Almendras, algodón de azúcar y golosinas dan la bienvenida al pasaje Heredia en la calle Granada. A las 12 de la mañana, Jorge Oliver comienza su jornada laboral con un pequeño puesto ambulante en un centro de Málaga con apenas transeúntes.

Jorge lleva más de 11 años dedicadas al comercio ambulante, aunque en ese tiempo no ha visto nada como la situación actual. La ausencia de turismo y visitantes al centro han agravado una situación que ya era difícil. «El tráfico de cruceros ha sido otro detonante: antes de la pandemia, durante los meses de marzo a noviembre teníamos 30 o 40 cruceros cada mes, ahora no hay nada», declara Jorge. Ahora que la actividad no esencial ha cerrado, el centro de la capital recuerda a los días de la desescalada.

El cierre perimetral de los municipios también ha afectado al pequeño negocio de Jorge. Para Jorge, los fines de semana suponían una esperanza para poder salvar la semana. «Se palpa en el ambiente, hay negocios cerrados y muy poca gente en el centro», afirma el comerciante, quien describe el panorama como desolador.

Jorge Oliver confiesa que las navidades tan atípicas le han ayudado a respirar un poco más aliviado. «Gracias a las luces y los movimientos, hemos podido salvar enero y un poco de febrero», afirma el comerciante.

Sin embargo, la facturación no es suficiente. Ahora mismo a Jorge le cuesta entre 3 o 4 días recuperar el dinero invertido en su mercancía, lo que anteriormente amortizaba en el mismo día. «Ahora mismo estoy facturando solo un 10% en comparación con las ventas anteriores a la pandemia», declara Jorge Oliver.

Durante estos meses, Jorge ha estado alternando su puesto comercial con otros pequeños trabajos que aparecían, pero poco había. La principal fuente de ingresos de este comerciante proviene de su pequeño puesto.

No solo Jorge vive estos tiempos tan difíciles, sus compañeros tampoco lo están pasando bien. Juan de Dios Ortega lleva un pequeño puesto en calle Nueva que, a pesar de contar con diversas variedades de productos, solo vende mascarillas. Hace 60 años que su familia lleva las riendas de este comercio ambulante, sin embargo para ellos, la situación es inédita.

La esperanza de este comerciante reside en el próximo verano, el turismo y la vacuna: «Tenemos la esperanza que la vacuna anime más a la gente y vengan los turistas en verano».

«Nunca se tiene en cuenta a este sector que genera más de 40.000 puestos de trabajo reconocidos por la Junta de Andalucía»

Juan Rojas - Presidente de la Asociación de Comerciantes Ambulantes de Málaga

Juan de Dios y Jorge pertenecen a un sector que se siente olvidado: el comercio ambulante. Juan Rojas, presidente de la Asociación de Comerciantes Ambulantes de Málaga, conoce de primera mano las trabas de este sector.

«Nunca se tiene en cuenta a este sector que genera más de 40.000 puestos de trabajo reconocidos por la Junta de Andalucía», afirma Juan Rojas. Sin embargo, la pandemia ha generado que muchos de sus compañeros de profesión abandonen el comercio ambulante por la imposibilidad de ir a los mercadillos. «Hay muchas bajas de autónomos, porque no pueden pagar las tasas», manfiesta el presidente.

La arbitrariedad de algunos ayuntamientos ha afectado la labor del comercio ambulante. «Hay un caos total, ya que cada ayuntamiento aplica la norma que quiera: hay algunos que han cerrado mercadillos, mientras que otros han reducido los puestos en torno al 25% o 50%», sostiene el presidente de la asociación. De este modo, Juan Rojas afirma la importancia de que la Junta de Andalucía formalice una norma que adapte la actividad de los mercadillos a la actual crisis sanitaria.

Ante esta situación tan desoladora, tanto Jorge como Juan de Dios y el resto de comerciantes ambulantes aguantarán «todo lo que se pueda».