05 de abril de 2015
05.04.2015
Radiografía

Nuevas adicciones de la revolución tecnológica

La edad media de acceso por primera vez a internet es de 10 a 11 años y prácticamente el cien por cien tiene su propio teléfono

05.04.2015 | 05:00

El presidente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil y de la Sociedad Española de Pediatría Social, Jesús García Pérez, detalla todos los puntos a tener en cuenta ante este nuevo problema de adicción. Edades críticas, tratamientos, papel de los educadores y padres y sus síntomas.

­Internet, redes sociales, teléfonos móviles... La revolución tecnológica ha generado un vuelco en el catálogo de adicciones de niños y jóvenes. El presidente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil y de la Sociedad Española de Pediatría Social, Jesús García Pérez, subraya que los problemas de adicción a la red «distan de estar resuelto». En las líneas que siguen, expone los síntomas de estas patologías, propone pautas de actuación para padres y educadores y señala los itinerarios más idóneos para tratar y resolver estos problemas.

Las más frecuentes

Por un lado están las adicciones químicas (con droga). Las legales: tabaco, alcohol, fármacos... Y las ilegales: cannabis, opiáceos, cocaína y otros. Y, por otro, las adicciones sociales (sin drogas). Aquí también podemos hacer la división entre legales: internet, alimentación, sexo, televisión, compras, juego.... Y las ilegales: robo, incendio, violencia de género...

Factores comunes

Uno de ellos es la incapacidad de control y la impotencia. La conducta se realiza pese al intento de controlarla y no se puede detener una vez iniciada. Otro elemento es el deseo irresistible: la actividad se convierte en lo más importante, al dominar el pensamiento y la razón. Un tercer factor común son los efectos secundarios en el ámbito personal, familiar y social: malestar y alteraciones en estos ámbitos.

Incidencia

La edad media de acceso a internet es de 10 a 11 años. Un 96,6% tiene teléfono móvil. Un 34% de los niños de cuatro años se conecta a internet. El 93% de los niños de 13 años se conecta a diario a internet. El 39% ha accedido a fotos de contenido sexual. El 23% ha recibido fotos o vídeos de su entorno en postura provocativa. El 20% ha grabado o difundido imágenes de otras personas sin su consentimiento. Un 19% ha contactado con extraños. Un 30 por ciento ha facilitado su teléfono en alguna ocasión. El 14% ha proferido insultos o amenazas. Un 12% presenta un uso abusivo y síntomas de adicción al móvil. El 80% de los padres considera que el tiempo dedicado a internet es normal. El 25% de los menores entra en páginas pornográficas, de violencia o de contenido racista. Un 15% de los adolescentes que usan redes sociales dice haber sido maltratados «on line». El 93% de los adolescentes usa su nombre habitual en Facebook. El 25% de los adolescentes comparte vídeos propios y su número privado.

Edades críticas

Las edades más cruciales van de los 11 a los 13 años. Estas conductas influyen severamente en el rendimiento académico y se plasman en fracaso escolar. Algunos rasgos de los afectados son la insatisfacción personal, la carencia de un afecto consistente y una cohesión familiar débil.

Síntomas

A) Privarse de sueño (menos de 5 horas) para estar conectado a la red. B) Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud. C) Recibir quejas en relación con el uso de la red de alguien cercano, como los padres o los hermanos. D) Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella, y sentirse disgustado cuando la conexión falla. E) Intentar limitar el tiempo de conexión, sin conseguirlo. F) Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o jugando a un vídeo-juego. G) Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento escolar. H) Sentir una euforia anormal cuando se está delante del ordenador. Basta que se constaten cuatro de estos síntomas para que se deba acudir al pediatra de atención primaria o al médico de familia, quien posteriormente lo remitirá al especialista correspondiente (psicólogo o psiquiatra), ya que no todas las adicciones son similares, ni tampoco lo son las personas que están enganchadas a ellas. No obstante, hay ciertos aspectos comunes en la motivación para el tratamiento, en la elección del objetivo terapéutico y en la selección de las técnicas de intervención.

Papel de padres y educadores

A) Limitar el uso de aparatos y pactar las horas de ordenador. B) Fomentar la relación con otras personas. C) Potenciar aficiones como la lectura, el cine y otras actividades culturales. D) Estimular el deporte y las actividades en equipo. E) Desarrollar actividades grupales, como las vinculadas al voluntariado. F) Estimular la comunicación y el diálogo dentro de la propia familia. Unas pautas generales pueden ser limitar la conexión a la red (no más de una o dos horas diarias), así como ubicar los ordenadores en lugares comunes y controlar los contenidos.

Tratamientos

El objetivo terapéutico en las adicciones sociales sin drogas es el reaprendizaje de la conducta de una forma controlada. Los programas de prevención de recaídas pueden reducir significativamente el número de ellas. A medida que aumenta el control de la conducta por parte del adicto, aumenta la expectativa de éxito. Sin embargo, los problemas respecto a la adicción a internet distan de estar resueltos en la actualidad, porque muchos de los adictos se niegan a reconocer el problema, no quieren ayuda terapéutica, la solicitan pero la abandonan, recaen e incluso abandonan los hábitos adictivos sin ayuda terapéutica.

En síntesis

Esta adicción es un fenómeno preocupante. Sin embargo, el abuso de internet puede ser una manifestación de otra adicción (adicción al sexo), o de otros problemas tales como depresión, fobia social, trastornos obsesivo-compulsivos... La adicción a internet ocupa una parte importante de la vida del adolescente, que utiliza la pantalla para escapar de la vida real y mejorar su estado de ánimo. Provoca una pérdida de habilidades en el intercambio personal, desemboca en una especie de ausencia de relación y facilita relaciones sociales ficticias.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook