La antigua prisión provincial de Málaga, ubicada en el distrito Cruz de Humilladero, acogerá en el futuro un proyecto de usos culturales y ciudadanos que trata de potenciar un elemento que genere centralidad fuera del casco antiguo. Las obras tardarán aún en comenzar, pero lo que sí se está llevando a cabo es un contrato de 400.000 euros adjudicado hace unos meses con el que se busca que la empresa concesionaria sanee la infraestructura. Así, de momento, se han derribado los dos pabellones existentes a la entrada de la cárcel, la verja y otros elementos añadidos posteriormente a la construcción del edificio. Asimismo, se ha desbrozado la vegetación tanto del patio como de otras zonas, se han eliminado falsos techos y se actúa también en otros frentes desde hace dos meses.