Opinión | El contrapunto

El Hotel Reina Cristina de Algeciras, el primer Palace de Andalucía

Todo empezó cuando el Gobierno español, mediante la Real Orden del 25 de septiembre de 1887 decidió otorgar la concesión para la construcción y la gestión del ferrocarril de Bobadilla a Algeciras a una sociedad de capital mayoritariamente británico, la Algeciras & Gibraltar Railway Company Limited. Decisión comprensible, ya que en aquella época nadie superaba las proezas de los técnicos de la Inglaterra victoriana, capaces de llevar con éxito el ferrocarril a los más remotos rincones del mundo.

Aunque el consejo de administración estaba en Londres, la Algeciras & Gibraltar Railways tuvo su sede principal en Algeciras. Su director general, John Morrison, fue un brillante ingeniero. Sin duda la persona más adecuada para afrontar con todas las garantías, por su idoneidad y brillantez, aquel desafío. En 1897 las autoridades españolas también tomaron una decisión tan audaz como importante. El ‘Sud-Expreso’, que ya unía a París con Madrid, prolongaría su recorrido con un nuevo enlace todos los lunes desde la capital de España hasta Algeciras. El potencial de esa línea aconsejó a los directivos de la compañía británica la conveniencia de construir dos hoteles para alojar dignamente a sus futuros usuarios. Uno en Ronda. El Reina Victoria. Y el otro, el más importante, en la cabecera sur de la línea, en Algeciras. Este último llevaría el nombre de S.M. la Reina Regente de España, Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, la augusta madre de Su Majestad Don Alfonso XIII.

Ese hotel sería por lo tanto el primer establecimiento hotelero del más alto nivel que se levantó en Andalucía, y por lo tanto, en la Costa del Sol. Posterior y famosísima denominación que se da tradicionalmente al litoral que se extiende desde Tarifa hasta Almería y que con el tiempo se convertiría en uno de los destinos turísticos más importantes del planeta.

El flamante hotel algecireño, el Reina Cristina, tan deseado como admirado, finalmente abrió sus puertas en 1901. Lo diseñó un muy prestigioso arquitecto británico: Mr T.E. Colcutt. Era una auténtica joya en todos los sentidos. Un ejemplo espléndido de la mejor arquitectura hotelera de la Belle Époque. Creada con un respeto sin fisuras a su vez a las mejores tradiciones estéticas de la España meridional. La calidad de sus maestros y de su personal, de su gran cocina, su bodega y los servicios e instalaciones no tenían nada que envidiar a los más afamados hoteles europeos de la época. Enclavado en la parte alta de Algeciras y rodeado por un espléndido jardín subtropical, dominaba la bahía con la imponente silueta del Peñón de Gibraltar al fondo. Se convirtió muy pronto en un hotel favorito de la clientela internacional más exigente.

Cinco años después de su inauguración, el Reina Cristina pudo consolidar su merecida fama en todo el mundo al convertirse en la sede de la Conferencia de Algeciras (celebrada entre enero y abril de 1906), en la que las potencias europeas lograron fijar sus zonas de influencia en el vecino Reino de Marruecos. Desgraciadamente en 1928 un incendio destruyó la totalidad del famoso hotel. Los trabajos de reconstrucción lograron, sin embargo, devolver al Reina Cristina su antigua fisonomía, además de haberle añadido un piso más.

En la historia de un gran hotel con una deslumbrante trayectoria de más de un siglo, la lista de los grandes personajes que fueron sus huéspedes no deja de ser un capítulo primordial. En primer lugar, se destacaba la presencia en el hotel de los sucesivos Reyes de España. Además de la reina Elizabeth de Bélgica, el sultán de Johore, los condes de París, Federico García Lorca, el general Charles de Gaulle, el presidente de los Estados Unidos de América, Franklin D. Roosevelt, el príncipe Umberto de Italia, el príncipe Miguel de Grecia, Lord Halifax, o Sir Arthur Conan-Doyle. Y tantos otros ilustres personajes. Sin olvidar a grandes figuras del séptimo arte, como Ava Gardner, Orson Welles, Rock Hudson y muchos otros. La lista puede ser interminable. En la actualidad, el Reina Cristina, totalmente remozado, navega en la segunda década de su segundo siglo de vida. Como hotelero enamorado de esta hermosa y emocionante profesión, les deseo todo lo mejor a todos aquellos que hicieron posible a lo largo de su larga historia la deslumbrante realidad de ese legendario hotel. Institución que siempre ha ennoblecido a nuestra Andalucía y a la que siempre desearé una muy venturosa navegación. Y que los buenos vientos le sean siempre favorables. Se lo merecen. Y que así sea.