Opinión

Cartas al director

CALOR

Las olas de calor tórridas están ahogando nuestra nación en este mes de julio donde ya quedo batido el récord de temperatura de los 47,3 grados, registrados en agosto de 2021 allá en el municipio cordobés de Montoro. Así, los meteorólogos españoles han dado la voz de alarma avisando que esta situación tiene toda la pinta de convertirse en «histórica», no solo ¡ojo¡ por las elevadas temperaturas alcanzadas hasta ahora -como la de 49 grados del último jueves día 13 en la ciudad sevillana- sino también por su prolongada duración, pues, siendo lo habitual de 4 a 5 días como máximo, las actuales duran más. Por ello, en medio de este infierno térmico en que nos hallamos, muchas terrazas exteriores de los bares/cafeterías que otrora estaban pobladas permanecen ahora tan solo con un puñado de gente -si no están amparadas por los rociadores de niebla que mantienen frescos a los clientes- siendo sustituidas ¡ay¡ con frecuencia, por la mesa interior del establecimiento provista de aire acondicionado. Y es que, aparte de que la imaginación se aviva en las extremas circunstancias, es preciso para evitar golpes de calor e insolaciones -que es cuando la temperatura corporal supera la normal y nuestro sistema termorregulador no funciona- usar ventilador normal o de mano, abanico, paraguas, sombrilla, beber agua de la fuente pública, surtidor, manguera, porrón o botijo, llevar gorra o sombrero, darse crema protectora y cobijarse bajo la sombra de cualquier árbol frondoso del parque para enfrentarse a ese grave peligro que supone el CALOR. 

Miguel Sánchez Trasovares. Zaragoza