Un equipo de la Universidad de Málaga ha desarrollado un prototipo que permite que personas que padezcan Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) puedan comunicarse por mensajería escrita, como Whatsapp, gracias a su actividad cerebral. Ricardo Ron, investigador y profesor en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación, ha contado a este medio cómo funciona el dispositivo y la investigación que ha habido detrás.

El sistema está diseñado para personas que no tienen otra opción de comunicación, es decir, no pueden mover absolutamente nada, lo cual supone una diferenciación con respecto a otros ya existentes, por lo que está dirigido a casos extremos. Ron explica: "Hay sistemas de comunicación para personas con discapacidad que funcionan a lo mejor mejor que este, pero necesitan cierto control de alguna parte del cuerpo", y ha puesto como ejemplo el modelo "I-tracker", consistente en comunicarse a través del movimiento de los ojos y no de actividad cerebral.

Una teclado con seis filas y seis columnas que se iluminan

El dispositivo consiste en una pantalla con una tabla de 36 elementos, seis filas y seis columnas. Durante varios segundos se iluminan las diferentes filas y columnas para tratar que al menos una vez se iluminen todas las letras. Lo que tiene que hacer la persona es contar mentalmente cuántas veces se ilumina la letra deseada, y cada vez que se produce un parpadeo en la letra deseada, se produce un cambio en la actividad cerebral, porque se está concentrando el individuo en la letra deseada. "El sistema ilumina la columna de la letra B, que es no es la letra que me interesa, así que al momento de iluminar la columna, como no me interesa, no voy a producir ningún cambio en la actividad cerebral, entonces el sistema lo que hace es encender columnas y filas y leer la actividad cerebral, y supongamos que el sistema va parpadeando columnas y filas y de repente hay un cambio en la actividad cerebral, entonces el sistema se pregunta que qué es lo que acaba de iluminar, y es la columna de la letra A, entonces a partir de ahí es capaz de decir que sabe que la letra que quiere seleccionar el sujeto está en la primera columna, y como también selecciona filas, cuando luego va leyendo la actividad cerebral y percibe otro cambio de actividad cerebral, se pregunta qué acaba de iluminar y se da cuenta que ha iluminado la fila A, entonces cuando antes iluminé la columna A también hubo actividad cerebral, por lo tanto, lo que el sujeto quería era seleccionar la letra A", ha ejemplificado Ricardo Ron.

Pero el sistema no solo funciona con letras, porque antes de escribir se debe dar la posibilidad de que la persona pueda seleccionar qué aplicación desea usar y qué hacer dentro de la misma, por eso en la primera pantalla aparecería un teclado virtual con los símbolos de las aplicaciones. Una vez elegida una, se cambiará la pantalla y aparecerá otra nueva con una serie de elementos con opciones. Si se abre Whatsapp por ejemplo, se darán como opciones leer mensajes o escribirlos, y si se elige la segunda aparecerá otra pantalla nueva con opciones de a qué contacto enviarle el mensaje, y una vez escogido ya aparecerá el teclado con las letras. También existe la tecla "fin", con la que se enviaría el mensaje definitivo, y en el caso de que no consiga darle a la tecla que necesita, el sistema da una segunda oportunidad y se vuelven a iluminar todas las filas y columnas para elegir la correcta.

Ron ha concretado que pueden existir algunos errores, como que el sujeto quiera poner una letra y salga otra, pero que no tendría impedimentos para entender el mensaje, aunque añade: "Es verdad que si quieres enviar un mensaje por Whatsapp y la pantalla te ofrece enviar mensajes o leerlos y le das a leer, te has equivocado, lo que es un error grave porque querías enviar y estás leyendo, pero nosotros siempre cuando seleccionamos un elemento en una aplicación, que un error puede tener consecuencias graves, siempre le damos la opción de "¿Estás seguro?" o "¿Quieres confirmar?", para que confirme si la opción es la correcta, nuestras aplicaciones siempre tratan de incluir un sistema de detección de error".

Al momento de escribir el mensaje, para escribir cada nueva letra, siempre tienen que volver a iluminarse todas las filas y columnas para seleccionarla, lo que puede suponer cierta tardanza, "estamos hablando de sistemas para personas que no tienen opción de comunicación, con lo cual aunque sea lento, que tampoco es tan lento, les estás dando la posibilidad de comunicarse" ha expresado el profesor. Pero contiene un preeditor de texto, de forma de si la persona quiere escribir "experimento" y escribe "exp", ya el preeditor le dará la opción de completar de una vez la palabra. De esta forma, solo con tres o cuatro selecciones se pueden escribir palabras largas.

