Reconoce que el Premio que le ha concedido El Delantal le ha pillado totalmente de sorpresa y que nunca se hubiera imaginado estar en la lista de ganadores de los premios de nuestro suplemento. Leo Linares junto a su esposa, María Alonso, «la que realmente está al mando del negocio y se bate el cobre todos los días», -comenta Leo- regentan desde hace seis años Mía Coffee Shop (pza. de los Mártires, 4), uno de los templos más reconocidos y reconocibles del café en nuestra ciudad. «Lo único que intentamos es transmitir la cultura del café, lo que nosotros sentimos por este producto. Que te reconozcan esto está muy bien», comenta Leo todavía un poco abrumado tras conocerse ganador al Mejor Barista.

Le preguntamos qué es ser barista, una palabra muy en boga últimamente pero que muy poca gente sabe y conoce qué hay detrás de ella. «Ser barista es conocer en profundidad el café: desde cómo y dónde se cultiva, sus diferentes tipos, sus fortalezas y sus debilidades, conocerlo desde que se planta hasta que se sirve en la taza. Además Linares desmiente lo que casi todos tenemos entendido: «Ser barista no es hacer dibujitos con más o menos pulso en una taza del café, ser barista es equiparable a una sumillería pero de café; es conocer su vida y su proceso».

Leo nos explica que reciben cafés de todo el mundo (Etiopía, Costa Rica, Sudamérica, Japón, etc.) y enfatiza en la importancia que tienen las empresas tostadoras con las que trabajan (Mountain Coffee en Málaga y Nomad en Barcelona). «Ellos tuestan el café y esa labor es como hacer una receta. Nosotros, en nuestros locales, continuamos con su trabajo de la misma manera que los tostadores continúan con el trabajo de los productores». Leo Hurtado es un auténtico fanático del café, viaja a fincas y plantaciones, participa en ferias internacionales de este producto para estar a la última y su vasta experiencia le hace pronunciar una queja sobre lo que la actividad cafetera padece en nuestro país: «Somos de los pocos países del mundo en los que el Ministerio de Sanidad permite trabajar con el tueste torrefacto del café, aspecto este que en la mayoría de países civilizados no está permitido». «Hay que trabajar siempre con un tueste natural, ésa es la verdadera esencia cafetera», recalca.

Mía Coffee Shop, el negocio de Leo y María, acerca el café a precios asequibles todos los días. Según sus promotores, el éxito de su negocio pasa por ser «un local pequeño, acogedor, céntrico y un lugar donde los clientes ven la pasión que le echo cuando preparo los cafés». Linares reconoce que cada tres meses cambia el origen del café, «el café de batalla» como él lo llama, e indica que uno de los que más éxito están teniendo últimamente es el café japonés. 

La declaración de intenciones de Leo Linares es meridiana: «Intentamos que el sabor del café del Mía Coffee Shop se asemeje al recuerdo que tenemos todos del sabor del café en nuestra memoria, un gusto limpio y no quemado. Esto lleva mucho tiempo y muchas pruebas y a partir de ahí es como una serie de televisión, hay que engancharse y seguir viendo los nuevos capítulos»