Opinión | EL MUNDO POR DE DENTRO

Financiar el fin de los combustibles fósiles

El director general de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) Fatíh Birol ha asegurado que «el mundo se está acercando al principio del fin de la era de los combustibles fósiles». En este sentido el directivo ha avisado que «el pico en el consumo de carbón, petróleo y gas natural se producirá antes de 2030, tras lo cual comenzará a declinar, por la acción concertada del despliegue de energía limpias y de la movilidad eléctrica». El Informe, Word Energy Outlook que publica cada año por esta fechas la AIE (https://www.iea.org/reports/world-energy-outlook-2023/executive-summary) es «la fuente más autorizada del mundo de análisis de mercado del sector energético y sus perspectivas ofreciendo puntos de vista crítico-analíticos sobre las tendencias de la demanda y suministro de energía, así como su significado para la seguridad energética, la protección del medio ambiente y el desarrollo económico» según el ministerio español para la Transición Ecológica. «Muestra, para el director general de AIE de que las políticas climáticas sí funcionan», estamos ante un punto de inflexión. El año pasado preveía que el pico llegase sobre el 2030, sin embargo, se ha revisado la estimación por la mayor velocidad de instalación de tecnologías renovables durante los últimos doce meses. La misma China ha realizado cambios estructurales y «la energía solar, eólica y nuclear se están comiendo el potencial del crecimiento del carbón en China». El primer semestre de este año las energías renovables produjeron en la Unión Europea más electricidad que las energías fósiles durante el primer semestre del 2023. Y, más de dos tercios de estos son debidas a las energías eólica y solar. Las renovables otorgan autonomía energética a la UE y hacen que no dependa para su suministro energético de otros países extranjeros. La UE mantiene su objetivo decidido de que para 2050 será neutral en el carbono y eso se traduce en una utilización mínima de fuentes contaminantes como petróleo gas o carbón.

Esta semana ha empezado en Dubai, la capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), la COP-28, la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebra anualmente. Es la Conferencia de los casi 200 países que firmaron los acuerdos de París sobre el cambio climático en 1992. Desde 1995 se reúnen todos los años para seguir la aplicación de los acuerdos. El año pasado la reunión fue en Egipto, donde se acordó establecer un fondo para ayudar a los países en desarrollo para hacer frente al cambio climático. El fondo conocido como financiación de «pérdidas y daños» es el objetivo de los anfitriones de los EAU y a ese fondo podrían sumarse el resto de los países árabes productores de petróleo. Siempre, supongo, que se comprometan los que han sido más contaminantes: Estados Unidos, Europa y China.

Sin embargo, no asistirán a la conferencia ni el presidente chino Xi, ni el norteamericano Biden. Estarán representados por los veteranos negociadores Xie Zienhua y John F. Kerry, quien ya representó a Obama en los acuerdos de París. Son los dos países más contaminantes del planeta y que tendrían que asumir una parte importante de la financiación del Fondo de «pérdidas y daños» si quieren que los países árabes se impliquen a su vez. Esto es lo que les va a exigir el sultán Al Jaber presidente de las empresas energéticas- renovables y fósiles- de los Emiratos y lo mismo harán los representantes de los países del Sur como el brasileño Lula da Silva, o la enviada de las Islas Marshall, Tina Stege. Ellos han sido los que menos han contaminado y se les imponen las mismas limitaciones en cuanto a uso de energías fósiles, por eso exigen un fondo de solidaridad y compensación. Esta parece que será la condición para que los países árabes se comprometan también a eliminar sus emisiones de metano para 2030. La limitación en la emisión de gases para que la temperatura no suba por encima de 1,5º, y es la clave, se tratará al final. Los árabes productores de petróleo prefieren que primero se concrete el fondo de «pérdidas y daños».

Los países pobres son los que mas sufren el calentamiento global y necesitan financiar sus «pérdidas y daños»; probablemente Estados Unidos y Europa priorizarán financiar las guerras, especialmente las de Ucrania e Israel, que cuestan muchas vidas y más dinero. Según la ONU se necesitarán al menos 2 billones de dólares anuales para 2030 para financiar el fin de los combustibles fósiles. Hay que priorizar.