Un proyecto con claros objetivos

Los objetivos de la propuesta han sido investigar qué opciones existen para que estos pacientes que no pueden mover nada puedan comunicarse, algo que no requiera movimiento ocular. La idea consistiría en que se activara algún estímulo en el cerebro a través de la representación de letras en el centro de una pantalla, con la mirada fija, y que vayan saliendo una detrás de otra y que cuando aparezca la deseada, se generará una actividad en el cerebro que avisará al sistema de que esa es la letra elegida y la que debe escribirse. Para ello, la persona debe estar atenta para cuando aparezca la letra deseada, y esa es la intención, mantener su atención para que haya cambios en la actividad cerebral justo cuando se destaque la letra deseada, y así el sistema la reconocerá y la colocará en el cuadro de texto.

Están trabajando para mejorar el sistema y darle nuevas aplicaciones para que en un futuro funcionen bien, pero confían en que en algún momento esa solución pueda ofrecerse "a un coste muy bajo"

"Estamos utilizando sistemas con estímulos visuales, como la letra que parpadea, que aparece, pero desgraciadamente hay pacientes que no tienen esa capacidad, que tienen el canal de la vista dañado, ya sea por esa falta de movimiento ocular, que tienen sequedad en los ojos y no pueden utilizar la vista", ha comentado el profesor. Pero existe una forma de comunicación alternativa que no es visual, sino con estímulos auditivos, que en lugar de colocarse un teclado como en un ordenador, se presentarían de forma auditiva las letras del alfabeto, y en este caso se produciría la correspondiente actividad cerebral cuando la persona escuche la letra que desea. Ricardo Ron ha afirmado que la línea de investigación va por ese sentido, aunque a su juicio "está poco explotado hasta ahora" el hecho de encontrar un sistema de comunicación a esos pacientes.

En tres años podría ser un producto vendible

Ricardo Ron ha dejado claro que ellos no son empresarios, sino que son investigadores que tratan de aportar soluciones, que no pretenden proporcionar ya una solución "de aquí a mañana", porque están trabajando para mejorarlo y darle nuevas aplicaciones para que en un futuro funcionen bien, pero confían en que en algún momento esa solución pueda ofrecerse "a un coste muy bajo". El Gobierno de España suele destinar cada año un presupuesto para que las universidades y las instituciones puedan investigar, entonces ahora en la universidad han propuesto un proyecto para tratar de recibir financiación y poder seguir trabajando. Ese proyecto plantea desarrollar un sistema de comunicación destinado a los pacientes que tienen gran discapacidad motora con la idea de desarrollar un producto que se pueda comercializar, aunque no tienen la intención de obtener beneficio económico porque Ron aclara que ellos mismos no lo distribuirían.

"Nuestra idea es que si recibimos financiación, el objetivo principal es al cabo de dos o tres años tener un producto que pueda ser controlado a través no solo de actividad cerebral, sino también por actividad ocular e incluso a través del tacto tocando la pantalla de una tableta, y que sea fácil de configurar, porque puede haber personas que no quieran tener letras, sino pictogramas", ha argumentado del investigador. Tratan de desarrollar sistemas que sean fáciles de usar para un paciente.

"Todo empezó porque yo soy investigador y vi unos artículos científicos que hablaban de esta temática, me interesó y me metí en ese mundo" recuerda Ricardo Ron

15 años de trabajo

"Todo empezó porque yo soy investigador y vi unos artículos científicos que hablaban de esta temática, me interesó y me metí en ese mundo" recuerda Ricardo Ron sobre cómo surgió la idea en la que llevan trabajando desde hace 15 años. Realizó su tesis doctoral en 2005 sobre este tema y desde entonces le han encargado proyectos en la misma línea. Para poner en marcha el sistema hace falta un equipo multidisciplinar, porque se trata de controlar unos dispositivos y procesar la actividad cerebral, lo que son muchos campos distintos. Neurólogos, neurofisiólogos, matemáticos, ingenieros o informáticos son los principales perfiles que pueden trabajar en el proyecto, y cada uno se dedica a una actividad concreta dentro del mismo.

Cada vez hay más grupos de investigación que se interesan en este asunto porque le ven mucho potencial, pero la mayoría de los investigadores se centran en tratar de aportar novedades para que estos sistemas funcionen cada vez mejor aplicados a personas con discapacidad. Hay muchos proyectos de investigación, y gracias a ellos se van consiguiendo poco a poco sistemas que funcionan mejor, y cada uno se centra en un aspecto particular, es decir, no hay dos proyectos iguales, cada uno debe aportar una novedad.

En otras universidades también llevan otros proyectos, pero con diferentes aplicaciones. En la Universidad Miguel Hernández, de Elche, han desarrollado exoesqueletos, un robot en el que una persona se sienta en él y a través de actividad cerebral consiguen que el aparato se mueva y por lo tanto el sujeto también se mueve, pero son proyectos relacionados con la movilidad, el de la Universidad de Málaga está relacionado con la forma de comunicarse de estas personas.