Los cuidados, esa tarea invisible y no remunerada tan esencial en una sociedad cada vez más envejecida, más abocada al vacío demográfico, sigue recayendo en las mujeres. Un hecho histórico que ni la irrupción de ellas en el mercado laboral ha solucionado, es más, lo ha puesto aún más en evidencia.

En Málaga, el 91% de todas las excedencias y reducciones de jornada que se solicitan como medidas de conciliación para poder cuidar recaen exclusivamente en las mujeres, según CCOO, lo que implica una pérdida parcial o total de salario. Esto no es ni mucho menos una situación que se desdoble de la crisis sanitaria sino que se trata de un dato estructural que se ha mantenido durante la pandemia.

Las mujeres asumen esa reducción económica para poder hacerse cargo del cuidado de las personas mayores, de los hijos o de otras personas dependientes, al contrario de los hombres, que están mayoritariamente más liberados de esa carga.

Las mujeres cobran un 27,8% menos que los hombres en la provincia, lo que significa que perciben 4.171 euros menos al año

De hecho, en cuanto a las tareas del hogar, las mujeres dedican 12 horas más a la semana que los hombres, según denuncia María Adela Zafra, secretaria de Igualdad y Políticas Sociales de UGT, que señala dos consecuencias directas del reparto desigual de la conciliación de la vida laboral, personal y familiar: el aumento de la edad media de la maternidad (31,70 años en Andalucía) y el descenso de la natalidad (1,31 hijos en la comunidad). «Si hubiera una mayor valoración social y económica del trabajo de cuidados y doméstico, supondría de facto que todo lo asignado tradicionalmente a lo femenino sería esencial, de hecho, lo es, y se valoraría económica y socialmente como tal», argumenta María Adela Zafra. Durante el estado de alarma, el reparto de las tareas domésticas ha sido claramente desigual, según datos de la Encuesta Social 2020 del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA):

El 53,4% de las mujeres cargaron con las tareas domésticas durante el confinamiento frente a un 15,3%. El cuidado de los menores recayó en un 49,6% sobre las mujeres y un 7,3% en los hombres. Y en cuanto al cuidado de las personas dependientes, en el 48,1% de los casos fue responsabilidad de una mujer y en el 26,1% fue de un hombre.

«El peso de las tareas domésticas, el cuidado de los hijos, de los ancianos...por supuesto ejercen de freno para que la mujer acceda al mercado laboral», ratifica la secretaria de Igualdad y Políticas Sociales de UGT.

Mercado laboral

En el contexto de la Covid-19, según denuncia CCOO, las mujeres que se han acogido a esa adaptación de la jornada laboral y que actualmente se encuentran incluidas en un ERTE están siendo penalizadas a la hora de ser reincorporadas al trabajo, ya que suelen ser las últimas en ser «repescadas».

Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en el último día de febrero, de las 41.005 personas en ERTE en la provincia, el 52% (21.658) son mujeres.

En cuanto a la tasa de paro, la población femenina sigue siendo la más afectada, con un 24,76% según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). En el caso de los hombres, la tasa es del 14,35%. En cuanto al número total de desempleados de la provincia (204.293), 117.779 son mujeres (el 60%) y 86.514 son hombres.

En Málaga, el 91% de todas las excedencias y reducciones de jornada que se solicitan como medidas de conciliación para poder cuidar recaen exclusivamente en las mujeres

Adentradas en el mercado laboral, los datos tampoco resultan precisamente alentadores para las malagueñas, considerablemente alejadas de sus compañeros en cuestión de salario y contratación.

De media, las mujeres cobran un 27,8% menos que los hombres en la provincia, lo que significa que perciben 4.171 euros menos al año, según estimaciones de Comisiones Obreras. La brecha salarial en Málaga es del 22% y se ensancha a medida que aumenta la edad, hasta el punto de superar el 40% al superar los 65 años.

Y mientras que el 60% de los contratos indefinidos están firmados por trabajadores, las trabajadoras copan el 70% de los contratos a tiempo parcial, por lo que la temporalidad sigue afectando principalmente a las mujeres.

Por sectores, según la Agencia Tributaria, el número de asalariadas en los sectores más feminizados son los servicios a las empresas, (16,31%) servicios sociales (28.09%) y otros servicios personales y de ocio (21,57%). Hay una menor presencia en la Industria (0,30%) y en Información y comunicaciones (1,48%).

Asimismo, la tasa de empleo femenina, de un 52,91%,está más de 12 puntos por debajo de la masculina. «Esto quiere decir que las mujeres no solamente cobramos menos sino que se nos contrata menos y, además, accedemos a los peores contratos», resume Saray Pineda, secretaria de Mujeres de Comisiones Obreras.

«Nosotras partíamos de una situación de desigualdad estructural previa a la pandemia, en la que estábamos muchos pasos por detrás de nuestros compañeros de trabajo. Esto lo que hace es aumentarlo», alerta Pineda.

La secretaria de Mujeres de Comisiones Obreras subraya como medidas urgentes para poner fin a esta situación de desigualdad la «derogación de las reformas laborales que afectan a los sectores más vulnerables; la subida del salario mínimo interprofesional y unos servicios públicos que garanticen de forma gratuita tanto la atención a menores de 0 a 3 años como de personas dependientes».

Por su parte, la portavoz de UGT recalca la relevancia del Reglamento de Igualdad Retributiva que entrará en vigor el 14 de abril, por el que se revisarán los convenios colectivos para introducir registros salariales así como planes de Igualdad en las empresas con más de 100 empleados.