El ahorro económico y energético no solo ha llegado a nuestros bolsillos, sino también a los hogares. Y es que cada vez más usuarios tienen en cuenta estos dos factores a la hora de comprar su vivienda.

En Málaga podemos encontrar desde modestas casas a pie de playa, pasando por vivir en las alturas, hasta el lujo y la excentricidad de tener una villa al estilo de la antigua Grecia o un palacete morisco. Pero en Rincón de la Victoria también está la casa más sostenible de la provincia. Una vivienda que se caracteriza por dos aspectos. El primero es que no necesita aire acondicionado y el segundo por ser un modelo de bioconstrucción. Así es la vivienda hecha con materiales de kilómetro cero.

Se trata de un proyecto dirigido por el arquitecto malagueño Pablo Farfán. Ubicada en la urbanización El Cantal, al oeste de Rincón de la Victoria, su proceso de construcción duró 18 meses y cuenta con unos 180 metros cuadrados. «Es una nueva arquitectura mediterránea», asegura el arquitecto. Con ella emula las construcciones antiguas, pero con toques vanguardistas y adaptados a estos tiempos: «Esto ya se hacía hace miles de años, así está hecha La Alhambra», explica.

Se trata de un proyecto dirigido por el arquitecto malagueño Pablo Farfán. Ubicada en la urbanización El Cantal, al oeste de Rincón de la Victoria, cada cimiento de la casa está construido con materiales sostenibles

Cada cimiento de la casa está construido con materiales sostenibles, un modelo denominado como bioconstrucción. Esta casa es el primer proyecto de promoción de unos sistemas constructivos con diferentes materiales locales: «Trabajamos con empresas malagueñas, por lo que para la bioconstrucción el 90% de la casa es de origen local. El barro es de Vélez-Málaga, y los bloques especiales de tierra comprimida los hacen en Campanillas», cuenta.

Interior de la vivienda. | L.O

Una casa bioclimática construida con materiales ecológicos: «Todos son materiales de cercanía, materiales kilómetro cero». Para ello se han usado ladrillos de adobe malagueño, baldosas de barro de Vélez-Málaga o celosías con tierra de La Rambla. Además, de bloques de caliza local, corcho de Cádiz, cal de Sevilla y madera de pino de Cantabria. Además, para fabricar cada ladrillo se gasta apenas el 1% de la energía que se requiere para un ladrillo convencional. Esta fórmula hace que esta casa sea sostenible y reduzca al mínimo el consumo energético, sin tener necesidad de usar ningún tipo de calefacción: «La temperatura y la humedad se regulan con estos materiales, además de la resistencia que ofrece el corcho».

La casa tiene en cuenta también la sequía por la que atraviesa la provincia. Por ello, se reaprovecha al máximo el agua de la ducha y de la lluvia. Mediante un aljibe bajo el jardín, lo que permite reutilizar el agua que cae en forma de lluvia o sobra del baldeo.

Zona exterior del inmueble. | L.O

«La bioconstrucción es la nueva arquitectura mediterránea. Ya es posible, de hecho estoy colaborando con cuatro fábricas de Málaga y Sevilla. No se trata de una tendencia, es una realidad en la que trabajamos codo con codo con otras empresas», asegura Farfán. Su principal ventaja es que resiste el temido terral malagueño. Pero, ¿y en invierno?: «Funciona mejor» cuenta el arquitecto. Málaga es una de las ciudades europeas con más luz solar, un hecho fundamental que ayuda a la inercia térmica: «Todos los muros hacen de pila térmica. Hay ventilación cruzada, el propio muro regula tanto el exceso de humedad, como su carencia». Un nuevo modelo que ha dejado de ser futuro para ser presente: «En Málaga hay un epicentro de la bioconstrucción y nosotros ya somos pioneros en él», recalca.