En 1749, la Alcazaba era testigo de cómo sus muros recluyeron a cientos de mujeres gitanas en la gran redada contra los gitanos, ordenada por Fernando VI. Más de 200 años después, las vidas de una decena de mujeres gitanas se exponen a los pies del enclave histórico que presenció su lucha.

Diez mujeres gitanas. Diferentes edades, ocupaciones y realidades. Estudiantes, abogadas, traductoras, madres de familia, concejalas... Las gitanas se dan la mano en esta muestra para demostrar que pueden llegar a ser lo que ellas mismas se propongan. La formación, como trasfondo en cada una de sus historias. Desde hoy, y hasta el próximo 20 de abril, la calle Alcazabilla acoge la exposición ‘Una Mirada Diferente’.

“Las mujeres gitanas no están encerradas en su casa sin hacer nada. Son mujeres que trabajan y llevan el pan a su casa. Lo que busca esta exposición es que la gente empiece a desmontar estos estereotipos que todavía existen”. La Asociación Dosta, con la colaboración de la Asociación Cientochentagrados y el apoyo del Ayuntamiento y la Universidad de Málaga, presenta hoy esta muestra, que pretende servir como escaparate de la historia del pueblo gitano. Vanesa Jiménez, presidenta de la asociación, reivindica la necesidad de dar a conocer las vivencias de un pueblo silenciado durante años.

Vicky estudió Traducción e Interpretación y trabaja en la Fundación Secretariado Gitano; Trini trabaja en una empresa de desinfección, empleo que compagina con sus estudios; Tamara dejó de estudiar a los quince años, diez años después se prepara el graduado escolar con la ayuda de Dosta. Yolanda es gitana, mujer y feminista, además de concejala en el Ayuntamiento del Rincón de la Victoria. Catalina no tiene estudios, siempre ha puesto todo su empeño en que sus hijos sepan lo que ella no ha podido aprender: “La gente joven no puede perder sus raíces. No porque estudies vas a dejar de ser gitana, hay que estar orgullosas y seguir adelante, sin que nadie nos pise”.

El blanco y negro es el gran protagonista de la muestra y una significativa metáfora de lo poco que se ha avanzada en materia de igualdad. Son más de 40 años de retraso económico, político, cultural y social a las espaldas del pueblo gitano, relata Séfora Vargas -abogada y una de las protagonistas de la exposición-: “Nuestra historia no se conoce. Si la sociedad mayoritaria no conoce nuestra historia jamás se van a eliminar estas diferencias”.

Apuestas como ‘Una Mirada Diferente’ son a día de hoy más necesarias que nunca. El pueblo gitano carga con un sinfín de estereotipos contra los que luchan cada día todos los gitanos y gitanas. El antigitanismo, por increíble que pueda llegar a parecer, está aún a la orden del día, denuncia Séfora: “Es muy triste que sigan en aumento las discriminaciones, que se sigan dando delitos de odio que quedan impunes”. Las redes sociales o la televisión, advierte, “vierten opiniones capaces de destruir a un pueblo entero”. Por todo ello, esta abogada considera esencial reivindicar justicia en espacios políticos, sociales y culturales.

Las historias de estas diez mujeres son solo un ejemplo del potencial de todas las gitanas, de todo el pueblo gitano. Este escaparate, es solo el comienzo: “Me gustaría que la gente dejase de decir que no parezco gitana, con lo orgullosa que yo estoy de serlo. Queremos que se conciencie de que las mujeres gitanas son mujeres con las que te topas en la calle. Queremos aspirar a más y siempre que se nos den las herramientas necesarias lo vamos a conseguir”, sentencia Vanesa.

Formación

La Asociación Dosta continúa persiguiendo el objetivo para el que nació, ayudar a mujeres gitanas a continuar desarrollando sus estudios. El apoyo de la Universidad de Málaga en el desarrollo de esta iniciativa es clave. “La historia del pueblo gitano tiene que darse a conocer en todas las universidades”, reivindica Vanesa Jimenez.

En este sentido, la presentación de ‘Una Mirada Diferente’ se ha llevado a cabo en un enclave de lo más significativo, el rectorado de la Universidad de Málaga. A esta han acudido el rector de la Universidad de Málaga, Ángel Narváez y el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre. Este acto, ha trasladado el alcalde, tiene una gran significación: “Al celebrarlo en la Universidad se pone el acento en la educación como la gran herramienta del cambio”.

Por su parte, Ángel Narváez ha manifestado su compromiso con la asociación: “Quiero que la Universidad sea una herramienta para que los gitanos y gitanas puedan hacer lo que quieran, que cada día haya más gitanos y gitanas en la Universidad de Málaga”.