Opinión | Viento fresco

Navidad de segunda mano

Según una encuesta, hay un alto porcentaje de gente que se plantea regalar en estas fiestas cosas usadas

Una mujer examina ropa de segunda mano

Una mujer examina ropa de segunda mano / EFE

Más de la mitad de los andaluces se plantea regalar productos de segunda mano esta Navidad. Lo dice una encuesta de Amazon. Esperemos que no se regale amor de segunda mano, cordialidad de tercera, concordia de pacotilla. Las nuevas generaciones tienen menos prejuicios a la hora de comprar y vender productos no nuevos. También tienen menos dinero. Antaño, los coches y poco más eran los artículos proverbialmente segundamanizados, valga el palabro, que es nuevo y no de segunda mano, boca o texto.

A mí me viene alguien a regalarme una plancha usada y se la meto por donde le quepa, si bien parece que esos usos se han extendido en otros ámbitos sociales. Ámbitos que pueden tildarse de tendentes a los usos y políticas sostenibles o de cutrez infame. Tanto, que a veces te quedas planchado. Un viejo eslogan decía: practique la elegancia social del regalo. Ahora podría decirse: sea original, hombre, y compre algo nuevo. No tengo nada contra la segunda mano siempre que la camisa en cuestión esté lavada, sea de mi talla y no pertenezca a un difunto. El jamón ha de ser siempre de primera mano, pero las nuevas generaciones, que comen jamón como si no hubiera un mañana, tildan este regalo de ñoño y prefieren decantarse por los gadget. Y el tocino. La frustración de algunos no es no poder pagar un piso, sino no poder pagar un iPhone. Frente a los artículos de usar y tirar se han impuesto los de usar y vender y no falta quien vende su alma al diablo con tal de estrenar según qué cosas. Los que tienen tripas por estrenar nos venden que usar objetos viejos es cool. Nos pasamos la vida buscando gangas para cuando las encontremos no poder pagarlas y volver de nuevo a buscarlas.

Según la encuesta de la que hablamos, los Millennials (nacidos entre 1981 y 1996) están entre los más predispuestos a aprender a reparar un aparato electrónico averiado. Serán jóvenes pero son unos manitas. No es que solo les interesen las pantallas, es que no sabemos ver su afición al bricolaje. Tres de cada cuatro (77%) han logrado seguir con éxito algún tutorial de reparaciones (del tipo Do It Yourself) en YouTube. Verás tú que eso del déficit de atención era una leyenda urbana. Sí atienden. Y compran y venden. Nuevo y usado. Son más prácticos que sus mayores. De todo esto, la conclusión es clara: no tenemos ni idea de cuál es la conclusión. Pero será nueva. No de segunda mano.