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No pierden la esperanza

La lucha por El Perchel, a los juzgados

Los vecinos de El Perchel se enfrentan a un nuevo año con la incógnita de qué pasará con sus hogares aunque, eso sí, con el convencimiento de que seguirán peleando por ellos. Los afectados lanzarán un crowdfunding en los próximos días para recoger donaciones con las que costear los gastos judiciales y de abogados que ya están afrontando ante la judicialización del enfrentamiento con la promotora

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José Luis muestra el yeso aún fresco en las paredes de su portal Álex Zea

En la calle Montalbán, las puertas tapiadas han sustituido las persianas de los locales comerciales que antaño ocupaban negocios de todo tipo en los bajos de los edificios de El Perchel. En algunos casos incluso conservan el letrero.

Sobre esos grises rectángulos de ladrillo y cemento se aprecia una fachada encalada aunque amarillenta y con restos de calima, de la que emergen unos balcones con sencillas barandillas de hierro negro, algunas de ellas abrigadas con pancartas que advierten: «El Perchel no se vende».

Un cartel de los vecinos de El Perchel amenazados con el desalojo Álex Zea

En esa calle vive desde 2007 Sokaima junto a su marido y sus dos hijas de 18 y 5 años. Es la única inquilina que queda en su edificio, al que se accede desde un desvencijado portal con humedades y la pintura agrietada.

Tras superar un umbrío tramo de escaleras a las que les faltan varios tramos del pasamanos, se llega a la planta donde vive Sokaina. De las tres puertas que tiene el rellano, dos están tapiadas. De hecho, el viernes pasado la familia contempló cómo tapaban con cemento la puerta de su vecina, la última que decidió marcharse.

Sokaima abre la puerta de su casa. A la derecha, la última vivienda tapiada del edificio. Álex Zea

Malas condiciones de vida

«La grande [su hija mayor] y yo estamos fatal con la alergia y tenemos que abrir las ventanas», explica Sokaima mientras señala la enorme mancha pajiza y salpicada de moho que se expande por el techo de su casa. «Me dicen que cuando se seque lo pintarán, pero eso no se va a secar porque está saliendo el agua, no sé si de la casa de arriba. Pagamos dinero y vivimos como animales».

Esta familia pagaba una mensualidad de 300 euros con la luz a parte, aunque la promotora Dazia Capital no acepta los pagos y les devuelve los recibos. En mayo le comunicaron que su contrato de alquiler había expirado y que debían marcharse.

«Guardamos la mensualidad para cuando nos dejen pagar», reconoce esta vecina, que muestra un atisbo de esperanza en que se alcance un acuerdo con la inmobiliaria. «No encontramos nada, todo está muy caro y más a nosotros a los extranjeros, muchas veces no quieren alquilarnos. Y piden 700, 800 euros, con unas nóminas y unos contratos que... qué va».

La situación de Sokaima se repite, por ejemplo, en la calle Malpica. En uno de los portales, José Luis, que lleva viviendo en El Perchel 47 años, critica la precaria rehabilitación que la promotora ha acometido en las paredes.

José Luis tiene una traqueotomía que le dificulta el habla pero se esfuerza por demostrar que el yeso que han aplicado se desprende y que después de los trabajos, los responsables dejaron el portal inundado en emplasto y restos de pintura. A la conversación se suma otro vecino, Paco, que cuenta que fueron las vecinas las que se encargaron de limpiar el portal.

Jalima baja las escaleras de su portal, con el suelo lleno de restos de yeso. ÁLEX ZEA

La dejadez generalizada de los inmuebles ocurre también en las calles Arco, en Huerto de la Madera, en Angosta del Carmen y Callejones del Perchel.

«Estamos abandonados. Ya me han dicho que no tengo contrato y que tengo que entregar la llave en cuatro meses», cuenta Jamila, otra vecina de Malpica.

Primeros juicios

Después de que Dazia les comunicara su intención de extinguir los contratos de alquiler a finales del año pasado, unos 10 vecinos, algunos de renta antigua, se han marchado de sus hogares.

Aún hay unos 40 que pretenden seguir «peleando», entre ellos, dos inquilinos a los que les ha llegado una carta de desahucio.

Además de los avisos de los lanzamientos, otros tres residentes han recibido citaciones judiciales. Según explica el portavoz de la plataforma vecinal ‘El Perchel no se vende’, Enrique Gutiérrez, las vistillas se están celebrando porque los vecinos están abonando las mensualidades mediante consignación judicial para que no se les pueda reclamar ningún impago. «Lo recurren [la promotora] porque dicen que ya no tenemos contrato y que nos tenemos que ir de la vivienda», indica Gutiérrez.

Álex Zea

Además, los vecinos denuncian que no consiguen contactar con Dazia ni tienen un interlocutor con el que tratar de llegar a un acuerdo. Solo reciben información por carta o por el administrador de las viviendas que, recalcan, no tiene potestad para negociar. «Viene con lo que se le diga, no tiene poder ejecutivo ninguno, tiene que consultar con Madrid», continúa el portavoz.

«Pero llamamos a Madrid y no hablan conmigo, contactan con el de aquí y luego me pregunta que por qué he llamado a Dazia», agrega Mónica, hija de José Luis.

Este periódico ha intentado ponerse en contacto sin éxito con la promotora Dazia Capital para este reportaje.

El papel del Ayuntamiento

En cuanto al papel del Ayuntamiento de Málaga, los vecinos insisten en que se sienten «abandonados» y le reclaman el cumplimiento de los acuerdos acordados en pleno, entre ellos, cumplir con el Plan Especial de «Perchel sur», publicar toda la información sobre los proyectos futuros planteados en Callejones del Perchel y poner a disposición de los vecinos los servicios técnicos y jurídicos del Ayuntamiento de Málaga.

Este viernes, cuentan, tienen cita en el Consistorio malagueño para volver a pedir medidas efectivas. «En absoluto estamos arropados por el Ayuntamiento pero esperamos que haya una solución», afirma Ana, vecina de El Perchel desde hace 35 años.

Los vecinos entrarán al nuevo año sin saber todavía qué pasará con sus hogares, aunque dispuestos a hacer frente al proceso contra la promotora en los tribunales Álex Zea

Crowdfunding

El último movimiento que están preparando los percheleros es iniciar un crowdfunding para poder afrontar los gastos judiciales y de abogados a los que se están empezando a enfrentar ante la negativa de Dazia a aceptar los pagos.

Enrique Gutiérrez adelanta que lanzarán la campaña de donaciones en los próximos días y se canalizarán a través de la conocida Peña Perchelera.

Mientras tanto, los vecinos no se rinden y esperan que el 2023 les traiga la seguridad de que no tendrán que abandonar el hogar en el que han pasado toda su vida.

«Me he mentalizado y estoy pensando positivamente. No me voy a amargar por esto, creo que lo vamos a conseguir», concluye Ana.

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