Se llamaba William Marston, era norteamericano y ha pasado a la Historia de la Psicología por unas investigaciones que hicieron posible el primer detector de mentiras: el polígrafo.

Pero lo que no todos conocen es que en 1941 atendió el consejo de Sadie, su mujer, y creó para DC Comics la primera superheroína de los tebeos: la princesa amazona Wonder Woman, la ‘Mujer Maravilla’, quien por cierto entre sus armas cuenta con un ‘lazo de la verdad’ con poderes mágicos.

¿Y qué pasó con los famosos perros de Pavlov y en especial con el pequeño Druhzok, un animal de buen carácter, capaz de aguantar bien todos los experimentos del Nobel ruso de Medicina?

Aunque si hablamos de experimentos con animales, no se pueden olvidar las ‘palomas bombarderas’ de B.F. Skinner, capaces de detectar el objetivo con mayor precisión que muchos sistemas técnicos.

Estas son algunas de las historias que pueblan las más de 400 páginas de ‘Eso no estaba en mi libro de Historia de la Psicología’, que acaba de publicar en la editorial Almuzara el doctor en Psicología José T. Boyano, profesor de la Universidad de Málaga y durante años, encargado de impartir Historia de la Psicología, asignatura hoy desaparecida.

«He querido recoger un poco todo lo que está en los márgenes de la historia oficial, desde el siglo XIX hasta los años 70 del siglo XX, cerca de cien años de historias con interés humano», cuenta.

William Marston con su mujer Sadie en 1916. | WIKIPEDIA

El libro, que el autor cree que puede interesar tanto a estudiantes de Psicología como a cualquier lector ávido de relatos al margen de la ciencia oficial, exhibe en la portada una vista de la ciudad de Viena -un guiño a Freud- , con la silueta de un hombre que sostiene el famoso test de Rorschach de evaluación de la personalidad, el de las imágenes simétricas.

De Sigmund Freud desvela que durante una época tomó cocaína, en la creencia de que era un magnífico anestésico; de paso, el profesor de la UMA rescata una historia muy poco difundida: Bertha Pappenheim fue «la mujer que inventó el psicoanálisis», reza uno de los apartados de la obra. «Un amigo de Freud le comentó de esta paciente que era ella quien pedía cómo la tenían que tratar: nada de duchas frías, pedía que hablara con ella, que se la relajara para poder recordar».

Por la obra desfilan también personajes como el abate Faria de ‘El conde de Montecristo’, una persona real y «uno de los primeros hipnotizadores»; las investigaciones sobre sexualidad de Masters y Jonhson e incluso la alocada creencia de egipcios y griegos de que el útero de la mujer podía desplazarse por el cuerpo y causarle diferentes dolencias dependiendo de por donde ‘viajara’.

Un caudal de historias en las que José T. Boyano ha invertido un año de trabajo, con bibliografía escogida para el lector en cada capítulo y que ofrece como guinda un apartado final sobre la Psicología y el cine, en el que no falta la famosa ‘Recuerda’ de Hitchcock y sus imágenes oníricas creadas por Dalí.

Quién sabe si este viaje por la Historia de la Psicología no despertará, además de interés, algunas vocaciones por esta apasionante disciplina.