Otra noche más de impotencia para el Málaga CF. En esta ocasión con más rabia después de haber luchado ante un rival de la parte alta de la clasificación, haber mostrado un buen fútbol y tras generar más ocasiones que en ocasiones anteriores, aunque sin la guinda final. Aunque con la cabeza alta, esta segunda derrota consecutiva duele igual.

Consciente de la necesidad de dar un golpe sobre la mesa, el Málaga CF saltó al césped del Molinón a un ritmo frenético, eléctrico y profundo en busca de hacer daño cuanto antes al conjunto de David Gallego. Desde prácticamente el pitido inicial, los jugadores de Pellicer llevaron la batuta del partido y mostraron una grandísima actitud, falta hacía para tratar de tumbar a un rival que lleva toda la temporada en la parte alta de la clasificación y que aspira a pelear por un puesto en Primera la próxima campaña. 

Presionando en todo momento, el Málaga CF comenzó a tener acciones peligrosas en ataque. Corría Yanis por su banda, buscando a Chavarría en los últimos metros, también insistía Joaquín Muñoz, muy vertical. Yanis, presente en la mayoría de jugadas ofensivas, a punto estuvo de poner el 0-1 en el marcador a pase de Jozabed, aunque el meta del Sporting, Mariño, logró sacar el peligrosísímo disparo del francoargelino. 

Mientras tanto, al conjunto asturiano le costaba generar fútbol. A los de Gallego les quedaban los contragolpes para tratar de buscar huecos y ganar metros, aunque el muro de contención blanquiazul mitigaba los intentos del Sporting. Sí que tuvo una acción de peligro en el minuto 23 de encuentro y protagonizada por Manu García, pero Dani Barrio la pudo despejar sin problema y además dio pie a un contraataque malaguista.

En ausencia de Luis Muñoz, el paleño Escassi se puso el mono de trabajo en el pivote, dando equilibrio al juego blanquiazul, tapando bien en fase ofensiva y colaborando en ataque para la salida de balón. Con ese buen hacer, el Málaga siguió construyendo jugadas en ataque que a la postre acabó perdonando. Ni las rápidas llegadas de Yanis Rahmani encontraban un compañero en el lugar indicado para empujarla hacia la red de Mariño ni Caye Quintana logró anotar el balón que peinó pocos minutos antes del fin de la primera mitad. 

La puesta en escena de los de Pellicer fue exquisita en todas las líneas de campo, los jugadores del club costasoleño brillaron durante los primeros 45 minutos de enfrentamiento, la única pega fueron las ocasiones perdidas porque el Sporting mostró poca mordida en el área de Dani Barrio.

Pero después de una primera parte tan buena, la segunda comenzó con un jarro de agua fría. En el minuto 49, Djuka aprovechó uno de los pocos errores en defensa que tuvieron los malacitanos y, casi sin oposición, se coló en zona blanquiazul y batió a Dani Barrio para abrir el marcador. Otra fehaciente prueba de la necesidad de no perder un ápice de concentración, sobre todo si tienes en frente al máximo anotador de la categoría.

La respuesta del Málaga fue buscar el empate lo antes posible. Solo unos minutos después del tanto asturiano, Jozabed trató de rematar con la derecha pero Mariño sacó el balón raso. Acto seguido, Matos siguió intentándolo con un lanzamiento desde fuera del área con la zurda que acabó desviado y el asedio continuó con un remate de cabeza de Mejías, que también atajó el meta sportinguista. 

Tras una leve bajada de intensidad, los de Pellicer se mostraron un poco dubitativos aunque fueron recuperando el ritmo y no salían del campo rival. El problema es que, con el resultado a favor por la mínima, tampoco el Sporting salía de su campo, trazando líneas compactas para frenar el avance malagueño.

En una de las jugadas ofensivas blanquiazules, hubo un posible penalti por mano de Babin dentro del área. Pero una vez más, en esta ocasión con razón, la suerte no estuvo del lado del Málaga y tras la revisión del VAR el árbitro rectificó y no otorgó el disparo a los de Pellicer.

Con poco margen para reaccionar, se acababan las opciones. En los instantes finales, el Málaga pudo aprovechar un par de esquinas en busca del punto de consuelo, pero el Sporting se defendía bien y Mariño paraba bajo palos. Eso sí, después de varios parones en el añadido, el colegiado no alargó el tiempo que debía para compensar.

Así, de más a menos pero sin dejar de dar la cara, el plantel de Martiricos encadenó su segunda derrota consecutiva. Se vieron brotes verdes, pero la semilla no acabó germinando, al menos esta semana.