Opinión | En corto

Casi mejor no pensar en ello

En una ya comentada entrevista de hace semanas, Javier Solana decía cosas de Putin especialmente interesantes. Ese especial interés viene de que Solana lo conoció y lo trató. Dice, por ejemplo, que su obsesión es mantener la distancia estratégica de la frontera con Europa, que se prepara los temas, piensa todo y sabe que la venganza es un plato que se sirve frío. Un hombre «largo», esa es la idea que se obtiene. El modo en el que haya podido ir cocinando la apertura de un segundo frente en Oriente Medio para aligerar el de Ucrania sin arriesgar en ello un solo hombre respondería a ese carácter. Pero ¿a qué espera para cerrar el primero, firmando ahí el empate con un armisticio? La idea de que aguarde a las elecciones presidenciales en USA, en las que Europa se juega nada menos que la solidez de la Alianza Atlántica, es una conjetura arriesgada, pero solo de pensarla mete miedo.