Opinión | En corto

La república interior

Un día habrá una república en España, pero, pese a los desafueros en la dinastía, el republicanismo tendrá que esperar, después de que el actual Jefe del Estado se hubiera ganado el puesto aquellos días, hace más de un lustro, en que defendió al Estado de un separatismo arrogante e insolidario, marcando luego un estilo que rompe con los peores modos de la tradición borbónica. Mientras tanto sería bueno que el republicanismo, que no es patrimonio de la izquierda, fuera musculando los valores republicanos mediante una tabla de gimnasia que incluye la independencia de criterio y de posición personal -frente al sectarismo, el gregarismo o la sumisión al interés- la igualdad entre los ciudadanos, el respeto a las ideas, credos y prácticas legítimas de los otros, el cumplimiento de las obligaciones cívicas, la defensa de los bienes públicos y algo tan pasado de moda como la buena educación.