El académico y catedrático de Filosofía Medieval Andrés Martínez Lorca, exdirector de la UNED en Málaga, compendia 40 años de estudios en su última obra y aprovecha para alertar de las consecuencias del declive de las Humanidades.

Este compendio que viaja por los siglos, ¿puede considerarse un manual alternativo de Filosofía?

En general, estoy en contra de los manuales porque los sufrí en mi época de estudiante y eran muy malos. La alternativa, como dice mi compañero y maestro Emilio Lledó, es, en primer lugar, ir al texto filosófico para leer, pensar y criticar. Y en segundo lugar, que nunca un manual sea algo imprescindible porque empobrece por completo el estudio. En ese sentido, lo que ofrezco es una serie de trabajos que no tienen la sistematicidad propia de un manual pero en su conjunto ofrecen una perspectiva útil para cualquier lector.

Defiende que las filosofías del pasado no son sistemas monolíticos sino «pensamientos en desarrollo».

Si consideramos una Filosofía del tipo que sea como un sistema cerrado aceptamos una visión ‘afilosófica’ porque la Filosofía como tal es un desarrollo de la racionalidad y pensar que tal autor o corriente cierra la evolución de la racionalidad es absurdo. Hasta Lenin decía que olvidarse del idealismo -la oposición al materialismo marxista- era estúpido. Quizás la mejor imagen es la que de la cultura nos ofrece Lucrecio como una llama que pasa de mano en mano.

Realza tanto a los filósofos de Al-Ándalus como a pensadores árabes recientes. ¿Tiene Occidente una visión distorsionada del mundo islámico?

En general sí, aunque no siempre ni en todos los países con la misma intensidad. Esta postura no se debe a que seamos andaluces y tengamos más simpatía sino a que fue realmente el primer Renacimiento en suelo europeo. La recuperación de la cultura griega, de lo que llamamos la civilización occidental, se debe a ese trasvase lingüístico del árabe al latín que se hizo, fundamentalmente en Toledo, de la ciencia griega (Matemáticas, Biología, Medicina, Astronomía, etc...). Y desde el punto de vista filosófico, no me cansaré de repetir que la obra principal del Renacimiento, con más de 50 ediciones, fueron las obras de Aristóteles con los comentarios del cordobés Averroes.

Llama la atención que en España tardáramos 150 años en traducir las dos principales obras de Hegel.

Es que nosotros llevamos un atraso histórico. Si nos situamos en la lejanía, el principal obstáculo al desarrollo científico y filosófico en el mundo moderno se produce cuando Felipe II prohíbe viajar al extranjero. Y por otra parte, la Inquisición impide que se desarrolle cualquier pensamiento mínimamente crítico. Ahí tenemos a Baltasar Gracián, que publicó sus grandes obras con seudónimo. Y no sólo es el caso de Hegel, las traducciones de Kant son tardías y en general su obra es difundida en sectores universitarios también con excesivo retraso.

Reivindica el pensamiento filosófico de Antonio Machado. ¿Estará el poeta algún día entre los grandes filósofos?

Cada día estoy descubriendo más a Antonio Machado. Ya hay una serie de tesis doctorales sobre su pensamiento. Con respecto a su ‘Juan de Mairena’, coincido con el gran crítico José María Valverde en que se trata de la prosa moderna más valiosa de España, desde el punto de vista literario. Y desde el punto de vista filosófico, ya antes había ido creando sus personajes apócrifos, también en su poesía, de tal manera que como él reconoce en el discurso que no llegó a pronunciar de ingreso en la Real Academia, lo que más le interesaba era la Filosofía. Creo que hay que volver a leer a Machado. Su obra, fundamentalmente la prosa, es un tesoro de pensamiento vivo.

«Creo que hay que volver a leer a Machado. Su obra, fundamentalmente la prosa, es un tesoro de pensamiento vivo»

También homenajea al algecireño criado en Málaga Adolfo Sánchez Vázquez, marxista crítico, ¿se puede ser hoy comunista o marxista?

Creo que el propio desarrollo de la sociedad va a llevar a redescubrir el comunismo. La palabra ‘comunista’ asusta pero los primeros comunistas de nuestra tradición fueron los cristianos y entre los jesuitas tampoco existe la propiedad privada. Una cosa es la experiencia concreta del marxismo y otra distinta la perspectiva nueva en distintos países que pueden utilizar como herramienta de trabajo la herramienta marxista.

¿No queda invalidada la vía comunista tras los millones de muertos?

Porque la Iglesia Católica haya hecho la vista gorda con la pederastia o Franco fuera católico y la apoyara, el Cristianismo no tiene por qué desaparecer.

Las leyes educativas cada vez dejan menos espacio a la Filosofía. ¿Qué nos perdemos como sociedad con esta merma?

Esta merma lleva al embrutecimiento social. Hay un afán tecnocrático -no tecnológico-, por darle el poder a la técnica. Al suprimir la Filosofía se está suprimiendo de la enseñanza, en un periodo fundamental del desarrollo humano como la juventud, el espíritu crítico, el desarrollo de la racionalidad. La base de la Filosofía es el desarrollo de la razón, lo único que nos distingue de los demás animales. Si suprimimos ese desarrollo volvemos para atrás en el desarrollo evolutivo. Si nos ponemos casi apocalípticos esto lleva a una clausura del desarrollo humano, a una sociedad dirigida por intereses económico-tecnológicos que impiden la participación del propio ser humano en la sociedad usando, precisamente, lo distintivo de la especie.

¿Qué opina de la cultura de la cancelación en EEUU y el poder creciente de las minorías ofendidas?

Estados Unidos es un país con una doble cara, por un lado, ha ido asimilando a las mejores cabezas del mundo y tiene unas universidades y bibliotecas dignas de admiración; pero al mismo tiempo han continuado corrientes profundas de rechazo del racionalismo y de las corrientes ilustradas de pensamiento. Eso lleva, por ejemplo, a que una universidad prohíba la reproducción de ‘La maja desnuda’ o a que una ciudad o un estado prohíba la difusión de la teorías de Darwin, base de la Biología moderna. Hay fanatismo religioso, odio a la racionalidad e intolerancia política. Yo lo siento porque en muchas cosas el pueblo americano es admirable.

Kant deja abierta la posibilidad de la existencia de Dios, ¿y usted?

No soy católico practicante pero sí muy próximo al mensaje cristiano auténtico en una línea humanística y social. Con respecto a la existencia de Dios pienso como Protágoras: no puedo decir ni que sí ni que no, dada la dificultad del tema y la brevedad de la vida.