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Biografía

Carson McCullers: su lado más lésbico

La escritora Jenn Shapland, en su libro ‘Mi autobiografía de Carson McCullers’, que publica la editorial Dos bigotes, intenta, a partir del descubrimiento de cartas y documentos, «contar la historia no contada de Carson»

Su lado más lésbico Carson McCullers

Carson McCullers es una voz imprescindible de la literatura del siglo XX. En 1938, con solo 23 años logró publicar ‘El corazón es un cazador solitario’. La conmoción fue absoluta ante aquel maravilloso relato que cuenta la historia de un sordomudo a quien la gente solitaria de un pueblecito sureño acude en busca de consuelo. La novela, su primer trabajo, la consagró. Por eso Carson McCullers fue ubicada junto a autores como William Faulkner, Flannery O’Connor, Truman Capote o Tennessee Williams.

A los 40 años, Carson McCullers ya había publicado las novelas que la hicieron mundialmente famosa: ‘El corazón es un cazador solitario’ (1940), ‘Reflejos en un ojo dorado’ (1941), ‘Frankie y la boda’ (1946), o ‘La balada del café triste’ (1951).

Su literatura se entrega de manera maravillosa a una sucesión de historias y personajes que encarnaron el imaginario del Sur profundo de Estados Unidos, tan intenso y contradictorio. De manera mágica y extraordinaria ella se consagraba a pulir y pulir sus frases y diálogos hasta hacerlos poesía pura, poesía en prosa, novelas y cuentos poéticos, cargados de una dulce violencia rural.

Ella además, era consciente de su talento y le gustaba airearlo. «Yo tengo más que decir que Hemingway, y Dios sabe que lo he dicho mejor que Faulkner», desafiaba la escritora en 1958, en el apogeo de su carrera.

Aunque se casó dos veces con el mismo hombre, el apuesto Reeves McMcullers, que acabó suicidándose, ella misma dejó constancia, aunque siempre de pasada, de su condición de bisexual o lesbiana, algo que nunca perturbó la grandiosidad de su obra narrativa .

En ‘Iluminación y fulgor nocturno’, su autobiografía incompleta, Carson menciona sin dar detalles, su atracción y relación con Annemarie Clarac-Schwarzenbach, una rica y cosmopolita suiza. Describe su primer encuentro y señala: «Tenía un rostro que, lo supe en seguida, me perseguiría hasta el final de mi vida». La relación fue importante para Carson pues en el libro incluye algunos extractos de las «enérgicas y poéticas» cartas que Annemarie le envió en los primeros años cuarenta.

Portada de la biografía de Carson McCullers L. O.

Las diversas biografías que se han ocupado de relatar la vida de la escritora apenas han ahondado en su bisexualidad ni en la relación que pudo mantener con Annemarie u otras mujeres.

Lo hace ahora la escritora Jenn Shapland que en su libro ‘Mi autobiografía de Carson McCullers’, que publica la editorial Dos bigotes, intenta, a partir del descubrimiento de cartas y documentos, «contar la historia no contada de Carson»

Trabajando en el centro Harry Ransom, de la Universidad de Texas. Shapland encuentra en 2012 ocho cartas que Annemarie envió a Carson. Al leerlas vio que eran cartas de amor: íntimas, sugerentes, inequívocas en su significado. Leyéndolas tuvo la seguridad que la escritora había amado a otras mujeres. A juicio de Shapland era una correspondencia desvergonzada e íntima de sus sentimientos, que le descubrían a una escritora muy alejada de la que ha retratado la historia de la literatura.

En 2014 aparecieron en la universidad de Columbus, las transcripciones de las sesiones de terapia de Carson McCullers con la doctora Mary Mercer. En ellas, Shapland descubrió la otra «amistad» entre Carson y la doctora. Carson había acudido a terapia para que la ayudase en un momento de bloqueo literario.

En su relato Shapland intenta señalar que muchos de los detalles de la vida lésbica de Carson «se encuentran a simple vista», solo que se insertan en otra narrativa: la heterosexual en la que «los enamoramientos inexplicables hacia otras mujeres surgen brevemente dentro de los confines de una vida ‘normal’».

A su juicio, en el caso de Carson resulta difícil determinar «aquello que quería ser o con lo que se identificaba debido a los esfuerzos de aquellas personas (biógrafos) que la sobrevivieron y la metieron en el armario a empellones».

En el libro, Shapland entrelaza la historia de vida de McCullers con sus propias memorias de joven lesbiana; ella escribe una biografía de McCullers como una forma de escribir su propia autobiografía, o tal vez para escribir y entender su propia forma de ser lesbiana.

Con todo, se trasluce en este trabajo de Shapland cierto esfuerzo por forzar los acontecimientos de manera que conduzcan a dar supremacía al lesbianismo de Carson sobre otros aspectos de su vida. Hay cierta insistencia de Shapland en reducir la historia de la vida de Carson McCullers a un relato moderno de su sexualidad que es imperfecto toda vez que busca las «rarezas» de sus novelas, mientras apenas resalta lo importante: los logros literarios de la escritora. Siendo un relato bien construido y emocionante, al mezclar con elegancia su biografía con la de la escritora y que merece la pena leer, lleva implícito su propia debilidad al no tratarse de una biografía de Carson McCullers, sino del perfil lésbico de la escritora. Aunque Shapland lo salva con inteligencia al dejar claro en el título del ensayo que se trata de «mi» autobiografía de Carson McCullers, y también la suya propia. Una terapia singular.

Mi autobiografía de Carson McCullers

Autora: Jenn Shapland

Editorial: Dos bigotes

Traducción: Gloria Fortún

Precio: 20,95 €

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