El mesón El Montecillo que se ubicaba en el número 4 de la calle Enrique y Castillo en Málaga ha cerrado sus puertas, pero sigue despertando la curiosidad de los espectadores gracias a su paso por la cuarta temporada del programa 'Pesadilla en la Cocina' de Alberto Chicote.

En esta entrevista realizada a su dueña en 2015, Mónica relataba la historia del local que hasta la llegada del excéntrico chef a sus cocinas.

Entrevista a Mónica, dueña de El Montecillo

Mónica tenía 11 años cuando sus padres se hicieron con el local. Recuerda cómo su hermana Alicia y ella ayudaban a sus padres con el negocio cuando eran jóvenes. Ese lugar, que representa toda su vida, es El Montecillo, un restaurante tradicional situado en Puerto de la Torre que logró hacerse, a base de su tesón y trabajo, un nombre reconocido en la ciudad. Matilde era la dueña y cocinera de esta pequeña taberna; era "el alma del lugar", y las colas se amontonaban los fines de semana para saborear sus platos. Sin embargo la vida asestó un duro golpe a esta familia cuando falleció en julio del año pasado. Se fue repentinamente y, con ella, se derrumbó el trabajo de nada menos que 31 años.

"¿Qué haces cuando tu persona de referencia te deja así, de un día para otro? Mi madre era el alma de aquí, era imposible llevar el bar adelante sin ella". Las cosas eran muy diferentes, la gente ya no acudía. Tanto fue así que Mónica, la hija que lleva el negocio, llegó incluso a cerrarlo en pleno verano. Además, la acritud en la relación con su padre, tangible en el programa, y el hundimiento del legado almidonaron su dura situación personal.

Por suerte, su hermana tuvo la gran idea de escribir al programa de Chicote, quién le pidió que abriera de nuevo el local. "Nosotros no pensamos que fuera a seleccionarnos porque somos un local pequeño y difícil de encontrar" pensaba Mónica. Aún así la historia de esta familia causó el efecto adverso. Chicote, que desprende habitualmente ese rictus distante y exigente, se sintió identificado con el emotivo suceso y, después de un par de castings, los escogió para rodar en diciembre 'Pesadilla en la cocina'.

La recuperación que requería este local no era solo profesional, sino también anímica. El programa, para Silvia, ha sido "lo mejor" que le ha podido pasar a esta taberna, porque gracias a la publicidad y al trabajo de Chicote las aguas están volviendo a su cauce, e incluso, la relación padre e hija ha dado un vuelco gracias a lo que ha concienciado a todos la participación en esta producción. Todo el equipo fue muy cercano. "Chicote no pasaba tanto tiempo con nosotros", pero Mónica entiende que "tenía que guardar ciertas distancias para que después todos hicieran caso".

Una de las principales dificultades, según Mónica, residía en que su madre, que pasó media vida en Bilbao, preparaba un menú culinario que mezclaba la comida vasca con la tradicional malagueña; un reto para ella, que ocupa ahora su lugar. Por suerte Chicote, que deja una carta complementaria con menús nuevos en cada local que pisa, realizó una para El Montecillo que respetaba el menú original de Matilde. Estos y otros platos, como la parrillada los fines de semana, conforman un resultado que está teniendo éxito. Además, Mónica se siente agradecida por los cursos de cocina que les han impartido y por el buen trato del equipo. Éstos han cambiado el aspecto del restaurante pero han tratado de "mantener su esencia".

"Chicote es muy chillón"

"Chicote es muy chillón" ÁLEX ZEA

A Mónica no le sorprendió que la gente "comentara en Twitter que era 'light', que no había insultos o tanta agresividad" como en otras ediciones, pero todo eso se traduce en "tratar con respeto". Este capítulo de 'Pesadilla en la cocina', con un tinte más profundo del habitual y un Alberto Chicote más cercano con los participantes del mismo, ha sido, curiosamente, el más visto de la temporada, y se convirtieron en líderes de audiencia. A tan solo 24 horas de su emisión online ya superaba las 112.000 visitas en la web.

Sin duda todo esto le ha dado la fuerza a Mónica para seguir adelante con el negocio, algo que hace unos meses parecía impensable. Y la actitud tomada por el presentador ha sido clave para ella porque "era la idónea en cada momento". "Me alegro", afirma rotunda, "no podía dejar que se hundiera todo por lo que mi madre ha luchado tantos años".