El valor de la música como herramienta educativa para desarrollar capacidades creativas, aprender a trabajar en equipo o aumentar la confianza en uno mismo es evidente. La música está por ello presente en la gran mayoría de los colegios, sobre todo a través de las extraescolares. Sin embargo, no es nada habitual que un centro apueste tanto por lo musical como para tener su propia orquesta sinfónica como es el caso de El Pinar. Una orquesta en la que los niños «aprenden tocando» y que, pese al Covid, ya ha ofrecido sus primeras actuaciones y tiene el proyecto de crecer, tanto con alumnos de Infantil como abriéndose a cualquier menor aunque no sea del colegio.

«Comenzamos en enero de 2020 pero en marzo se interrumpió con el confinamiento. La semana siguiente habíamos previsto dar nuestro primer concierto con seis temas que teníamos ya montados», explica José Leondenis Jiménez Mujica, violinista y director de la orquesta sinfónica de El Pinar.

Leo, como prefiere que le llamen, se formó en el sistema de orquestas infantiles de su país, Venezuela, desde donde llegó hace cuatro años empujado por la difícil situación que se vive allí.

En el Colegio El Pinar ha aplicado su experiencia en Venezuela, donde coincidió con el famoso músico y director de orquesta Gustavo Dudamel. «Una de las características del sistema en Venezuela es que los niños aprenden a tocar dentro de una orquesta. En El Pinar utilizo eso, pero también trabajamos mucho la memoria, la imitación», explica sobre un método que motiva enormemente a los alumnos porque les permite disfrutar del instrumento desde el primer día.

Este curso son una docena los escolares, sobre todo de Primaria, que forman parte de la orquesta sinfónica de El Pinar, impulsada también por el profesor y violinista Nahum Canoura, presidente de La Malagueña Sinfónica.

Una vez a la semana, dan clases de hora y media en pequeños grupos y los viernes se reúnen para hacer un ensayo general de dos horas, explica Leo Jiménez, que asegura que en casa sólo les recomienda practicar unos 15 minutos al día, pero sólo si pueden y sin descuidar sus estudios.

«Los niños tienen que disfrutar de la música. Cuando comienzan sólo viendo teoría y pasan mucho tiempo sin tocar un instrumento, se aburren. Ellos quieren la acción», reflexiona.

El director de la sinfónica de El Pinar explica así el método que aplica con sus alumnos, con el que asegura que también aprenden la teoría aunque de una forma más entretenida.

«Este método se puede comparar con cuando se aprende a leer y antes hay que aprender a hablar. Les enseñamos a hablar cuando tocamos con imitación y memoria», ejemplifica. «Ya les estamos enseñando a leer música para que a final de curso podamos hacer obras más clásicas», añade.

Además, la Sinfónica de El Pinar contará incluso con composiciones propias creadas por amigos del director que se han ofrecido a hacerlas al ver en vídeo los avances de la orquesta en tan poco tiempo.

Este proyecto musical pionero ya tiene sentadas las bases para ampliarse a través del ‘kinder’ musical en la etapa de Infantil, donde los niños están empezando a aprender música a través de clases grupales. «Es el semillero que tenemos. Estos niños podrán pasar a la orquesta en los siguientes años con unos conocimientos más amplios de música», indica Leo Jiménez. De hecho, el próximo curso ya habrá dos orquestas en este centro escolar privado de Alhaurín de la Torre, la actual y la de infantil.

En cuanto a los beneficios generales para los alumnos más allá del aprendizaje y disfrute de la música, el director de la sinfónica de El Pinar destaca el aumento de la capacidad de concentración, la retentiva o a nivel psicomotor.

Aunque ahora, por las medidas anticovid, la mayoría de las actuaciones son con un público muy reducido u online, el objetivo es actuar en otros colegios malagueños para motivarlos a formar más orquestas de este tipo y «que en unos años podamos hacer festivales intercolegiales de música».

La orquesta sinfónica de El Pinar es la última iniciativa que se ha puesto en marcha en este centro, que siempre ha apostado por la innovación en la didáctica de la música. Pero, además, hay muchas otras propuestas implantadas, desde el aprendizaje de las materias curriculares de música en Primaria y Secundaria, al trabajo con pianos e instrumentos de cuerda reales o percusión.

También son habituales las competiciones musicales en las que los estudiantes realizan sus propios espectáculos, al margen de las tres bandas musicales propias con las que cuenta el colegio.

Por su parte, los profesores y maestros de música también tienen una banda de pop-rock que actúa en los distintos eventos.

Igualmente, destacan los Recreos Musicales, en los que los estudiantes tienen a su disposición el aula y todos los instrumentos y recursos del centro para aprender y experimentar a su gusto.