocidas como branded residences, que combinan la comodidad de un hogar con los servicios de un resort de primer nivel. Tal y como hemos hecho con Wyndham Grand La Cala Golf Residences en Mijas, que acabamos de terminar y estamos entregando. Lo que el cliente valora ya no es solo la vivienda, sino tener detrás a un operador que responda por ella durante años.
-El comprador internacional busca cada vez más servicios asociados a la vivienda: ocio, bienestar, gastronomía o comunidad. ¿Hasta qué punto está cambiando esto la forma de diseñar y gestionar los complejos residenciales?
-Lo cambia desde el primer plano. Antes se diseñaba el edificio y luego se pensaba qué zonas comunes desarrollar. Ahora es al revés: empezamos por la experiencia que queremos ofrecer y a partir de ahí se dibuja todo. Dónde va el restaurante, cómo se mueve la gente, qué espacios invitan a encontrarse con los vecinos. Y la gestión posterior es igual de importante que la construcción. Un complejo bien diseñado, pero que no sea eficiente o esté mal gestionado, pierde su valor muy rápido.
-La falta de infraestructuras y los problemas de movilidad son algunos de los retos que afronta la Costa del Sol. ¿Cómo pueden afectar estos desafíos al futuro crecimiento del turismo residencial?
-Es el gran tema pendiente y hay que decirlo claro. Llegar a la Costa del Sol es fácil, porque tenemos una conectividad aérea excelente. El problema está en moverse dentro de ella: el tráfico en la A-7 en verano, el tren litoral que llevamos décadas esperando. Y luego está el agua que tampoco debemos obviar. Son problemas reales que sufrimos los residentes y que el cliente internacional nota. Hoy la demanda los está absorbiendo y los malagueños parecemos ya acostumbrados, pero si no se actúa, llegará un punto en el que frenen el crecimiento o empujen a parte de ese cliente hacia otros destinos. El sector privado está invirtiendo mucho aquí; necesitamos que la inversión pública vaya al mismo ritmo.
-La competencia entre destinos turísticos es cada vez mayor. ¿Qué debe hacer la Costa del Sol para mantener su posición como uno de los principales polos europeos de turismo residencial?
-Cuidar lo que tenemos y no morir de éxito. Apostar por la calidad antes que por el volumen, resolver lo de las infraestructuras, dar estabilidad normativa y fiscal al inversor, que es algo que valora muchísimo. Y seguir atrayendo talento y empresas, porque el residente que trabaja aquí todo el año es el que da vida al destino fuera de temporada. Si hacemos eso bien, la Costa del Sol tiene recorrido para muchos años.
-Desde la perspectiva empresarial, ¿cuáles son los principales retos que afronta Idiliq Group para los próximos años y qué objetivos se ha marcado la compañía?
-El principal reto es el mismo que tiene todo el sector: encontrar suelos y activos que tengan sentido económico, y hacerlo con unos costes de construcción que han subido mucho. En ese contexto, nuestro objetivo es ganar peso en la parte hotelera y de gestión, que es la que da estabilidad al negocio a largo plazo, y ser muy selectivos con cada proyecto nuevo. Llevamos más de cuarenta años en esto y preferimos crecer bien a crecer rápido.