«254 años han pasado», comenta feliz Federico Castellón. El profesor asiste en ese momento al ‘renacimiento’ de un grabado inédito del escultor malagueño Fernando Ortiz (1717-1771), fechado en 1767 y cuya primera estampación está saliendo del tórculo -una prensa especial- del taller de Grabado de la Facultad de Bellas Artes de Málaga.

El grabado es una alegoría de la Virgen de Servitas que entrega los escapularios y la regla de San Agustín a los siete santos fundadores de esta orden religiosa. La Virgen guarda algunas coincidencias con la Dolorosa que Ortiz talló en su ciudad natal para la Orden Tercera.

Antonio Cañete, Salvador Haro y Federico Castellón muestran la primera estampa del grabado inédito de Fernando Ortiz en 254 años. Álex Zea

Es el final feliz de una historia que, como adelantó La Opinión, comenzó en 2018, cuando tras muchas gestiones el profesor Federico Castellón, antiguo coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes, recibió en su ordenador cinco fotografías de sendas planchas de cobre originales procedentes de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Una de ellas, catalogada exclusivamente como del grabador madrileño Lorenzo Sánchez Mansilla y dentro de la Colección Antonio Rodríguez-Moñino, escondía la sorpresa de que también mencionaba, al pie de la plancha, el nombre de Fernando Ortiz en la categoría de ‘inventor’ -el autor del dibujo a partir del cual se realiza el grabado-. Fue un encargo al gran escultor por parte de un filipense de la Congregación de San Felipe Neri de Málaga.

Federico Castellón, en 2018 con la foto de la plancha de cobre original y al lado, pasada al positivo. Arciniega

Como explica, hasta la fecha sólo se conocía un dibujo de Ortiz trasladado al grabado, una imagen de la Patrona de Málaga que puede verse en la portada del libro ‘Speculum sine macula. Santa María de la Victoria, espejo histórico de la ciudad de Málaga’, editado por la Hermandad de Santa María de la Victoria y el Ayuntamiento de Málaga en 2008.

La estampación del grabado inédito de la Virgen de Servitas, realizada la semana pasada, forma parte de un proyecto de innovación educativa de un grupo de tres profesores y tres técnicos de la Facultad de Bellas Artes, con el exdecano y profesor titular del Área de Pintura, Salvador Haro, como investigador principal.

«Me lo planteó Federico y esto ha sido un reto», reconoce el ex decano, porque lograr que ‘renazca’ esta obra desconocida de Fernando Ortiz ha supuesto muchos meses de pruebas.

Portada del libro ‘Speculum sine macula. Santa María de la Victoria, espejo histórico de la ciudad de Málaga’.

Uno de los retos a los que se refiere ha sido no contar con la matriz original, con la plancha de cobre del XVIII que conserva la Calcografía Nacional de Madrid y ni siquiera han tenido una estampa de la época para guiarse.

«Ha habido que hacerlo a partir de la fotografía de la matriz y el problema es que no es un papel blanco con una imagen en negro, tiene el color del cobre, manchas en algunos sitios... afortunadamente la guardaron entintada y por lo menos las líneas eran negras, si no, habría sido imposible», reconoce el profesor.

Tras un arduo trabajo informático para limpiar la foto se sacó una imagen en acetato y el siguiente paso fue elegir cómo hacer realidad esa matriz.

Porque, aunque básicamente a la hora de estampar un grabado la base sigue siendo la misma desde los siglos XV y XVI, algunas cosas sí han cambiado: «Para la imagen de Fernando Ortiz el grabador utilizó cobre y la técnica del buril, bastante en desuso en la actualidad», apunta Salvador Haro.

Por eso, optaron por probar con dos métodos de nuestros días. El primero, pasar la imagen de la Virgen a material plástico con un corte de láser digital. «El problema es que nos daba un trazo un poco más grueso de la cuenta al estamparlo», explica.

Por este motivo, se decidieron por un fotopolímero, una lámina de material fotosensible sobre una plancha de cobre, que se consigue en un cuarto oscuro con tenue luz amarilla y dentro de un gigantesco aparato llamado ‘insoladora’, donado a la Facultad por una imprenta. «Es la modalidad que nos ha dado mejores resultados», subraya.

Una vez obtenida esta plancha moderna -idéntica a la original salvo por una línea de cortesía para la Calcografía Nacional, que ha cedido los derechos- otro reto ha sido dar con la mezcla de tinta apropiada: «No sabíamos cuál era la tinta del grabado, intuíamos que era oscuro pero probablemente no negro del todo y hemos hecho varias pruebas», explica. Al final, se decidieron por una mezcla de negro con un tipo de marrón y laca transparente para rebajar la intensidad. Y también hicieron innumerables pruebas hasta dar con el papel idóneo, de un tono amarillento.

En el momento de accionar el tórculo. Álex Zea

La estampación

Salvador Haro y el jefe del taller de Grabado, Antonio Cañete, preparan la estampación final. El tórculo, fabricado en Numancia de la Sagra, Toledo, se pone a punto. La matriz se empapa de tinta y se seca con unas telas especiales llamadas ‘tarlatanas’, «con eso lo que está liso vuelve a quedar limpio y lo que está horadado se queda».

El profesor introduce la plancha y coloca encima papel humedecido que ha estado macerado en agua. Antonio Cañete acciona el tórculo con la presión exacta y el arte de Fernando Ortiz regresa a la vida en 2021.

Como detalla Federico Castellón, esa mañana en El Ejido se ha realizado una edición de apenas una veintena de copias que tendrá unos destinatarios muy escogidos: «La Facultad y la Calcografía Nacional, por supuesto; el Archivo Municipal, el Museo de Málaga, el Archivo de la Diócesis y la Orden de Servitas», enumera.

«¡Qué bonita es!», dice al contemplar la primera estampa. Quién sabe si eso mismo no fue lo que se escuchó cierta jornada de 1767, cuando de un veterano tórculo salió a la luz la imagen de una esplendorosa Virgen de Servitas dibujada por Fernando Ortiz.

El profesor de la Facultad de Bellas Artes, Salvador Haro, muestra la primera estampación del grabado de 1767. Álex Zea