Opinión

Black Friday

Un escaparete muestras sus ofertas por el  Black Friday.

Un escaparete muestras sus ofertas por el Black Friday. / Europa Press

Por mi conocimiento de la lengua inglesa creía que Friday se correspondía, en castellano, con viernes, un día de semana especialmente simpático, sin embargo, desde hace un mes veo en todas las ciudades del país que se anuncia en los comercios el Black Friday publicitando ese día, el viernes, como si fuese un periodo de tiempo largo, cada año más extenso, veinte días, treinta, un mes y medio, lo cual está empezando a desorientar. Parece claro que ya hemos sucumbido a la cultura consumista norteamericana, recuerdo que en algunas estancias en EEUU los almacenes Macy’s fueron los promotores de las rebajas en sus almacenes, pero esa idea quedó superada con la aparición de una iniciativa de los pequeños comerciantes de Filadelfia que decidieron anunciar unas rebajas especiales, como el Black Friday, en noviembre, en unas fechas próximas al Thanks Giving day, día de acción de gracias de los americanos, por los buenos resultados de sus cosechas. Esta propuesta de los comerciantes tenía, como es lógico, un trasfondo económico, con esta acción comercial pretendían mejorar las ventas, dar salida a sus stocks, reemplazarlos por nuevos productos y conseguir incrementar sus ventas. Si lo conseguían, canjeaban los números rojos de sus cuentas por números negros, en su contabilidad y en los bancos, por eso antepusieron término «negro» al viernes, números negros en lugar de rojos, Black Friday. La idea triunfó hasta el punto que las policías locales acuñaron también el termino Black porque para la seguridad ciudadana y la circulación era un día negro.

En España, El Corte Inglés se inventó el día del padre, el de la madre, el de la suegra, de la abuela… de todos los miembros de una familia, en fin, el día de toda la estirpe, ello tuvo un relativo éxito, nada comparable con el dichoso Black Friday que hoy invade nuestras calles y comercios. Son días en los que se fomenta el consumo de forma desenfrenada y compulsiva hasta el punto que genera en algunas personas ansiedad por comprar más pronto que otro, o para que no se acaben las ofertas antes que ellos vayan a la tienda. Es tal el éxito que tiene esa operación que se han sumado todo tipo de empresas, líneas aéreas, compañías eléctricas, fabricantes de automóviles, Mercedes por ejemplo, Amazon, Carrefour, evidentemente El Corte Inglés, Media Markt, tiendas on line, e incluso he visto también anunciar un Black Friday a una naviera. Algunas de estas empresas deberían tener cuidado, pues embarcarse o volar en un viernes negro podría presagiar algún peligro.

El Back Friday ha llegado para quedarse, son días de consumo que reactivan la economía y favorecen a los comerciantes de los cual nos alegramos. Ahora solo hay que esperar que la Real Academia de la Lengua cuya misión es salvaguardar el buen uso del castellano incorpore el dicho termino al diccionario, tal como acaba de hacer con las palabras ‘perrear’, ‘machirulo’, ‘balconing’.

No sé, querida Carmen Riera, si conviene que la Academia se lo haga mirar.