Narcotráfico en la Costa del Sol

Narcos en Málaga: Sami, el nómada con nueve tarjetas SIM que lideraba a los Zetas en Europa

Said R. llevaba un ritmo frenético. Considerado por la Policía como el sucesor del Mono Muñoz al frente del cártel mexicano en el viejo continente, antes de ser detenido en Madrid en una operación en la que se intervinieron 400 kilos de cocaína residió en Fuengirola y Mijas, puntos de partida de interminables viajes por carretera que en muchas ocasiones sólo tenían una función de contravigilancia

Con al menos siete coches a su servicio, usaba varios el mismo día y podía recorrer 800 kilómetros para citas de apenas veinte minutos. En sus viajes hacía paradas estratégicas en las que utilizaba los chips que ocultaba en la funda de su móvil

Una de las detenciones llevadas a cabo en la operación.

Una de las detenciones llevadas a cabo en la operación.

Said R. se escapó por los pelos del primer gran golpe que la Policía Nacional asestó en 2016 a la primera línea del cártel mexicano de los Zetas en Europa. No tuvo tanta suerte su entonces jefe Juan Manuel Muñoz Luévano, internacionalmente conocido como el Mono Muñoz, que fue detenido en Madrid por presuntamente coordinar la llegada a España de la cocaína que su organización distribuía por el viejo continente, especialmente a Países Bajos. Los investigadores españoles encontraron entonces en la casa de Muñoz un tesoro con forma de ordenador portátil. El disco duro contenía documentos con la contabilidad de la organización. El diario El País reveló poco después que los archivos registraban el movimiento de 2.100 kilos de cocaína y el ingreso de 63 millones de euros a través de dos hombres a los que se nombraba por sus apodos, Gallito y Hermano. La policía siempre atribuyó el segundo alias a Said por la estrechísima relación que mantenía con Muñoz, un vínculo que quedó reflejado en los numerosos encuentros documentados por los investigadores en Madrid. Según esa contabilidad, Said, que también aparecía en las notas como Sami, distribuyó en sólo seis días (del 11 al 17 de febrero de 2012) entre 635 y 677 kilos de cocaína en Europa por los que se embolsó algo más de 2.5 millones de euros.

El altísimo perfil de Muñoz llevó a su extradición en 2019 a Estados Unidos, donde un juez de Texas lo reclamaba delitos relacionados con el narcotráfico. Su caída supuso el ascenso de Said, que ocupó la silla de su compadre en España hasta el pasado verano, cuando una investigación de la Udyco Central de la Policía Nacional, con la colaboración de las autoridades colombianas y estadounidenses, culminó con su detención, también en La Moraleja. Hubo otros cuatro arrestados y los agentes intervinieron 400 kilos de cocaína en el interior de un coche.

Nacido en Marruecos y con la nacionalidad española, tiene un carácter violento por el que "todo su entorno le temía"

Difícil de localizar

Said, de 54 años y con un carácter violento por el que «todo su entorno le temía», cayó como su ‘hermano’ en Madrid, donde tenía dos residencias. Pero antes le hizo la vida imposible a sus perseguidores con sus paranoicas medidas de seguridad. Antes de instalarse en la capital de España estuvo una buena temporada asentado en la Costa del Sol. Sin florituras. Su vivienda en la calle Núñez Balboa de Fuengirola, entre la avenida de Mijas y el Camino de Coín, es el mejor ejemplo de su discreción, aunque también visitaba un chalé de Mijas con muchas de sus novias.

Fuentes de la investigación reconocen que pocas veces se han enfrentado a un investigado con tanta movilidad y que tomara tantas precauciones. Su día a día consistía en acudir a reuniones. Cuantas más y más lejos, más difícil era saber cuál era importante. Siempre en coche, daba igual los kilómetros. Badajoz, Valencia, Murcia... Sus puntos de encuentro eran mayoritariamente bares de carretera y ventas. Una de sus paradas preferidas era un establecimiento de Guarromán (Jaén), antes o después de cruzar Despeñaperros, donde podía concertar citas a las cinco de la madrugada. Los investigadores lo han llegado a ver utilizando hasta siete coches matriculados en distintos puntos de Europa. Podía usar varios el mismo día, da igual si era para hacer un recado o para acudir a un encuentro para cerrar un trato. También hacía trayectos sin sentido, quizás para intentar detectar si alguien le seguía. Un agente bromea sobre lo difícil que era lograr la conciliación familiar cuando el investigado salía de su casa de Fuengirola en plena noche, conducía hasta Casabermeja y daba la vuelta para regresar y acostarse. Podía hacerse 800 kilómetros para citas de apenas veinte minutos.

Viajaba mucho a Holanda, Emiratos o Catar, pero en ningún destino se movía mejor que en Colombia, según los investigadores

Fuente de Piedra

Said también tenía sus manías con las comunicaciones. La mayoría de las llamadas telefónicas las hacía desde los coches, en marcha o en paradas estratégicas, como la que alguna vez hizo junto a la Laguna de Fuente de Piedra. Descansos muchos más largos que las conversaciones sin chicha que aportaban las escuchas. Los investigadores lo entendieron cuando, durante su detención, encontraron ocho tarjetas SIM ocultas entre la funda y el móvil que usaba con su número habitual.

Viajaba mucho fuera de España. Su Marruecos natal (también tiene nacionalidad española), Holanda, Dubai o Qatar, país al que acudió en diciembre del año pasado al partido del Mundial de fútbol entre Marruecos y España. Pero, sobre todo, Colombia, donde se movía «como pez en el agua» por Cali y Bogotá. Con un dominio perfecto del árabe y el castellano, allí se transformaba y hablaba con un acento colombiano idéntico al de sus anfitriones.